Mar de Fondo.
El director de contraterrorismo de Estados Unidos, Sebastián Gorka, fue contundente al afirmar que el despliegue militar frente a las costas de Venezuela no obedece solo al narcotráfico, sino también a los vínculos del régimen de Nicolás Maduro con Irán y otros actores malintencionados.
Sus palabras, confirman lo que por años se ha denunciado sobre el narco-Estado venezolano que no es un problema aislado, sino una amenaza regional y global que se nutre del crimen organizado, del terrorismo internacional y del dinero sucio que circula entre Caracas, Teherán y La Habana.
El Caribe ya no es solo una frontera marítima; se ha convertido en un escenario estratégico donde se define la seguridad del continente.
La presencia de destructores y portaaviones estadounidenses no es un gesto simbólico: es una advertencia firme a un régimen que ha cruzado todas las líneas.
Mientras Maduro intenta aferrarse al poder con farsas electorales y alianzas oscuras, el mundo libre se prepara para cerrar el cerco.
La historia avanza hacia su desenlace: la libertad está más cerca que nunca, y el miedo cambia de bando.

