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Gerson Revanales: Isidro Morales Paúl, el arquitecto de la diplomacia fronteriza de Venezuela

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Hacer mención al Dr. Isidro Morales Paúl es referirnos a un hombre de Estado en el más amplio y noble sentido de la palabra.

Isidro Morales Paúl

El Dr. Morales dedicó su vida al servicio de Venezuela, dejando un legado imborrable en la historia diplomática de nuestro país. Recientemente, la Academia de Ciencias Jurídicas y Sociales, de la que fue su presidente (Feb. 1990), en su Boletín Julio-Diciembre 2024 Nº 176, rindió homenaje en su memoria, lo cual brinda una excelente oportunidad para recordar las contribuciones excepcionales de este venezolano ejemplar, cuyo trabajo en la delimitación de nuestras fronteras marítimas al lograr darle a Venezuela en kilómetros cuadrados un espacio marítimo equivalente a nuestro espacio territorial; una hazaña histórica, en palabras de otro académico y excanciller como lo fue el Dr. Efraín Schacht Aristeguieta.

Quienes tuvimos la fortuna de tenerlo como profesor en la especialización de Derecho de la Integración en la Universidad Central de Venezuela y de ser llamado a colaborar con él, cuando fue designado ministro de Relaciones Exteriores, le recordamos más que como un profesor, como un maestro comprometido con la generación y transmisión de conocimientos. Desde su cátedra en las aulas de “la Casa que vence las sombras”, formo generaciones de internacionalistas, inculcándoles no sólo el marco jurídico, sino los valores éticos y el amor por el servicio público, en particular la carrera diplomática. Su presencia en las aulas como profesor trascendió el valor de sus enseñanzas, fueron lecciones permanentes de civismo y excelencia profesional.

Como diplomático fue el negociador estratégico por excelencia al servicio de los intereses del país. Investigo, analizó y teorizó sobre derecho internacional y relaciones exteriores, Demostró en este ámbito, cualidades excepcionales. Su participación crucial en la delimitación de las fronteras marítimas de Venezuela revelo su profesionalismo con visión de estadista, paciencia negociadora y meticulosidad técnica, dejando una huella imborrable en la cartografía soberana de la nación y la delimitación de las áreas marinas y sub marinas, un trabajo cuyo valor se acrecienta con el tiempo, pues resguarda nuestros recursos y define nuestra jurisdicción para las generaciones futuras, en particular hoy en día en que nuestra fachada atlántica está todavía pendiente por delimitar con la vecina Guyana.

Poseedor de una extraordinaria capacidad como negociador, llevó al país a firmar acuerdos cruciales con potencias como Estados Unidos, Francia y la República Dominicana. Su maestría se evidenció especialmente en las negociaciones con los Países Bajos, donde la aplicación de los “principios equitativos”, no solo se convirtieron en una herramienta clave para la delimitación de espacios, sino también en un método que sustenta nuestra soberanía en el Golfo de Venezuela y en la fachada Atlántica, al momento de unas negociaciones futuras con Guyana, al ser este principio, un método eficaz y razonable para la delimitación de espacios marítimos, principio, que constituye un pilar fundamental de nuestra soberanía sobre los espacios acuáticos. Su visión y trabajo no solo expandieron nuestro territorio, sino que también cimentaron una base legal sólida. Con plena razón, se ha dicho que Isidro Morales Paúl, bien podría llamarse el “Padre del Mar Venezolano”.

Frente a complejas negociaciones internacionales, supo combinar como pocos la sabiduría del académico con la astucia del negociador, asegurando que los intereses nacionales prevalecieran a través del diálogo y el derecho internacional.

Su compromiso con Venezuela como servidor público integral, se expresó en múltiples roles de alta responsabilidad como presidente del Consejo Supremo Electoral, embajador en Francia y reorganización del ministro de Relaciones Exteriores, donde marcó un antes y después al impulsar su programa de modernización, al cual me correspondió contribuir con la incorporación al ministerio de las primeras computadoras  (PC-At IBM); la interconexión del MRE con la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos; la microfilmación de los archivos históricos y la “joya de la corona”: la creación de la Academia Diplomática Pedro Gual para la profesionalización y especialización de los Terceros Secretarios que ingresaran por concurso a la carrera diplomática, la cual contó con el embajador Víctor Rodríguez Cedeño como primer director ejecutivo. En cada uno de estos programas el Dr. Morales Paúl actuó con inquebrantable entusiasmo en la actualización del MRE, respeto por el Estado de derecho y las instituciones, demostrando que eficacia y legalidad son complementarias en una democracia sana.

Su trayectoria como hombre público fue un testimonio de integridad, honestidad y servicio desinteresado a Venezuela, un ejemplo para la presente y futuras generaciones en beneficio de la democracia y sus ciudadanos.

Como legado podemos decir que Isidro encarnó la rara virtud del “hombre puente” que conecta teoría y práctica, pensamiento y acción, rigor jurídico y creatividad negociadora, como alguien lo definió en alguna oportunidad, por su capacidad de negociación, al haber logrado que el presidente de Guyana Burnham aceptara negociar entre 5.000 y 15.000 km2 en una hipótesis que diera finiquito al reclamo por el Esequibo, otorgando una salida franca al Atlántico. Su obra perdura en el mapa de Venezuela, al haber, en las páginas de la doctrina y en el corazón de quienes tuvimos el honor y oportunidad de aprender de él.

Hoy más que nunca, su memoria debe servir como brújula e inspiración para la diplomacia venezolana, recordándonos que la patria se construye con conocimiento, integridad y servicio desinteresado.

 

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