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Pedro Mosqueda: Venga esa pasta

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Domingo Kultural.

Dicen que en la vida hay tres cosas que reconcilian al ser humano con la existencia: el amor, la música y un buen plato de pasta. Yo, metido a comeflores después de viejo, vengo con una historia que mezcla cárceles, dictaduras, macarrones, ópera y por supuesto libertad.

Alberto Trentini y Mario Burló son los dos italianos que estuvieron presos desde el 2024 en la Cárcel del Rodeo. Ambos coinciden que «es una cárcel peor que Alcatraz». «Dormíamos en el suelo junto a las cucarachas»; ellos ya están en Italia; todo será recordado como una pesadilla. Al llegar a Roma fueron muy expresivos. Un periódico tituló la declaración de Alberto Trestini: «Essere di buona pasta». Deseo una buena pasta.

De él tomo el tema de hoy: la pasta es una comida prodigiosa que cambia de sabor con sólo cambiar de forma. ¿A quién no le gusta una pasta?

Parece una frivolidad, pero alguna vez leí o vi una película o alguien me contó que Mussolini en el año 1925 tomó la decisión de decretar bajar al máximo el consumo de pasta en Italia para reducir la importación. En compensación propuso que comieran arroz.

Los adulantes -que nunca faltan- llegaron a decir que la pasta no era alimentos para los guerreros.

Los italianos -que saben algo de eso- resistieron a esa campaña. Yo con la ayuda de Google puedo reproducir para ustedes el caso más célebre: fue el de la familia Cervi.

Hay un alboroto en las calles porque habían arrestado a Mussolini.

-Hay que celebrarlo, dijeron

Ellos -los Cervi- celebraron la muerte del dictador cocinando 380 kilos de macarrones para sus vecinos.

Mussolini estaba arrestado, pero el fascismo, que para nuestros efectos prácticos también puede ser el comunismo, todavía respiraba y sus camisas negras detuvieron y fusilaron a la familia Cervi.

La tragedia corrió de boca en boca y desde entonces todos los 25 de julio se celebra en la Plaza Campegini, en  toda Italia y gran parte del mundo la Pastisciutta Antifascista; encuentros que honran la memoria de los Cervi con una gran comilona: pasta con mantequilla y queso para todo el mundo. Pasta gratis, vinos y se habla del hecho histórico.

Este tema -para adornarme un poco- me ofrece la oportunidad de hablar de una debilidad del gran compositor Rossini: los macarrones. A causa de los macarrones, él que fue un hombre pacífico, se peleó a muerte con Alejandro Dumas, padre. Es un temazo que ofrezco para un Microrelatos.

Al compositor grandes chefs le han dedicado recetas: «Consomé a la Rossini, ‘Turnedó Rossini’ y el de él «Macarrones a la Rossini». Era tan bueno en ópera como en cocina, todo un sibarita locuaz y brillante.

El empresario del teatro San Carlos de Nápoles encargó a Rossini una ópera: Otelo, y lo encerró para que se concentrara. Tardó más de lo previsto y era obvio: lo habían «castigado»  con macarrones, su manjar preferido.

Rossini dejó de componer óperas a los 37 años, cuando estrenó Guillermo Tell en 1829. Habia escrito 40 óperas en 20 años. Estaba agotado y sufría depresiones. Él sabía que un romanticismo oscuro estaba haciendo aparición, y que su estilo brillante ya era historia, aunque viva. Con el éxito de sus óperas en las salas, se retiró tranquilo a París, y con un emolumento vitalicio del gobierno de Francia, era inmensamente rico.

Los sábados, invitaba a sus amigos a su casa, donde cantaban pequeñas piezas que el anfitrión componía, y que se llamaron Serate Musicale, Atardeceres musicales. Y allí cocinaba su famoso Tournedó, y los macarrones, que no podían faltar, junto con el vino.

Hace unos días visitamos a un amigo convaleciente. Nos puso un frasco de vino y señaló la cocina.

-¿Mira tienes pasta?, le pregunté.

-Nunca falta, dijo

En una cocina, bueno es lo que hay, le respondí.

Con pocos ingredientes, una hora después estábamos despachando una «espaguetada»  hecha a varias manos.

Nos gustó, no fue necesario respetar la receta de los Cervi o la de Rossini. ¡La pasta es noble!

Se me ha ocurrido hablar de todo esto, porque pienso celebrar hoy junto a mí familia con una abundante Pastisciutta Antifascista o anticomunista. Un plato sencillo que por lo visto representa la libertad frente a la opresión. Brindaremos por este enero noticioso, también por los presos que han logrado su libertad y rogaremos para que todos los presos políticos regresen a sus casas y puedan compartir con su familia una buena pasta o un buen pabellón. Y si me lo permiten, aprovecharé el momento para que me canten el cumpleaños feliz.

Nos vemos por ahí.

 

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