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Jesús Alberto Castillo: Los adultos mayores están pasando las de Caín

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Triste resulta el panorama que viven los adultos mayores en Venezuela. Es una condena permanente a la miseria y andar errantes en medio de grandes calamidades. Cada uno de ellos sienten una pesada carga en su alma porque no disponen de un sueldo digno para vivir sus últimos días en este plano terrenal.

¿Cómo ocurre ese dantesco cuadro en un país que cuenta con grandes recursos naturales para ser uno de los más desarrollados del planeta? Sencillamente, la respuesta la podemos hallar en la indolencia e incapacidad de una clase gobernante para desarrollar políticas públicas hacia nuestros abuelos.

En un Estado de Derecho y de Justicia priva la dignidad del ser humano. Implica la atención y protección de los sectores más vulnerables y hacerlos partícipes de importantes acciones que garanticen su calidad de vida y estabilidad emocional para el sano disfrute de la vida cotidiana.

Contrariamente, en la Venezuela del siglo XXI las personas de la Tercera Edad están viviendo un verdadero drama. Vemos muchos abuelos harapientos en la calle, andando de un lugar a otro en las peores condiciones de vida. Deambulan hambrientos y desaliñados a la buena de Dios.

Es una escena que se repite en cada ciudad o pueblo de Venezuela y despierta los más recónditos sentimientos del alma. Hasta los profesionales de avanzada edad no escapan de esa trágica realidad. Muchos han muerto de mengua, esperanzado en tener mejores condiciones de vida.

El viacrucis sigue aumentando con pensiones miserables, mientras los jerarcas disfrutan a granel la Dolce Vita.

¡Basta de tanta indolencia hacia quienes dieron lo mejor   en sus años productivos y requieren vivir con dignidad!

 

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