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Julio César Hernández: Semblanza de una economía intervenida

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Reclamos sociales

En estos días, donde nos aproximamos inexorablemente al cierre de otro año, hemos estado observando por redes sociales como importantes sectores económicos y sociales del país, reclaman que reciben insuficientes ingresos, para poder a cumplir a cabalidad con el pago de los servicios públicos que tienen asignados para su bienestar, tales como transporte, educación y salud entre otros, todo lo cual se traduce en un ambiente complicado en sus relaciones con el sistema político que generó diversos problemas de orden económico.

¿Qué daña el bolsillo de la gente?

Por supuesto que, el problema no es reciente, desde hace más de una década la economía venezolana signada bajo el modelo socialista, muestra un paupérrimo desempeño, traducido en hiperinflación, devaluación de la moneda, alzas permanentes en las tasas de conversión, intervención avasallante del Estado en la industria y el comercio y el poco apego al Estado de Derecho, que han llevado a que el producto interno bruto muestre un tamaño endeble e inestable sometido a todas esas variables que, en definitiva afectan el bolsillo de los ciudadanos.

La anhelada libertad económica

Aunque la Constitución Económica vigente garantiza que, “todas las personas puedan dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las legales”. Los factores arriba identificados, en realidad son distorsionadores de la libertad económica; influyen negativamente mucho más en ella que, las razones de desarrollo humano, seguridad, sanidad, protección del ambiente o cualquier otra de interés social, dado que, la ha limitado en su crecimiento, creando, serias dificultades al “poder adquisitivo” de la gente, sobre todo en alimentos y medicinas.

Es grave entonces que, la necesaria expansión económica de Venezuela, de manera democrática, solidaria y productiva, no se esté realizando, pues los inversionistas cuidan su patrimonio, para no tener que lidiar con un sistema que favorece un _“colectivismo irresponsable”_, que no busca resultados eficientes y eficaces en la producción, sino simplemente promover un “populismo económico” que da una aparente imagen de bienestar, pero que, en ningún momento, genera atractivos para invertir o mejor aún, seguridad jurídica, y libertad de empresa.

Limitantes a la libertad económica

Hasta ahora, hemos descrito conflictos por razones económicas, entre sectores de la población con el Gobierno, o entre grupos diversos de la población, como los acostumbrados conflictos entre transportistas y usuarios por el precio del pasaje, que reflejan de una parte la ruptura del equilibrio económico para los primeros, dado que no se les asegura la sostenibilidad de la prestación cumplida y para los segundos, se resalta la insuficiencia de ingresos para satisfacer su derecho al libre tránsito a través de un servicio público, que debe llevar bienestar, satisfacción y tranquilidad a ambos actores.

De otra parte, nos preguntamos, si no es el libre mercado el que promueve y defiende el actual modelo socialista, ¿cuál será el mercado que han desarrollado en todos estos años?  la respuesta en tal sentido es el de un mercado bajo una _“economía planificada” con una intrusiva legislación que configuró un Estado socialista factico, en detrimento del deber constitucional que tenía de _“promover libremente la iniciativa privada”_, la que ha sido tergiversada, sometida a órganos económicos que se inventó el Gobierno, para captar adhesiones empresariales.

Estado interventor

Asi mismo, el actual cuadro económico muestra a un Estado sobrepuesto a la iniciativa privada, lo que impide un variado y suficiente crecimiento socio – económico, que desajusta la ecuación de paridad deseada y prevista legalmente. Es este un Estado intervencionista e ineficaz que, restringe o cercena el derecho o derechos que tienen empresarios, comerciantes o emprendedores, interesados en participar libremente en la construcción de políticas que puedan asegurar libertad y desenvolvimiento económico, que hagan más llevadera esa actividad, con menos sobresaltos o coacciones de distinta índole.

Resulta oportuno en esta instancia de opinión, recordar a *Erick Von Hayek y Ludwig Von Mises*, quienes consensuadamente consideraron que, el fundamento último de la libertad económica, “no era otro que la capacidad de decidir, sin presiones ilegítimas o arbitrarias, los mecanismos, instrumentos y fines que configuran el ejercicio de las actividades económicas”, por tanto, se agrega, ello no ocurre cuando un Presidente, un Ministro o un Gobernador, definen las políticas económicas que podrían ser impulsadas desde el poder, y a las cuales deben ceñirse subordinadamente empresarios y comerciantes.

Gobierno vs. Libertad económica

En nuestro país, es muy visible que, la intervención dominante del Gobierno en la economía, se realiza a través de diferentes organismos del nivel nacional, estadal y municipal; además, ese amplio espectro organizacional público, sin lugar a dudas, constituye un factor desmotivador para potenciales empresarios, comerciantes o emprendedores, que sufren los embates desde diversos lados, sean del gobierno o no, que por supuesto incide negativamente en la expansión económica del país, o en la participación dentro de los sectores primarios y secundarios de aquella.

Llama la atención si, como empresarios y comerciantes en el actual modelo socialista, se dejan influenciar por un aparente mensaje de libertad económica, cuando la _“economía de mercado”_, que es en opinión del jurista José Ignacio Hernández,  resultado del  derecho fundamental a la libertad, es considerada en la exposición de motivos de la _“Ley Orgánica de Precios Justos”_, irónico nombre por lo demás, *“como un sistema perverso de acumulación de capital, con elevados márgenes de ganancia y especulación, donde los empresarios son calificados como apátridas* (Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. Fecha 08 de noviembre de 2015. No. 6.202 Extraordinario)

Índice de libertad económica

Las anteriores y variadas circunstancias expuestas, son observadas por la comunidad económica mundial, especialmente por el “Fraser Institute de Canadá” que con el apoyo en Venezuela del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice- Libertad), anualmente emiten una calificación sobre el nivel de libertad económica existente en el país, que fue divulgada recientemente, por las diferentes plataformas informativas, destacando que, “el principal obstáculo para alcanzar una verdadera libertad económica es la debilidad del bolívar”, criterio que en nuestra opinión se queda corto.

Restaurar la libertad económica

Volver a la libertad económica significará reducir el excesivo e ineficiente gasto público, que solo ha servido para consolidar clientelas partidistas, pero no para enriquecer nuestra economía; desregular la normativa socialista intrusiva que ha mediatizado la iniciativa privada; revisar con sentido de equidad, las voraces políticas tributarias actuales, usadas para seguir llevando adelante el populismo económico dilapidador; permitir que sea el mercado que en buena medida regule el libre juego de la oferta y la demanda, tan estropeado con el régimen socialista. En fin, dictar medidas que permitan sin temores, el libre inicio y mantenimiento de empresas y comercios, sujetos a normas no intrusivas.

 

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