El precio del pescado en Semana Santa aumentó 200% en un año.
Comprar un kilo de pescado en Semana Santa, incluso en su presentación más económica de 5 dólares, representa más de 18 salarios mínimos. El precio del pescado es diferente en cada comercio.
La tradición de comer pescado en Semana Santa convirtió este 2026 en un verdadero reto económico para las familias de la Gran Valencia. Lo que antes era una costumbre asumida con relativa facilidad, hoy implica ajustes, sacrificios y, en muchos casos, la reducción de porciones o la eliminación de otros alimentos del presupuesto familiar.
El aumento del pescado en Semana Santa ha sido contundente. Comerciantes aseguraron que algunos rubros han registrado incrementos de hasta 200% en comparación con 2025, lo que ha impactado directamente en el comportamiento de compra de los consumidores.
Los precios varían según el tipo de pescado
El caso más evidente del pescado en Semana Santa es el del coro coro; El año pasado se conseguía en 2 dólares el kilo, mientras que en 2026 alcanza los 6 dólares. La merluza, otro de los más buscados, pasó de 8 dólares a precios que oscilan entre 12 y 16 dólares por kilo.
Precios que obligan a ajustar tradiciones
En los mercados de la Gran Valencia, el pescado Semana Santa presenta una amplia variedad de precios que dejan ver la magnitud del impacto. El cazón se ubica entre 10 y 12 dólares, el pescado salado en el mismo rango, mientras que los camarones pueden costar entre 12 y 25 dólares.
Otros productos del pescado en Semana Santa también reflejan el alza: los calamares se venden entre 16 y 23 dólares, y opciones más accesibles como almejas y mejillones se ubican entre 5 y 7 dólares. Sin embargo, incluso estos últimos representan un gasto considerable para muchas familias.
Los comerciantes indicaron que las ventas aún se mantienen lentas. La gente pregunta mucho, pero compra poco. Se llevan lo necesario, no como antes, comentó un vendedor del mercado periférico de La Candelaria.
Sin embargo, los consumidores insisten en mantener la tradición del pescado Semana Santa, aunque sea con limitaciones. María González trabaja en un banco y explicó que hace el esfuerzo, al menos para una sola comida en la semana. Por su parte, José Ramírez señaló que optará por comprar menos cantidad: Antes llevaba para varios días, ahora será solo para el Viernes Santo.
El pescado salado no ha tenido mucha salida en esta Semana Santa .
Pescado en Semana Santa frente a un salario que no alcanza
El contraste entre el costo del pescado en Semana Santa y el ingreso mínimo en Venezuela evidencia la dificultad de cumplir con esta tradición. El salario mínimo se mantiene en 130 bolívares mensuales, lo que equivale a apenas 0,27 dólares al mes.
Esto significa que comprar un kilo de pescado en Semana Santa, incluso en su presentación más económica de 5 dólares, representa más de 18 veces el salario mínimo mensual. En el caso de productos como camarones o calamares, la brecha es aún más amplia.
La pérdida del poder adquisitivo golpea directamente el acceso al pescado en Semana Santa. En este contexto, este alimento deja de ser parte habitual de la mesa para convertirse en un lujo ocasional.
Aun así, la tradición persiste. Entre cuentas ajustadas, compras pequeñas y decisiones difíciles, los venezolanos siguen buscando la manera de mantener viva la costumbre del pescado en Semana Santa, aunque el precio sea cada vez más alto.
Dayrí Blanco – El Carabobeño

