Durante años, Pdvsa mantuvo índices de accidentalidad por debajo de 4, estándares normales dentro de la industria petrolera mundial. Después de la tragedia de Amuay, esos índices se dispararon por encima de 10 y llegaron hasta 14, reflejando el colapso de la seguridad industrial en Venezuela.

Hoy los accidentes ocurren diariamente en refinerías e instalaciones petroleras. Hace apenas dos días, un trabajador andamiero cayó de un andamio de más de 5 metros en la refinería Cardón, en el Centro de Refinación Paraguaná. Sufrió graves lesiones y el accidente habría sido ocultado sin reporte oficial. Hasta ahora se desconoce su condición real.
Las empresas contratistas y Pdvsa esconden accidentes, violando la Ley Orgánica de Prevención Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (LOPCYMAT), la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras(LOTTT) y la contratación colectiva. No permiten sindicatos independientes, persiguen delegados de prevención y han despedido a cientos de trabajadores por exigir condiciones seguras.
La destrucción de la seguridad industrial en PDVSA pone en riesgo la vida de miles de trabajadores y comunidades enteras.
Secretario General del SUTPGEF – Miembro de Junta Organizadora de FETRAENERGIA

