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Jesús Alberto Castillo: Reconciliarnos y reconstruir el tejido social en Venezuela

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Durante los días 25 y 26 de febrero participé en las Primeras Jornadas de Formación Filosófica “El venezolano de hoy, una mirada antropológica a los desafíos actuales”, organizadas por el Seminario Provincial “San José”, adscrito a la Arquidiócesis de Cumaná. El acto contó con la presencia del Arzobispo Ángel Francisco Caraballo Fermín y un público muy calificado que interpeló a los ponentes sobre algunas salidas que deben aflorarse en la Venezuela actual.

Tuve la oportunidad de presentar en el primer día del evento la ponencia “Desactivando el campo minado: rutas hacia una transición democrática”, en la cual subrayé la importancia de visualizar la actual realidad política como un campo construido de minas donde debemos andar con sumo cuidado y tratar de desactivar esos explosivos instalados para cristalizar la anhelada transición.

El evento se nutrió con la intervención de otros ponentes como los presbíteros Pedro Trigo, Manuel Zapata y Carlos Ñáñez, así como de los doctores Ana Salazar y Rodolfo Muñoz, quienes abordaron diversos temas interconectados  como daño antropológico, reconstrucción del tejido social, justicia transaccional, políticas sociales, derechos humanos, doctrina social de la iglesia, reconciliación, sanación de heridas, entre otros.

El debate fue enriquecedor porque puso el acento en la deseada transición democrática donde debe privar el reconocimiento y diálogo entre todos, entendiendo que la realidad venezolana es como un campo de tensiones y poder de actores que imponen reglas al interior del sistema de legitimación social. Por tanto, es vital que no se desborden las pasiones y se lleguen a acuerdos de reconciliación nacional, reinstitucionalización, seguridad jurídica, reparos a las víctimas, libertades públicas inversión económica y reconstrucción del tejido social.

La idea es sanar las heridas entre todos los venezolanos y procurar el retorno de nuestros emigrantes para apostar al país pujante y democrático que nos merecemos. Llegó la hora de recuperar la confianza y unir a las familias en un marco de respeto, convivencia social y pluralidad de actores. El mensaje fue muy claro en estas jornadas propiciadas por la Iglesia Católica: el arte del reencuentro para volver a creer en la palabra del prójimo.

Desde esta tribuna deseo expresar mi gratitud con el Padre Carlos Figuera, Rector del Seminario Provincial “San José” y el equipo organizador, por haberme invitado como ponente de tan valiosas jornadas de formación filosófica y compartir mis criterios sobre la compleja realidad política venezolana.

¡Sigamos fortaleciendo nuestra fe en Dios y apostando por la Venezuela que viene!

 

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