pancarta sol scaled

Pedro Benítez: El candidato de Gustavo Petro puntea en todas las encuestas

Compartir

 

Se empieza a despejar el panorama electoral colombiano de cara a la elección presidencial del próximo año; primera vuelta en mayo, segunda vuelta en junio.

En ese sentido, el senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, se consolida como puntero con 31,9 % de intención de voto, según la más reciente encuesta de la firma Invamer que han divulgado Caracol Noticias y Blu Radio.

Viene a ratificar así el sondeo presidencial del Centro Nacional de Consultoría publicado hace quince días, que le dio 21 %. Razón por la cual es de suponer que esa candidatura viene subiendo muy rápido en las preferencias.

En un contexto electoral muy fragmentado, con 17 aspirantes (por ahora) en carrera, Cepeda viene a beneficiarse de haber ganado la consulta popular del domingo 26 de octubre, en la que la coalición oficialista le eligió como su abanderado presidencial con más de 1,5 millones de sufragios (65 % del total), duplicando a su más cercana competidora.

Para sorpresa de la mayoría de los observadores, el Pacto Histórico logró convocar ese día a más de 2,7 millones de colombianos. Su base dura.

Según Invamer, a Cepeda le siguen Abelardo de la Espriella, el outsider de la derecha, con un 18,2 %, y Sergio Fajardo, representando (una vez más) la opción de centro, con 8,5 %.

Como rezagados figuran Miguel Uribe Londoño, 4,2 % (padre del malogrado excandidato Miguel Uribe Turbay), la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, 4,1 %, la periodista Vicky Dávila, 3,7 %, el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, 2,9 %, y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras.

El resto de los candidatos no obtienen más de 2 % en la intención de voto cada uno. Además, un porcentaje considerable de los encuestados (11,3 %) se declara indeciso.

A la pregunta de Invamer, si la segunda vuelta fuera entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella: 59,1 % inclina por Cepeda vs. 36,2 % para De la Espriella.

En cambio, si fuera entre Cepeda y Fajardo quedaría en: 48,9 % vs. 46,4 % respectivamente.

Y si fuera entre Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella: Fajardo 51,7 % vs. de la Espriella 38,9 %.

Aunque la dispersión de apoyo indica que el electorado aún está muy abierto y la mayoría declara no tener decidido un candidato, todo indica que el aspirante a derrotar es Cepeda, quien en estos momentos galopa solo en la punta con comodidad. Con casi 1 de cada 3 votos declarados, es el claro favorito en la primera vuelta.

Aunque muy por detrás, y corriendo por fuera del uribismo, Abelardo de la Espriella aparece como el principal candidato de derecha; mientras que Fajardo figura como la principal alternativa de centro, aunque, como vemos, con bastante desventaja frente a Cepeda en primera vuelta.

El fragmentado “resto” tiene apoyos marginales, lo que hace poco probable que alguno alcance la segunda vuelta sin formar alianzas.

De modo que, si alguien pensó que la gestión de Gustavo Petro y el miedo a Venezuela habían liquidado a la izquierda colombiana, pues se equivocó.

Si bien es cierto que casi a lo largo de su mandato la aprobación de Petro ha oscilado entre 29 % y 38 %, contra una desaprobación que frecuentemente se ha movido entre el 56 % y el 64 %, dependiendo del sondeo, y que una mayoría de ciudadanos considera que Colombia va “por mal camino” (lo que pesa en la evaluación del gobierno), también salta a la vista que su piso es de 30 %. Ese es el lecho rocoso del petrismo. No por casualidad, más o menos el mismo número que la encuesta de Invamer le otorga a Cepeda.

El primer gobierno claramente de izquierda en la historia de Colombia ha tropezado una y otra vez con problemas estructurales como la inseguridad, la violencia, el desempleo o la crisis fiscal, que afectan su evaluación general. También con el desgaste natural del poder y la polarización política; las reformas ambiciosas de Petro han generado resistencias, críticas e insatisfacción de sectores que sienten que los cambios no los benefician o los perjudican. Pero, por otra parte, resulta desigual la distribución territorial y social de sus apoyos, tanto entre las distintas regiones como en los estratos socioeconómicos, con niveles de aprobación/desaprobación que difieren.

Además, el bloque de izquierda ha aprovechado su control del gobierno nacional para consolidar su estructura y base organizativa.

Frente a una oposición mayoritaria pero dispersa, el Pacto Histórico ha sabido aprovechar esa circunstancia resolviendo rápidamente la cuestión de la candidatura presidencial, presentando una opción definida ante su electorado, lo que reduce fragmentación interna y permite consolidar votos. Eso es lo que le está dando ventaja en una primera vuelta con muchos aspirantes, y que, a la postre, podría resultar decisivo.

 

Traducción »