Los docentes destacan que el uso excesivo de celulares es uno de los factores que intensifican conductas agresivas que derivan en la violencia escolar.
La formación de docentes y trabajadores del sector educativo es fundamental para identificar la violencia escolar, la que ha escalado en los últimos tiempos, según lo explicó la profesora Luisa Pernalete, docente jubilada de Fe y Alegría, y asesora del Programa Madres Promotoras de Paz.
Pernalete destacó que en las instituciones educativas se debe velar por mantener una convivencia pacífica; sin embargo, advirtió que muchos niños y jóvenes que atraviesan situaciones de violencia intrafamiliar trasladan ese comportamiento a los espacios escolares.
Preparar a los trabajadores del sector educativo va más allá del contenido académico. Especialistas consultados por el Diario de Lara, LA PRENSA, explicaron que al personal deben dotarlos de herramientas para manejar conflictos sin violencia y generar espacios de diálogo dentro del aula.
«Es en ese momento en el que los docentes y todos los trabajadores deben identificar cuándo se trata de violencia y el tipo de comportamiento que tiene el estudiante hacia sus compañeros», comentó Pernalete.
Instituciones como el Ministerio Público, Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Cpnna) y Defensoría Pública han llevado talleres a las casas de estudios, pero los especialistas han indicado que es necesario que cubran más espacios.
¿Cómo identificar la violencia escolar?
La violencia escolar no se expresa de una sola manera. En las aulas se han registrado casos que van desde la violencia verbal, como insultos o burlas, hasta la psicológica que abarca la exclusión, pero también se suma en algunos casos la violencia física visible y el bullying, que ha sido una de las más preocupantes a nivel mundial, por ser repetitiva y silenciosa, puede darse de manera presencial y en redes sociales.
A este escenario se suma el uso excesivo de celulares, videojuegos y también las redes sociales, un factor que, según la psicóloga Bárbara Cerón, los lleva a percibir un mundo distorsionado y cuando salen de él, los niños y adolescentes tienden a irritarse o creer que pueden imitar el mundo de las pantallas en el mundo real, pero al darse cuenta de que no es así, existe la frustración y tienen conductas agresivas.
Euseglimar González – La Prensa de Lara

