ABC de la política.
La crisis de legitimidad por la desatención a las demandas sociales y el alejamiento ciudadano, gestó el triunfo de Hugo Chávez Frías (1998). Un profundo hastío contra los cogollos corruptos, de la mano de un liderazgo desgastado que no dejó opción al elector venezolano. Había un caldo de cultivo, una necesidad de cambio y Chávez llega con su personalidad populista y carismática diciéndole a la gente lo que querían oír
El caudillo libró su primera batalla al darle a la asamblea nacional constituyente el carácter originario, pese a la sentencia de la Sala Político Administrativa, con ponencia del Dr. Hermes Harting, que establecía la vigencia de la constitución de 1961 y de las instituciones democráticas existentes hasta tanto la nueva fuera aprobada mediante referéndum. Que para imponerse necesitaba la mayoría absoluta de constituyentitas y así fue, gracias a las planchas del Kino-Chávez, obviando el principio de la proporcionalidad ¡arrasaron! Con ello, el desmantelamiento, de la ya debilitada, institucionalidad del país, quedando sometida a una capitis diminutio, como aseveró Ricardo Combellas.
Este proceso arrojó una constitución que amplió el margen de la democracia combinando la representación con la participación, incorporando las propuestas de organizaciones sociales y de la Copre, en especial los temas de descentralización y participación ciudadana.
En suma, el chavismo se impuso con una propuesta de transformación medular en el sistema político corrupto, clientelar y populista, en una actitud gatopardiana, de cambiar para no cambiar nada, ya que se crearon otros cogollos políticos, económicos y sociales, y militares, que van a dar mucho de qué hablar posteriormente.
Durante este tiempo el reclamo estuvo presente con marchas y protestas en las calles: la publicación de 49 leyes por el presidente utilizando sus facultades habilitantes (2000). Dinámica que fue planteando nuevos escenarios, en el que aparece Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores (CTV) y sociedad civil (2002); mientras se cocinó el paro a nivel nacional de la empresa petrolera PDVSA.
Estas protestas mostraron su rostro con una multitudinaria marcha con destino a Miraflores el 11 de abril del 2002, donde imperó la confusión en medio de una balacera. En paralelo, ese mismo día, se presenta un golpe de estado contra el presidente y asume, de hecho, un empresario Carmona Estanga, que al mejor estilo del caudillo de otrora se juramenta él mismo y desmonta mediante decreto todos los poderes públicos. Mientras, multitudes frente a Miraflores exigen el regreso del presidente, lo cual ocurre el 13 de abril. Este periodo de incertidumbre finaliza con la convocatoria a un referéndum revocatorio, contra el presidente Chávez, que termina ganándolo el 15 de agosto 2004.
Así llegamos al 2005 cuando en el V Foro Social Mundial el presidente Chávez contrapone al socialismo vs. el capitalismo, como la única forma de salvar al mundo, lo cual se difundió como el Socialismo del Siglo XXI, modelo político ideado por Heinz Dieterich Steffan, fundado en una dinámica social, igualdad, propiedad social, desarrollismo democrático regional, economía de equivalencias, democracia participativa… llamado también Salto Adelante.
En el año 2007, el gobierno somete a referéndum una reforma constitucional que implicaba la consolidación de su propuesta del Socialismo del Siglo XXI, pero la pierde en las urnas. Sin embargo, gracias a que la oposición llamó a la abstención para la asamblea nacional en el año 2005, comienza el proceso legislativo del esquema del Estado Comunal. Compendio legislativo con las que se pretende construir un estado socialista, centralista, con en el control de los consejos comunales y comunas y de los poderes públicos.
Con ello, continúa nuestra dicotómica tragedia: la realidad social estará divorciada de la constitucional y legal; por una parte, la CRBV participativa y descentralizada, por la otra, las leyes del Poder Comunal y los planes de la patria con un modelo socialista centralizado; en medio de una sociedad desorientada.
Si bien es cierto que el expresidente Chávez gana las elecciones del 2012 con la consigna del socialismo ¡Independencia y Patria Socialista! No es menos cierto, que deja de lado, hasta ahora, todo el modelo constitucional participativo, plural y descentralizado.
Por otro lado, tampoco lo que se dice en el texto de los planes y del paquete legislativo del Estado Comunal es lo que se hace, ya que la exclusión de quienes piensan diferente está a luz del día, incluso con cárcel para los activistas políticos contrarios y no sólo para ellos, sino también para los dirigentes sociales que exponen la grave crisis económica que atraviesan los obreros, empleados, jubilados, el sector salud, educación… es una arremetida constante tildando a quienes reclaman de traidores a la patria.
Esta situación ha dejado a los venezolanos calladitos buscando la solución a sus problemas por los caminos verdes, se ha creado toda una estructura informal: entonces si hay desabastecimiento de alimentos, dólares o vehículos aparecen los bachaqueros. Se implantó un control de cambio en el país, Cadivi, que se encargaba de entregar los dólares preferenciales, pues, generó una fuente de corrupción tal, que muchos se enriquecieron y otros vivieron de ello.
Creándose así un gran espacio informal donde la gente no vive del sueldo, que es ínfimo, sino del rebusque, es la Venezuela fáctica que explica Luis Pedro España, cuando lo legal o lo formal no existen, o cuando la laxitud y la precariedad son las circunstancias reinantes.
La ambición de poder llegó a su máxima expresión cuando, a pesar de que la constitución de 1999 contiene el principio de la alternabilidad y la reelección inmediata por un solo periodo, la asamblea nacional a través de una enmienda reformó el artículo 230, permitiendo la reelección indefinida. Ni José Antonio Páez, ni Antonio Guzmán Blanco, ni Joaquín Crespo, caudillos militares se plantearon el despropósito de la reelección perpetua, nos dice el historiador Eduardo Morales Gil.
Desde el año 2013, con la muerte de Chávez, Nicolas Maduro, su sucesor, se ha ido reeligiendo periódicamente, imponiéndose en la última elección del 28 de julio del 2024, cuando hubo una denuncia nacional e internacional por fraude, con protestas y detenciones y encarcelamientos a testigos de mesa y líderes políticos.
En definitiva, el reclamo social está presente por servicios públicos ineficientes, sueldos y jubilaciones miserables de 3 dólares… Está el malestar, está la queja, pero no hay capacidad por parte de la sociedad de canalizar sus demandas, ya que cada protesta es considerada subversiva y fascista y sus líderes van a la cárcel, sin el debido proceso, ni garantías de derechos humanos. El reclamo se diluye en el sufrimiento ciudadano y en las instituciones.
Este bosquejo histórico (partes 1 al 5) nos permitió visualizar una cultura arraigada, tatuada, en el comportamiento del liderazgo político que, como hemos dicho, no tienen aliados sino incondicionales, no tienen adversarios sino enemigos que deben arrasar, en una relación de ordeno y mando, que fortalece el clientelismo, la corrupción y el personalismo.
Cultura política que debe cambiar, pero para ello es indispensable, a nuestro criterio, voluntad política a través de un Estado que tenga como norte el fortalecimiento de la sociedad, para sus fines, para su libertad; por ello, comenzaremos a desarrollar cómo debe ser ese Estado, de cara al Estado Ciudadano.
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