La constitución, los trabajadores y la entrega de la soberanía.
Venezuela atraviesa una de las peores crisis institucionales de su historia. Un barco sin rumbo, sin brújula y sin capitán, mientras el pueblo lucha por sobrevivir. Quienes gobiernan se enredan —deliberadamente— en un laberinto legal para justificar lo injustificable: la entrega de la soberanía.
Hoy “Constitución Bolivariana” está siendo desmantelada por sus propios creadores. No la respetan, no la cumplen y no la defienden. La usan cuando les conviene y la pisotean cuando estorba a sus negocios, a sus alianzas y a su permanencia en el poder.
Lo que vivimos no es un error jurídico: es una componenda criminal que se aferra al poder.
Hace más de 200 años Venezuela nació defendiendo la libertad y la soberanía. Hoy, por primera vez, el peligro no viene de una potencia extranjera, sino desde el centro del cáncer político que se instaló en Miraflores.
¿Y los trabajadores?
Somos los grandes desplazados en esta farsa constitucional.
Venezuela llegó a tener uno de los marcos laborales más avanzados de América Latina, con derechos que incluso superaban a los de países desarrollados.
Hoy la realidad es:
*Contratos colectivos destruidos
*Salarios pulverizados
*Sindicatos perseguidos
*Trabajadores presos, exiliados o silenciados
*PDVSA y las empresas básicas entregadas o quebradas
La reforma apurada de leyes, la entrega del petróleo y el gas, y la manipulación constitucional pretenden seguir con mano de obra barata, sin derechos y sin voz.
Nuestra posición irrenunciable es clara:
*Defensa plena de la soberanía nacional
*Defensa de la propiedad del pueblo sobre los recursos mineros
*Restitución de los derechos laborales y los contratos colectivos
*Libertad sindical y fin de la persecución
Secretario General del SUTPGEF – Secretario de Profesionales y Técnicos de la FUTPV

