Menos de 20 vehículos para atender las fallas eléctricas en todo Carabobo es lo que tienen las cuadrillas, menos del 50% de los 60 que se requiere.
Las fallas eléctricas y constantes cortes del servicio se han intensificado en Carabobo. Interrupciones de entre dos y seis horas, al menos tres veces a la semana son habituales en comunidades de la entidad y, en algunas, la restitución tarda hasta siete días porque los trabajadores de Corpoelec no cuentan con los implementos necesarios.
Menos de 20 vehículos para atender las fallas en todo Carabobo es lo que tienen las cuadrillas, lo que representa menos del 50% de los 60 que se requiere, según alertaron trabajadores de la estatal.
Además del déficit, los operadores de las unidades son quienes deben pagar por el mantenimiento de las mismas, pese al problema salarial que enfrentan mes a mes, por lo que se dedican a conseguir otras fuentes de ingresos, la mayoría en el mercado informal.
Hacemos cualquier trabajito. Instalamos cableados, cambiamos breakers, ponemos lámparas y yo, hasta trabajo en ratos libres con un amigo en una fábrica de chorizos porque hay que ingeniárselas, narró un trabajador de Corpoelec con más de 30 años de servicio en la empresa.
Detallaron que un liniero de distribución y transmisión cobran a la semana entre 120 y 130 bolívares. Si no fuera por los benditos bonos esos que nos dan cómo hace uno para resolver.
Alto riesgo al atender fallas eléctricas
Los encargados de atender fallas eléctricas en Carabobo se exponen a diversos riesgos. Desde hace más de 10 años no reciben la dotación del equipamiento de seguridad mínimo necesario.
Antes nos daban botas tipo frazadas, se les hacían una hasta una prueba de seguridad para garantizar que la corriente no pasara, pero ahora los linieros andan con botas con hierro que no deber ser usadas por una persona que se monda a manipular unas líneas entre baja y media tensión porque eso puede provocar un cortocircuito y lo puede hasta matar en un poste.
A esto se suma que, tras dos años sin recibir dotación de uniformes, hace poco les dieron pantalones que pesan alrededor de cuatro kilos cada uno, y camisas en tallas que a muchos no les quedaron, por lo que los trabajadores de Corporlec deben mandar a hacer y pagar de sus bolsillos los uniformes.
Tampoco tenemos fusibles, no hay cortacorriente, es un proceso para tener transformadores e instalarlos.
Ante tantas irregularidades, los trabajadores piden, además de dotación de insumos y herramientas, que se destituyan a los militares que está en las gerencias de Corporlec, a quienes señalan de aplicar persecución contra quienes denuncian.
Todo esto ha influido directamente en que, de 3.000 trabajadores en Carabobo, hoy solo queden 1. 500. Algunos se fueron, incluso sin renunciar.
El Carabobeño

