La acción militar norteamericana Resolución Absoluta, lanzada contra Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, que forma parte del operativo mayor Lanza del Sur, desplegado por todo el mar Caribe, cambiará el curso del proceso histórico, político, económico, social y cultural de Venezuela en los próximos años.
Si los actores de la nueva gobernanza nacional surgida de esa acción militar, integrada por Delcy Rodríguez y por quienes aún detentan el poder militar y policial del país (Diosdado Cabello y Padrino López), cooperan, como se lo está exigiendo el presidente Donald Trump, con el plan diseñado para producir a corto plazo los cambios políticos y económicos para normalizar la situación en Venezuela, en las tres etapas señaladas por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (1- estabilidad política y social del país, 2- rápida recuperación económica mediante la suspensión de las sanciones y la inversión de grandes capitales en la industria petrolera y 3- transición a la democracia mediante elecciones libres supervisadas con participación de todos los candidatos incluida María Corina Machado), se cumpliría por la vía menos pensada el deseo de la inmensa mayoría de los venezolanos de resolver de una vez por todas la problemática socio-política que durante 27 años ha envenenado la vida nacional y arruinado al país. ¿Será eso posible?
Han trascurrido 27 años de dominación chavo-madurista, tiempo igual al que duró la autocracia gomecista (1908-1935), con el agravante de que en la primera ha habido mucho más violencia, tortura, represión, atropello, reclusión, expatriación, corrupción, destrucción y muerte que en la segunda. Por eso, una solución rápida a tantos males como la que plantea el presidente Trump parece casi imposible. Es natural que haya ese pesimismo y esas dudas, sobre todo, porque la posibilidad de que se dé ese resultado depende fundamentalmente de quienes tienen en sus manos las armas de la República, concretamente los militares, responsables en última instancia de toda esta tragedia nacional. ¿Habrá sido suficiente la lección del 3E?

