El mundo de los negocios es un universo dinámico impulsado por la visión para crear valor en ideas del mercado, enfoques y mentalidades, con la meta de generar esa chispa inicial, hasta consolidar una buena idea de negocio aplicada al mercado actual en Venezuela.
La figura del emprendedor, como generador de proyectos, y el empresario como estratega que escala y dinamiza el éxito, es clave para clasificar los roles.
En entrevista para el programa En Este País de Radio Fe y Alegría Noticias, Anyie Hernández, presidenta de la Asociación Poder Femenino y mentora en el área empresarial, destacó su perspectiva en el ecosistema del emprendimiento actual.
La diferencia fundamental entre ser un emprendedor y un empresario representa dos caminos, pero una misma pasión, cuyo enfoque es clave para el éxito de cualquier proyecto, resaltó.
Enfatizó en la importancia de entender la distinción entre estos roles, especialmente al iniciar un proyecto, para poder enfocarlo correctamente y valorar cada etapa del proceso.
Para Anyie Hernández, el momento y enfoque son claves para transformar esa necesidad en una solución, para ofrecer un producto o servicio de verdadero valor.
El emprendedor es totalmente apasionado y experto en moverse en terrenos inciertos, dijo.
Por su parte, fue enfática en que el empresario es más un constructor de ideas sólidas y su objetivo es crear la marca, para asegurarse de que esté conectada a su pasión.
La diferencia clave, según Hernández, radica en el momento y el enfoque. El emprendedor inicia con una visión y el empresario consolida esa visión en una empresa funcional.
La coexistencia de los roles en el negocio
Hernández destacó que, si bien son roles distintos, ambos pueden coexistir en una misma persona.
A su juicio, es vital comprender esta diferencia para valorar cada fase del desarrollo empresarial.
Para ella, toda empresa consolidada nace de una idea de emprendimiento. Por ejemplo, la academia Poder Femenino nació de su emprendimiento inicial, Paula Estilos.
Estudios empresariales sugieren que una idea de emprendimiento se puede ensayar hasta por dos años.
Hernández destacó, que transcurrido este tiempo, se obtiene una visión más clara que permite consolidar la idea y hacer la transición a una empresa o cambiar el enfoque si es necesario.
La mentora concluyó con una reflexión poderosa para quienes están iniciando o ya están están en el negocio. No dejen de soñar. El espíritu emprendedor debe entender que los sueños son propios y que nadie más los hará por ti.
Jhosymar Pereira – Fe y Alegría Noticias

