Mamá Carmen cumplió con su mandato de amor, sin regodearse en la fragilidad de su existencia. Sola, sin miedo ni descanso, frente a la maquinaria más destructiva del Siglo XXI, el Chavismo, en su versión más cínica.

La muerte de la señora Carmen Navas, inyectó al país una fuerza tan compasiva como desafiante. Nos puso frente al sentido táctil de lo humano, la veta espiritual de la Nación, reflotó el ardido aliento de los venezolanos.
Mamá Carmen cumplió con su mandato de amor, sin regodearse en la fragilidad de su existencia. Sola, sin miedo ni descanso, frente a la maquinaria más destructiva del Siglo XXI, el Chavismo, en su versión más cínica.
Su sacrificada marcha ha desnudado ante el país, el mundo, la verdadera naturaleza del Chavismo mutante de los Rodríguez. Carmen no se ha detenido, al tercer día de su muerte, su santa, tenaz, humildad resplandece, doblega la maldad de los Rodríguez, los obliga a liberar 300 presos, para intentar frenar la indignación, el dolor del país, causado por su muerte.
El vuelo de la Sra. Carmen ha levantado un muro moral para los nuevos crímenes, la impunidad, la mentira naturalizada, como si el chasquido de sus arrugados deditos hubiese dicho al país: ¡Despierta!
La Sra Carmen ha recargado la dignidad nacional, ha hecho brillar la ternura, el amor, frente a la tortura, la crueldad de las bestias. Su corazón ha latido por todas las madres con hijos desaparecidos, aprisionados por la oscuridad encumbrada del mal. Ella hizo patente ante el país que los que torturan y matan, son solo perversos ejecutantes de segunda, sombras, de los verdaderos culpables que regentan desde el poder, la red nacional de aposentos del crimen, donde mienten cada día a las desesperadas Cármenes Teresas, que buscan a contrarreloj a sus hijos desaparecidos.
Muchas madres, familias enteras, están sufriendo ahora una fatiga similar. Luchemos por la libertad de los presos políticos, abramos las puertas de la libertad, la democracia. Un compromiso para honrar la memoria de la Sra. Carmen Navas, como si fuese la madre de todos nosotros los venezolanos.
La Sra. Carmen nos enseñó, a costa de su vida, que no basta la preocupación, la incertidumbre, que es necesario buscar la respuesta y ponerse en marcha. Nos enseñó que el amor es una fuerza invencible.

