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Peter Albers: Socialismo prehistórico

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Sólo una parte puede haber sido responsable de ese latrocinio: posiblemente el socialismo ya existía en ese entonces

De la revista alemana GEO extraigo un tema que puede interesar a algunos lectores: La cuenca amazónica era considerada como un entorno natural prácticamente intacto, un tipo de bosque primigenio, como lo describieron Humboldt y otros naturalistas, y sólo pequeños grupos dispersos de cazadores-recolectores podrían haber sobrevivido allí.

Pero en el extremo noroccidental de la cuenca del río Amazonas, en el sur de Colombia, existe una serranía llamada “La Lindosa”, conformada en parte por mesetas semejantes a nuestros tepuyes, donde los arqueólogos han descubierto pinturas rupestres monumentales que narran la historia de los primeros pobladores que se aventuraron en el corazón de Suramérica.

La meseta más importante, llamada “Cerro Azul”, se eleva unos 350 metros sobre la llanura, con acantilados que acogieron una vez esas obras de arte. En ellas se distinguen entre otras representaciones, bailarines, pescadores con lanzas. Su riqueza motivó que algunos investigadores llamen a esta zona la “Capilla Sixtina del Amazonas”.

También descubrieron los arqueólogos restos de antiguos asentamientos en las inmediaciones de sus acantilados pintados, y han desenterrado vestigios de cientos de “ciudades jardín” en la selva, conectadas por represas y caminos rectos. Muchas estructuras en estos asentamientos tienen más de 2000 años de antigüedad: huertos, campos en terrazas y canales se entrecruzaban en estas metrópolis, algunas quizás tan grandes como la actual Valencia.

Los pobladores también construyeron murallas defensivas y lugares de culto que recuerdan a Stonehenge. Hasta diez millones de personas podrían haber vivido en el Amazonas mucho antes de la llegada de los conquistadores europeos. En parcelas con un suelo enriquecido con carbón vegetal y materia orgánica, cultivaban batatas, yuca y calabazas. Al parecer, también cultivaban arroz y cacao hace unos 5000 años, y se han desenterrado artefactos antiguos, principalmente cuchillos de piedra, raspadores y restos de plantas cultivadas, semillas fosilizadas.

Esos cazadores-recolectores migraron al Amazonas hace unos 12.600 años, y con el tiempo comenzaron a moldear la selva: esparcieron semillas de palmeras, bayas y otras plantas útiles, transformando la espesura en un bosque-jardín donde, ya en el año 5000 a. C., conocían los frutos y raíces de decenas de especies.10.000 años después estaban tan bien establecidos que usaban vasijas de arcilla más grandes, quizás para almacenar la cosecha, crearon campos de tierra negra para, finalmente, hace unos 500 años, comenzar a cultivar maíz.

Ejemplo de cómo un pueblo nómada se vuelve sedentario y crea un hogar en la selva. Es un patrón que se repite en otras regiones del Amazonas y que disipa la ilusión de la selva tropical como un paisaje verde primigenio e inhabitable. Sin embargo, con la llegada de los conquistadores españoles y portugueses y las enfermedades, estos asentamientos comenzaron a desaparecer. Este mundo se extinguió rápidamente: en apenas un siglo, más del 90 por ciento de los pueblos indígenas de la Amazonía fueron aniquilados por las guerras, la viruela, el sarampión y los virus de la gripe.

Concluir que esa aniquilación es culpa de los conquistadores es generalizar injustamente. La mayoría fundó pueblos, trabajó para forjarse un futuro que no tenían en Europa, y dejaron a los pueblos latinoamericanos su lenguaje y su cultura. Sólo una parte puede haber sido responsable de ese latrocinio: posiblemente el socialismo ya existía en ese entonces.

 

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