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Pedro Benítez: La reunión Donald Trump – Gustavo Petro y los  ganadores y los perdedores

 

Demostrando, una vez más, que aquella máxima según la cual la política es el arte de lo posible, y tras un año de tensiones personales y diplomáticas, la relación entre Donald Trump y Gustavo Petro ha dado un giro. El ambiente de la reunión que sostuvieron ayer en el Salón Oval de Casa Blanca ha sido descrito por todas las partes y testigos como sorprendentemente positivo, cerrando un ciclo donde el presidente colombiano pasó de llamar a Trump “fascista” a recibir una gorra de “Make America’s Great Again” como regalo. El anfitrión, por su parte, quién anteriormente llamó a su colega “narcotraficante” y le revocó la visa estadounidense, declaró, tras el encuentro, que se llevaron “muy bien”.

No se reeditó el tan temido (en Colombia) incidente Zelensky. Ayer ambos mandatarios, por el bien de sus países, enterraron el hacha de guerra.

Cada uno se hizo acompañar por su plana mayor; Por Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, ministra de Relaciones Exteriores; Pedro Sánchez, ministro de Defensa; y Daniel García-Peña, embajador en Estados Unidos. Por la contraparte, el vicepresidente J.D. Vance y Marco Rubio.

Por lo que ha trascendido acordaron una nueva estrategia conjunta contra los capos de la droga, se confirmó la aceptación de vuelos de deportación de ciudadanos colombianos para evitar sanciones arancelarias, y Trump mencionó que trabajará con Petro para evaluar el levantamiento de ciertas sanciones.

Ahora bien, más allá de la agenda bilateral, el encuentro va (o puede) tener efectos políticos que todos los presentes tenían en mente, aunque no lo hayan manifestado, con balance de ganadores y, también, de perdedores.

Ganadores:

1)  Iván Cepeda; el senador y candidato presidencial del oficialista Pacto Histórico, quien encabeza todos los sondeos de opinión para la primera vuelta presidencial en Colombia. El acercamiento Trump-Petro lo puede ayudar a mejorar su aceptación entre votantes moderados o indecisos. Si sabe aprovechar la coyuntura, puede disipar la imagen que tanto él mismo como el petrismo tienen en muchos colombianos como la de un grupo de guerrilleros chavistas, cuyo verdadero propósito es hacer de Colombia otra Venezuela. Cepeda es favorito, pero tiene un techo electoral que le pone hoy muy complicada la segunda vuelta. Aquí tiene una oportunidad, pero todavía falta ver cómo su estrategia de campaña hace uso de la misma.

2) Los colombianos. Hasta el 81 % de los consultados considera importante que su próximo presidente mantenga buenas relaciones con Estados Unidos. Un 30 % de las exportaciones colombianas tienen como destino ese país y gran parte de la inversión extranjera directa proviene de allí. Como en cualquier otra parte del mundo la abrumadora mayoría no quiere hacer una revolución ni salvar el planeta, sencillamente desea una vida mejor y más segura, para ellos y sus familias.

3) Gustavo Petro. Demostró que cuando se lo propone puede comportarse como un estadista. Evitó defender a Nicolas Maduro, pero solicitó que se levanten aquellas sanciones sobre la economía venezolana que dificultan a las empresas colombianas comerciar con su vecino.  Además, se aseguró tranquilidad para el comercio exterior de Colombia, el apoyo para su estrategia de la lucha antinarcóticos por parte de Trump, y, con este acercamiento personal, puede conseguir que el norteamericano opte por no meterse en la campaña electoral colombiana, aunque esto último está por verse.

En lo personal la reunión abrió la puerta para sacar a Petro de la lista Clinton, pero con condiciones. El año pasado el Departamento del Tesoro lo incluyó en la lista OFAC, junto a su esposa, Verónica Alcocer, su hijo Nicolas Petro, y su fiel colaborador Armando Benedetti.

Por supuesto, no podemos perder de vista que todo implica riesgos políticos para Petro y su coalición, puesto que no faltaran sectores de su base que vean el acercamiento a Estados Unidos como una traición a su discurso más crítico hacia Washington o como un cálculo personal, lo cual podría erosionar apoyo en la izquierda más ideológica.

4)  Donald Trump. Logró entenderse con Petro, un presidente que lo desafiaba como ningún otro en el continente. En su lógica global necesita exhibir ante Xi Jinping y Vladimir Putin que domina a sus anchas esta parte del mundo. Eso lo consiguió ayer. En este caso en particular, su gran garrote es la discrecionalidad para usar la lista Clinton. En la reunión con Petro en el Salón Oval nadie habló, supuestamente, al respecto, pero todos lo tenían en mente.

Según medios colombianos, fuentes de la Casa Blanca confirmaron que la administración Trump evaluará la salida de Petro de la lista de sancionados del Departamento del Tesoro solo después de las elecciones presidenciales en Colombia, sí garantiza que la realización de las mismas sean libres y justas. De modo que el presidente colombiano deberá esperar hasta junio de 2026 para conocer la decisión definitiva. En otras palabras, Trump le tiene la rienda corta a Petro.

5)   Marco Rubio. Se anotó otro tanto ante su jefe. Todo le está saliendo bien. Mantiene el hemisferio en orden y alineado, particularmente en un momento en el cual la política trumpista consiste en enfocar sus prioridades de seguridad nacional hacia esta parte del mundo. De Groenlandia hasta Tierra del Fuego.  Mientras tanto, sigue moviendo las piezas en su propósito por darle el jaque mate al régimen castrista en Cuba.

Perdedores:

1)  La oposición antipetrista que se quedó sin bandera, en particular los más radicales que abiertamente han dicho que Trump debería tratar a Petro como lo hizo con Maduro.  La derecha y la centro derecha colombiana deben estar, justamente en estos momentos, replanteándose toda su estrategia electoral. El voto del miedo ya no será suficiente para derrotar a la izquierda.

2) El Ejército de Liberación Nacional (ELN). Petro le solicitó apoyo a Trump para atacar a ese grupo armado, una de las organizaciones criminales más potentes del continente. Ese, puede ser un golpe mortal para los elenos, puesto que Estados Unidos se encuentra en condiciones de exigirle al gobierno de Delcy Rodirguez que selle la retaguardia con ellos.

El principal enemigo de Petro es el ELN, su mayor problema es la seguridad. Durante la campaña electoral de 2022 aseguró que en tres meses el ELN se pacificaba y, como vemos, ese ha sido su principal fracaso.

3) Nicolas Maduro. “Si te he visto no me acuerdo” reza el conocido refrán español. Muy insensato o comprometido debe estar cualquier dirigente de la izquierda latinoamericana que quiera arriesgar algo su capital político por él.

4)   Miguel Díaz-Canel y la nomenclatura castrista en Cuba que, justo ahora, se encuentra más aislada que nunca antes. Maduro, Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum y ahora Petro, la dupla Trump/Rubio han ido neutralizando a uno por uno a una velocidad sorprendente. Putin se ha neutralizado asimismo por su empantanamiento en Ucrania y Pekín tiene su propio juego de intereses económicos y tecnológicos con Washington.

@PedroBenitezF