En un contexto tan complejo como el que vive Venezuela, en donde las tensiones políticas y sociales han marcado la historia reciente de la nación, el control de las emociones se convierte en una herramienta fundamental para la salud mental y bienestar de los ciudadanos.
En ese sentido, el sacerdote jesuita Danny Socorro, director de la Escuela de Psicología de la UCAB, conversó en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias sobre el manejo de las emociones y la incertidumbre como una realidad social y personal.
Socorro aseveró que, actualmente, la palabra que más predomina en las conversaciones de los venezolanos es incertidumbre.
Una de las palabras que más predomina entre nosotros es el tema de la incertidumbre. Uno lo va leyendo por diferentes vías y por el sentir de la gente. Me ha tocado dar talleres en estos últimos días a diferentes grupos para poder manejarnos ante esta situación, y la palabra que más aparece es incertidumbre. Lo estamos experimentando, explicó Socorro.
El reconocimiento de las emociones: poner nombre y apellido
Asimismo, el doctor en psicología ofreció algunas recomendaciones para discernir lo que realmente sentimos; además, instó a ponerle nombre y apellido a las emociones.
Lo primero, para poder tener criterios de discernimiento, es darnos cuenta de qué nos está pasando y cómo lo estamos viviendo. Por eso es clave ponerle nombre y apellido a estas emociones que estamos experimentando. ¿Por qué? Porque hay un principio en psicología, e incluso en la propia espiritualidad, que dice que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Quien no conoce qué es lo que está pasando está condenado a repetir los mismos errores; por supuesto, esto está lleno de elementos que a veces nos hacen profundamente ineficientes ante el contexto, resaltó el especialista.
Impulsividad, miedo y ansiedad
El también coordinador de PsicoData Venezuela manifestó que la conducta predominante ante la incertidumbre es la impulsividad, la cual suele estar impulsada por emociones de base.
La conducta que aparece en nosotros en medio de la incertidumbre es de impulsividad. Al mirar atrás, uno descubre las emociones que la disparan; lo primero que surge es mucho miedo combinado con ansiedad. Es un miedo motivado por lo que vemos en redes sociales, pero también por la situación económica, explicó el psicólogo.
El foco en lo controlable para reducir la ansiedad
Ante la tendencia natural del ser humano de buscar certezas para sentirse seguro, el padre Socorro explicó que saber separar aquello que podemos controlar de lo que no es determinante para nuestro estado de ánimo y nuestras relaciones.
Una de las palabras que usamos constantemente es la ansiedad. Lo que subyace a ella es que no logramos controlar las cosas; entonces, esos niveles van subiendo y nos vuelven impulsivos. La ansiedad disminuye cuando le ponemos nombre y apellido a lo que sentimos, cuando conocemos lo que nos rodea e incluso cuando somos capaces de prever las consecuencias de nuestros actos, comentó el especialista.
Finalmente, el especialista recordó que el bienestar emocional en tiempos de crisis no depende de tener todas las respuestas, sino de la capacidad de autoconocimiento. Reconocer el miedo, identificar la ansiedad y aceptar las limitaciones propias frente al entorno son los primeros pasos para evitar reacciones impulsivas que afecten la convivencia. En palabras de Socorro, la salud mental comienza cuando dejamos de luchar contra lo incontrolable y empezamos a gestionar, con nombre y apellido, lo que sucede en nuestro interior.
Francisco Javier Fonseca González – Fe y Alegría Noticias

