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Crisis del transporte público en Margarita sin gasolina, sin gasoil y sin soluciones

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El presidente del Suttene, José Luis Isase dijo que el subsidio de 50 litros de gasolina y 60 litros de gasoil diarios es “inexistente” para cubrir las necesidades operativas, dejando sin servicio a terminales como los de Porlamar y Juan Griego después del mediodía.

El presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Transporte del Estado Nueva Esparta (Suttene), José Luis Isase denunció la grave situación que enfrenta el sector debido a la falta de combustible y el insuficiente subsidio. Desde la estación de servicio Matasiete, una de las tres asignadas para el transporte público en la entidad, Isase aseguró que el subsidio de 50 litros de gasolina y 60 litros de gasoil diarios es “inexistente” para cubrir las necesidades operativas, dejando sin servicio a terminales como los de Porlamar y Juan Griego después del mediodía.

El líder sindical explicó que rutas largas, como la de La Restinga, que recorre 85 kilómetros desde Porlamar hasta la península, consumen entre 30 y 35 litros de combustible por trayecto, lo que evidencia la insuficiencia del subsidio. A esto se suma que, tras más de un año y medio de promesas, los problemas técnicos en la sede de PDVSA en El Guamache no han sido resueltos, limitando el almacenamiento y distribución de combustible. “Nos sentimos burlados”, afirmó Isase, quien también señaló que las autoridades han negado el acceso al combustible a precio internacional.

Isase destacó que el ajuste tarifario reciente, que elevó el pasaje urbano de 30 a 40 bolívares, quedó obsoleto en nueve días debido a la devaluación del bolívar frente al dólar, que pasó de 164 a 181 bolívares. “Los transportistas queremos trabajar, pero no hay garantía de movilizar a los usuarios”, expresó, subrayando que los domingos, cuando no hay surtido de combustible, el caos es generalizado, afectando especialmente a un estado turístico como Nueva Esparta.

La crisis también impacta a los trabajadores del sector, cuya edad promedio supera los 50 años, enfrentando dificultades para encontrar otras oportunidades laborales en un contexto de paridad cambiaria incontrolable. Muchos transportistas han migrado al sector privado, donde las empresas ofrecen transporte a sus empleados como paliativo ante los bajos salarios, pero esto no resuelve la crisis integral del transporte público.

Isase hizo un llamado urgente a las autoridades venezolanas, incluyendo al presidente Nicolás Maduro, a quien recordó su pasado como transportista: “Pónganse la mano en el corazón y entiendan que nuestra resistencia se resquebraja. El transporte no es el enemigo, pero sin combustible ni tarifas justas, no podemos seguir funcionando”.

La situación, según el sindicalista, requiere soluciones integrales para garantizar la movilidad de los ciudadanos y la sostenibilidad del sector.

El Sol de Margarita – Mario Guillén Montero

 

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