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Isabel Pereira Pizani: El impacto sociopolítico de la destrucción del salario en Venezuela

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Uno de los episodios, sucesos o contratiempos más impactantes que han vivido los venezolanos ha sido el letal proceso de destrucción del salario y su sustitución por una profusión de bonos, donaciones y recompensas que imponen como relevo o sucedáneo de la remuneración que correspondería a cada trabajador por la labor o esfuerzo realizado. Los trabajadores y el país entero han aprendido que cerrar empresas es destruir salarios. En 1999, en Venezuela existían 13.000 industrias activas, 20 años después, quedan 2.600, las que aún trabajan lo hacen con solo 19% de su capacidad instalada.

El salario está ubicado entre los derechos humanos fundamentales, como garantía que permita vivir dignamente, que se corresponda con el valor del trabajo desempeñado y que sea equitativo entre quienes realizan la labor.

¿Por qué se llama “salario? El término “salario” proviene del latin salarium, esto es, “pago de sal”. La sal era un bien escaso y preciado en la Antigüedad, utilizado como antiséptico y  preservación de alimentos, cualidades que le otorgaron un valor semejante al oro. Alrededor del año 500 a. C. se construyó la ruta del salitre a través de la cual ingresaba la sal a Roma desde la ciudad costera de Ostia Antica. Los legionarios responsables de defender el camino se les retribuía con un pedazo de sal.

En economía, el salario se define como la retribución económica que un trabajador recibe de un empleador a cambio de su trabajo y la subordinación a su autoridad. Este pago, que puede ser en dinero o en especie, constituye la contraprestación por los servicios laborales prestados y puede incluir diferentes elementos como comisiones, primas y sobresueldos. Desde una perspectiva macroeconómica, el salario es el precio del factor trabajo, determinado por la oferta y demanda de empleo, la productividad marginal del trabajador, y está influenciado por factores como la regulación laboral vigente, la política económica del gobierno de turno, el auge y presencia de la economía empresarial y el respeto a la actividad económica de pequeños y medianos productores.

Desde una perspectiva filosófica, más que una simple transacción económica el salario es la remuneración por el trabajo realizado y un vínculo contractual y social que refleja el valor de la fuerza de trabajo humana en una sociedad determinada.

Filósofos como Karl Marx lo analizan como el precio de una mercancía (la fuerza de trabajo) y como un factor en las relaciones de producción, mientras que las teorías económicas modernas lo vinculan con la productividad, la regulación del mercado laboral (salario mínimo) y los convenios colectivos.

En la legislación venezolana, el salario es definido en el Artículo 104 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) como toda remuneración, provecho o ventaja, en dinero o especie, que el trabajador o trabajadora recibe por la prestación de sus servicios, incluyendo las comisiones, primas, gratificaciones, participación en utilidades, subsidios y recargos por horas extras, entre otros. El salario normal excluye las percepciones accidentales y las que la ley considere no salariales, y es la base para los cálculos laborales importantes, mientras que el salario integral abarca la totalidad de las percepciones económicas y no económicas.

El fenómeno sociopolítico y económico que ha vivido Venezuela durante los últimos 25 años de dominación socialista ha sido la destrucción del salario y su sustitución por políticas de remuneración al trabajador basadas en acciones orientadas a obtener respaldo de los sectores populares que garanticen su permanencia en el control institucional del Estado.

La hipótesis propuesta en esta breve introducción de ideas es la siguiente “la consideración como factor decisorio en la orientación política de los sectores populares de la experiencia humana derivada de la destrucción del salario, factor clave de la economía de los hogares venezolanos y  su propuesta de sustitución por una estrategia de bonificación, dádivas y asignaciones estipuladas por el gobierno, sin ninguna relación con el esfuerzo, trabajo, calificación del receptor del donativo, ha generado una posición abierta de rechazo en los hogares de los sectores populares a la solicitud de respaldo político del gobierno actual en las tres últimas contiendas electorales”.

En esta conceptualización resaltan los siguientes elementos claves:

1. Destruir empresas es destruir salarios.

2. La asignación de dádivas sustitutivas del salario persigue la fidelización de las masas populares a la política de Estado desvinculada totalmente de las cualidades y calificaciones del trabajador.

3. Se premia la fidelidad no la capacidad y el esfuerzo del trabajador.

4. La política económica destructora del salario no es objeto de reflexión o discusión, es la decisión de quienes controlan el poder.

5. La asignación de dádivas o bonos busca la aceptación del modelo económico estatizado en el cual la actividad emprendedora y empresarial es el enemigo. El salario es asimilado al concepto de explotación, se provoca su caída libre porque no es importante políticamente para el grupo en el poder.

6. Las capacidades, competencia, calificación del receptor no son elementos claves políticamente, el objetivo es apoderarse de conciencias, apoyos, respaldos a las decisiones gubernamentales por parte de las masas de trabajadores y sus grupos familiares receptores de la política gubernamental populista.

7. El impacto en los sectores cubiertos por las medidas populistas a nivel de conciencia de seguridad económica y perspectivas de mejoramiento futuro entran en un campo difuso donde el futuro no depende de las personas y de sus esfuerzos sino de los requerimientos y necesidades de fidelidad a la acción gubernamental.  El salario desaparece y los bonos dominan la realidad económica del trabajador.

8. El trabajador y su grupo familiar pierden la brújula de su futuro porque dependen de las decisiones y orientaciones del gobierno, no del esfuerzo, competencias y productividad del trabajador. El jefe de familia pierde el poder en su unidad familiar.

9. El trabajador de los sectores populares vive la desaparición de su jefatura del hogar, la educación de sus hijos, el bienestar familiar, quien decide su realidad económica es el gobierno en el poder. “Los bonos no tienen impacto en beneficios como aguinaldos, primas de cesantía o vacaciones”.

10. La capacitación, el ahorro, las mejoras del ingreso familiar desaparecen como expectativas de futuro del hogar que dependen del subsidio estatal donde el salario del jefe del hogar ha desaparecido.

11. Ante este escenario los sectores populares manifiestan un rechazo total por la destrucción de su salario como clave de su futuro personal y familiar, una posición claramente asumida por los sectores populares en las últimas tres contiendas electorales realizadas en el país.

12. El salario depende de la labor realizada por el trabajador y de la relación entre trabajador y emprendedor. El otorgamiento de bonos depende exclusivamente del Estado.

Surge una conclusión como hipótesis de investigación: “La destrucción del salario ha sido la causa relevante para el rechazo de los sectores populares a las propuestas gubernamentales basadas en subsidios a cambio de fidelidad política”.

El salario mínimo en Venezuela  (08.08.2025) se ubica en un dólar por mes, según el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV), un monto que se complementa con bonos gubernamentales de hasta 160 dólares, pagados a la tasa del día del organismo emisor a empleados públicos y sin incidencia en el cálculo de beneficios laborales. El dólar, de acuerdo con la tasa oficial del BCV, se ubicó este viernes en 130,06 bolívares. El salario mínimo, que sí incide en beneficios laborales como vacaciones, liquidación y utilidades, se mantiene en 130 bolívares, la moneda venezolana, desde marzo de 2022, cuando equivalía a unos 30 dólares al mes. Por su parte, los bonos gubernamentales están compuestos por uno de alimentación, de 40 dólares, y otro llamado ingreso de guerra económica, de 120 dólares.

Salario Latinoamérica

El gobierno de Venezuela anunció este miércoles un aumento en las pensiones para ubicarlas en 50 dólares y un ajuste de otros 30 para un bono estatal manteniendo congelado el salario mínimo, equivalente a menos de 2 dólares.

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