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Isabel Pereira Pizani: El Everest de nuestra libertad ¿Cercano o lejano?

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Si definiéramos la libertad como la posibilidad de ser seres humanos distintos y únicos en este planeta tierra, arribaríamos a cinco conceptos para comprendernos a nosotros mismos y a los otros. Un piso de fundamentos construidos por la humanidad, imprescindibles como componentes de lo que somos o de lo que podemos ser. Enunciados, sin ningún orden, solo por lo que son en sí mismos, nombraríamos los siguientes elementos o como quiera llamarlos: la propiedad, el valor de los bienes, el mercado, las capacidades y el Estado de derecho. Todos con el mismo status, si uno desaparece el resto se desvanece. Para que cada uno alcance su real envergadura, debe ser en la imponderable compañía de los otros.

Antes, pido excusas por lo elemental de esta exposición, lejos de lo que cualquier analista altamente capacitado podría ofrecernos.

La propiedad

Una de las manifestaciones de la voluntad humana se expresa en un sentido lato en la creación de propiedad. Esta puede ser tangible o intangible, pero es el lazo que nos articula los unos con los otros. Cualquier tipo de transformación que emprendamos individualmente se manifestará en la creación de algún tipo de propiedad, entendida como el producto del actuar humano. La propiedad refiere tres aspectos claves: la propiedad de nuestras vidas, de nuestros bienes y la libertad.

Podríamos decir, de la forma más elemental, que propiedad es lo que ponemos cada uno de nosotros en la realidad, puede tener forma material o ser simplemente intangible. Tenemos amigos, creamos amistades, algo que solo puede ser obra humana. Los animales andan en manadas con sus iguales, nosotros podemos juntarnos con iguales y distintos, tenemos la libertad para hacerlo. Nunca veremos a un tigre juntado con una vaca, pero sí podemos ver a un hindú con un asiático o un alemán con un congolés. No existe poder alguno que nos impida crear amistad libremente, es una propiedad del ADN humano. Una muestra, los abrazos del beisbolista japonés Ohtani al pelotero venezolano Miguel Cabrera. Es decir que el poder de crear amistades es único en los seres humanos, pertenece a nuestro patrimonio. Es un atributo intrínseco a nuestra humanidad. Esto nos facilita entender que la propiedad de tangibles e intangibles que generamos en nuestra existencia es uno de los fundamentos de la libertad. Nadie puede arrebatarme el derecho de ser propietario creado con mi esfuerzo y habilidades. Aquí surge una pregunta aparentemente boba: ¿quién es el dueño de las riquezas que existen en un territorio ocupados por seres humanos, será una institución como el Estado o serán cada uno de los habitantes de ese territorio? Allí surge un engorroso problema político, si la propiedad se atribuye al Estado, qué derechos tiene cada uno de los habitantes de ese dominio.

Si miramos nuestro país, veremos que es imposible interpretarnos históricamente sin usar una lupa, la propiedad. En nuestra construcción jurídica ¿quién es el propietario? Es el habitante de estas tierras o es una institución que asume el derecho de propiedad en sus cromosomas, es decir el Estado. Si tenemos petróleo bajo nuestros pies, ¿a quién pertenece? No he visto que, en Norteamérica, el Estado sea propietario del petróleo, el dueño es aquel en cuyas tierras subyace este valioso mineral.

La conclusión particular en el caso venezolano, omitiendo la propiedad, sería algo como coleccionar anécdotas del acontecer político, anulando un tema fundamental: ¿quién es el gran propietario en nuestra historia como país? ¿Cómo ha ejercido ese poder? ¿El ciudadano venezolano es propietario de sus riquezas?

El valor de los bienes

Un segundo tema relevante es preguntarnos de dónde viene el concepto de valor de los bienes. Históricamente, será un derivado de lo que genera el ser humano con su trabajo o será aquello que la persona aprecia. Uno de los grandes virajes de la interpretación histórica del valor nace cuando un grupo de pensadores comienzan a rastrear este concepto y descubren que el valor de algo se deriva, no del esfuerzo en construirlo sino de la apreciación que del objeto realicen los otros. La teoría subjetiva del valor, de Ludwig von Mises, en economía, sostiene que el valor de los bienes es determinado por la valoración individual y no por la cantidad de trabajo que contiene su producción de sus costos objetivos. Una proposición que derriba la teoría del valor trabajo, es decir, algo no vale por la cantidad de trabajo que conlleva su producción sino por la apreciación que tenga el consumidor. La proposición del valor trabajo ha sido un argumento de guerra que ha conmovido la historia del mundo. La teoría del valor-trabajo de Marx, que postula que el valor de una mercancía depende del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla, tuvo un impacto profundo al cimentar la crítica al capitalismo, refuerza la división en clases sociales antagónicas, propietarios vs. trabajadores, identificando la plusvalía como la base de la explotación laboral y la acumulación de riqueza capitalista.

Marx intento demostrar que la fuerza de trabajo es una mercancía especial que genera más valor del que recibe como salario el trabajador. Este excedente, llamado plusvalía, es apropiado por el capitalista, constituyendo la fuente de su ganancia. Esta teoría permite entender el capitalismo no solo como un sistema económico de mercado, sino como una estructura social donde la producción de valor se convierte en una relación de poder y dominio. Basta hojear cualquier giro de historia para conocer el impacto de este concepto de Karl Marx como justificación de guerras, separaciones costosas y enfrentamientos internos. La construcción de la Unión soviética como representación de más de 16 países en el mundo, creyentes en este axioma, convertido en palanca de poder de la construcción de poderosos Estados propietarios y del enfrentamiento entre trabajadores y propietarios en la historia del mundo. Hoy la Unión Soviética se ha desmoronado, porque el ingrediente básico de su construcción histórica en el mundo ha sido la noción del valor trabajo, tal como lo expresa El Manifiesto Comunista:

“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.

En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos, dentro de cada uno de los cuales reina, a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones. En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.

La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase.  Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas”.

Esta idea acerca de la significación del valor trabajo como explicación de las relaciones humana fue muy onerosa para la humanidad. El costo humano del comunismo durante el siglo XX se estima en aproximadamente 100 millones de muertes a nivel mundial, según fuentes como El Libro Negro del Comunismo. Estas víctimas fueron resultado de hambrunas provocadas, represión política, ejecuciones y campos de trabajos forzados (Gulag) en regímenes de Europa, Asia y África, siendo los casos más notables la URSS y China. Es decir, anulación de la libertad.

El mercado

Esta institución no es más que oferta y demanda. No se nos ordena qué consumir ni qué producir. Cualquier ataque al mercado es un ataque a la autonomía de la voluntad.

Para Antonio Escohotado, el mercado es un mecanismo esencial de libertad y cooperación voluntaria, definido como el “juego de oferta y demanda que garantiza la autonomía de la voluntad sin órdenes coercitivas”.

Entiende el comercio como una actividad honorable y pacífica, inherente a la naturaleza humana, que fomenta la prosperidad y el progreso social.

Principales conceptos del mercado según Escohotado:

*Autonomía y cooperación: el mercado no impone qué consumir o producir; funciona mediante pactos voluntarios entre individuos, representando la libertad económica.

*Comercio como civilización: Escohotado valoraba el comercio como la antítesis de la violencia. Si no se comercia con bienes, el ser humano tiende a comercializar con otras personas (esclavitud/guerra), por lo que el comercio es esencial para la paz.

*Defensa de la burguesía y el lucro: en su obra Los enemigos del comercio defiende al empresario privado y al mercader, a quienes considera héroes del progreso frente a ideologías totalitarias que satanizan el lucro.

*Inevitabilidad del intercambio: argumentaba que el intercambio comercial es una fuerza incontrolable que termina imponiéndose sobre las economías cerradas o domésticas.

*El mercado como orden espontáneo: Más que una estructura artificial, el mercado es una respuesta natural a la necesidad de adquirir lo que otros producen de manera eficiente.

El mercado lo concibe como un pilar fundamental para la prosperidad, cuyo valor ha sido históricamente atacado por enemigos del comercio, desde ideologías antiguas hasta el comunismo contemporáneo.

Las capacidades

El desarrollo humano expresa lo que las personas son capaces de hacer y ser, garantizando oportunidades reales para una vida digna. Martha Nussbaum propone 10 capacidades centrales universales, como salud, integridad física, educación y afiliación, que los estados deben asegurar como un mínimo de libertad y justicia.

Conceptos Clave de Nussbaum:

*¿Qué son las capacidades? Son libertades y oportunidades (económicas, sociales, políticas) para elegir y actuar, no solo habilidades internas.

*Capacidades combinadas: es la suma de capacidades internas (desarrolladas por la persona) más el entorno político/social que permite su ejercicio.

*Capacidades centrales: Nussbaum propone un mínimo social que incluye: vida, salud física, integridad física, sentidos, imaginación y pensamiento; emociones, razón práctica, afiliación, relación con otras especies, juego y control sobre el propio entorno.

*Finalidad: busca que cada ser humano sea tratado como un fin en sí mismo, superando la pobreza y discriminación, y garantizando la libertad para alcanzar una vida buena.

*Razón práctica: considerada fundante, es la capacidad de formarse una concepción del bien y reflexionar críticamente sobre la propia vida.

El enfoque de Nusbaum propone que la educación y las políticas públicas se centren en potenciar estas capacidades humanas como fundamento de la libertad.

El Estado de derecho

El Estado de derecho es un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y el propio Estado están sometidos a leyes promulgadas públicamente, que se aplican por igual y se juzgan de manera independiente. Garantiza la limitación del poder público, la separación de poderes, la justicia y la protección de los derechos fundamentales.

El Estado de Derecho puede definirse con arreglo a seis principios: la legalidad, que implica un procedimiento legislativo transparente, responsable, democrático y plural; la seguridad jurídica; la prohibición del ejercicio arbitrario del Poder Ejecutivo; la tutela judicial efectiva por parte de órganos jurisdiccionales independientes e imparciales con control judicial efectivo, lo que incluye la protección de los derechos fundamentales; la separación de poderes y la igualdad ante la ley.

Principios fundamentales del Estado de derecho:

*Rendición de cuentas: tanto el gobierno como los actores privados son responsables ante la ley.

*Leyes justas y claras: las normas son públicas, estables y se aplican de manera uniforme para proteger los derechos humanos.

*Gobierno abierto: los procesos de creación y aplicación de la ley son transparentes, eficientes y accesibles.

*Justicia independiente: se imparte por jueces competentes, éticos e independientes, accesibles para todos.

*Igualdad ante la ley: la ley se aplica por igual a todos los ciudadanos, sin privilegios.

Históricamente, surgió para limitar la personalidad del poder (como en el absolutismo) y establecer un reino de las normas donde las leyes rigen la relación entre el Estado y la sociedad. En este sistema, la Constitución funciona como la norma suprema a la que deben ajustarse todas las demás leyes.

En estos cinco parajes enunciados se encuentran, expuestos de forma muy elemental y quizás incompleta, el sustrato de nuestra posibilidad de ser ciudadanos responsables y libres. No son intercambiables, mientras más profundizamos y los perfeccionamos, más oportunidades tenemos de ser libres y alcanzar metas plausibles para cada uno y para todos, por esto los considero el Everest de la libertad. ¿Cuán cercano o lejanos estamos de ellos?

 

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