Por primera vez en la historia de la democracia española resulta imputado con muy serios, y sólidos argumentos por parte del Juez de la causa, un ex Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero.
Este personaje funesto, con cara de yo no fui, es el artífice de cuanta perversidad política y económica exista, como capo de la trama para el control político del PSOE junto a Pedro Sánchez en España, y en la Internacional Socialista, por cierto con dinero –presuntamente- obtenido de la dictadura venezolana dirigida por Maduro, cuyo Vicepresidente era entonces la actual Presidente encargada; interina y tutelada, Delcy Rodríguez. Aparece también vinculado con tramas de índole económica con dinero proveniente del petróleo venezolano, a cambio de lavar la cara de Maduro, y Delcy.
La inmensa olla de corrupción ha estallado, y aunque está en fase de investigación, tiene la solidez jurídica argumental, como para prever un desenlace dramático. Ya no es solo el hecho de que todo el gobierno de Pedro Sánchez esté involucrado en corruptelas como el rescate de la línea aérea Plus Ultra, sino que es un asunto generalizado. La esposa; el hermano; los ex secretarios de organización del partido; el ex ministro Abalos, es decir, toda la estructura gubernamental y partidista con la participación y aceptación, tanto del Presidente del Gobierno, como con el padrinazgo de su ¨héroe¨ ideológico, Rodríguez Zapatero. Es nauseabundo lo que ocurre en España.
Luego del 3 de enero y la extracción del dictador Maduro, siguen ocurriendo cosas muy interesantes, aunque el desenlace todavía está por verse. Por ejemplo, la acusación formal del Departamento de Justicia de EEUU en contra de Raúl Castro por asesinato, entre otros delitos; la orden de captura que existe en Bolivia contra el corrupto y pedófilo ex Presidente Evo Morales, quien para evadir a la justicia está propiciando un golpe de estado; la lucha contra los cárteles de la droga en México; la extradición de Alex Saab, presunto testaferro de Maduro y su esposa, son todos asuntos sumamente delicados, y ¨casualmente¨ en todos aparecen figuras como Rodríguez Zapatero; Pedro Sánchez; Maduro; Delcy Rodríguez, entre otros.
Hay un hilo conductor en la lucha contra esta corrupción generalizada del socialismo, y es la decidida participación protagónica de los Estados Unidos. Buena parte de la información que nutre la investigación, tanto en España, como en Venezuela, tiene que ver con la participación de las agencias de seguridad norteamericanas, así como del Departamento de Justicia.
Es una tarea titánica que abarca muchos frentes simultáneos, y a veces produce vértigo, por la creencia de que no se ha terminado de cerrar un ciclo, cuando ya está otro en marcha. Es comprensible la angustia de quienes están solo en plan de espectadores, por la necesidad de ver la luz finalmente; pero también hay que tomar en cuenta el hecho de que el tiempo es oro, y se requiere resolver un conjunto de problemas, todos de magnitud inmensa, que obligan a preservar la seguridad nacional por una parte, y por la otra, intentar extirpar del Continente la nefasta influencia del social-comunismo (chino; cubano, y ruso), con mezcla de fundamentalismo musulmán persa (Iraní), como ha ocurrido hasta ahora.
Estamos, otra vez, frente a la evidencia de que el ensayo del socialismo solo ha sido la justificación de la ¨preocupación¨ por los desvalidos, para esconder la inenarrable corrupción auspiciada por un montón de sátrapas en la Unión Soviética; China; Cuba; Bolivia; México; países africanos; Colombia; Nicaragua, y obviamente en Venezuela, desde donde unos hampones y payasos como Chávez y Maduro, se encargaron de destruir la economía nacional y corromperse hasta los huesos, para financiar el ¨socialismo¨ en diversos lugares del mundo, mientras empobrecían hasta la indigencia a los ciudadanos venezolanos.
El primero fue llamado por la providencia, pero es una lástima que se haya ido sin enfrentar la justicia por su inmensa culpa en la destrucción del país, y el segundo ya está preso en Nueva York, a la espera de su juicio y posterior sentencia, la cual, aspiramos sea ejemplar. Ojalá sean encausados también con todo el rigor de la justicia, los corresponsables de la tragedia de tanta gente en el mundo, pero especialmente de los nuestros, los venezolanos.
Ya es hora de que se enderece la política, y que más nunca tengamos que pasar por estas lamentables circunstancias por las que atraviesa hoy la Madre Patria, y buena parte de los países iberoamericanos.
Hay que seguir estimulando las investigaciones judiciales para sanear la vida política, y ciudadana, pero también hay que desarrollar la unidad de los factores políticos para presionar los cambios que nuestras sociedades requieren, en términos del desarrollo de la democracia y la libertad.
Nos preocupa sobremanera la deriva autoritaria que ha venido observándose en la política, pero esa preocupación crece más si los mecanismos institucionales no funcionan, y permiten su continuación.
Todas estas investigaciones en el orden judicial deben propiciar las correcciones que habrá que adoptar para que en el futuro sea cada vez más difícil, y costoso, el deslizamiento por el barranco de la corrupción. Demos tiempo a la justicia, y tranquilidad a nuestro espíritu, para esperar los mejores resultados posibles.
Es lamentable que las sociedades tengan que transitar por estos delicados asuntos, pero sin la corrección debida, se harían perpetuos y eso es una calamidad.
La separación de poderes, y su independencia son grandes hallazgos de Montesquieu (el Espíritu de las Leyes), precisamente para evitar la tiranía, y el abuso de poder. Dejemos entonces que en este caso, la justicia haga lo suyo, y permita corregir lo que la indecencia quiso comprometer.
Ojalá se haga justicia, y los culpables de la destrucción de nuestros pueblos paguen con largas penas, el dolor infinito que han infligido a los ciudadanos.
@romanibarra

