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Pedro R. García: Acción Democrática en su 84 aniversario y su ineludible juicio histórico

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Punto de Quiebre.

Una acotación necesaria…

AD

Aunque hace falta mayor recorrido, la historia ha comenzado a dejar claro que, en el siglo XX, en los periodos de gobiernos de acción democrática constituyen las etapas que mayor impulso recibió la incorporación de las masas populares a la acción política, con manifiestos objetivos de igualdad de oportunidades. En la década del 60 masificó la educación y extendió las vías de comunicación de manera tal que nuestro país yegó a ser considerado como uno de los primeros en tener mayor extensión de vías de concreto y asfalto del mundo, (desconozco los detayes verificables en este momento, pero solo hay que pasearse por nuestras desoladas vías). En los setenta se profundizaron políticas, como los yamados eufemísticamente hoy programas sociales o misiones, como el de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, los Módulos de Servicios, los Hogares de Cuidado Diario, créditos a la pequeña y mediana industria y se estrecharon las relaciones con los países centro y suramericanos, incluida la antojadiza Cuba, (sin permiso del Tío Sam). El Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho merece particular mención porque constituyó la primera iniciativa de acción afirmativa (affirmative-action), (sin tener que legislar como fue compelida a hacerlo la ejemplarizadora democracia del norte) que se conoce en Venezuela. En sus inicios, la asignación de becas estaba dirigida explícitamente a favorecer a las personas provenientes de los estratos sociales más bajos de graduados en las escuelas públicas y en las zonas menos urbanas del país. La población joven beneficiada tuvo así oportunidad de estudiar en los mejores centros de enseñanza ubicados en todos los rincones del mundo desarroyado. Toda esta historia fue echada por la borda, por los cuadros de relevos, quienes no se sensibilizaron o no leyeron este poema de Andrés Eloy:

Soneto de la rima del pobre

 

Me das tu pan en tu mano amasando,

Me das tu pan en tu fogón cocido,

Me das tu pan en tu piedra molido

Me das tu pan en tu pilón pilado.

Me das tu rancho en tu palma arropado,

Me das tu lecho en su rincón sumido,

Me das tu sorbo, a tu sed exprimido,

Me das tu traje, en tu sudor sudado.

Me das, oh Juan, tú dame de mendigo,

Me das, oh Juan, tu toma de pobrero

Tú clara de, tu oscuro desabrigo,

Y yo te doy, por lo que dando espero,

El oscuro esperar con que te sigo

Y el claro corazón con que te quiero.

 

La decadente dirección y su alianza antihistórica

En estas largas tres décadas, los directivos dotados de amañados recursos estatutarios y de coartadas reglamentarias, secuestraron la organización, desdibujando la preocupación cardinal de AD, por los relegados de siempre, los de abajo, En el encadenamiento de los eventos de esta larga etapa, (27 años) en la tragicómica bataya que intentan librar contra el déspota de turno, han coreografiado con fuerzas extenuadas en sainetes ridículos, subordinados junto a la frivolidad y la farándula.

Hoy lucen desangelados, e intentan seguir haciendo el recorrido con esos sectores, que no son aliados de las mejores causas. Esto tiene una infame vigencia histórica. Casi toda la oligarquía central (caraqueña y valenciana) sin rubor se bajaron las pantaletas, primero frente a Cipriano Castro, luego a Gómez y en 98 repitieron quebrando la cerviz frente al Zambo.

AD y su compromiso democrático

Por esa razón el grueso de su militancia bifurcó su camino, pero la mayoría no abdicaron, no como la larga lista de escaladores sociales, logreros, burócratas de medio pelo que medraron en la organización, y que en el hoy, unos sojuzgados por el vozarrón del autócrata, y otros detrás de los nuevos Príncipes de los archiducados neomedievales en que se han convertido algunas Alcaldías y Gobernaciones en manos de los sectores “democráticos”, entregaron su dignidad si es que la tenían por un puñado de cesta ticket, muchos no le dieron  dado un palo a la lámpara. El sendero democrático, no ha muerto: aliado a las mejores ideas de cambios y de opciones económicas de equilibrio, desarroyo, impulso estatal, descentralización, reserva de las empresas básicas, cogestión obrera, emprendimientos, inversión, y progreso, capaz de coexistir con modelos o situaciones siempre transitorias que ocurren en la pobre y golpeada Latinoamérica, porque la concepción dogmática de dudosa realidad de la ciencia económica es cegata y cuantitativamente ha demostrado que es incapaz de entender el sufrimiento, las emociones y los deseos de los hombres. Por eso, cualquier cosa que se diga acerca del funcionamiento del mercado no pasa de ser una buena o mala constatación empírica, que obviamente no puede constituirse en la base para prescripciones generales de política económica. Las Teorías Clásica y Neoclásica se estreyaron contra el escoyo de la distribución. La Teoría Neoricardiana la dejó indeterminada. La Teoría Económica no tiene pues una Teoría de la Distribución aceptable y por lo tanto no tiene una Teoría de precios. El esfuerzo de los fisiócratas por determinar las leyes naturales del sistema económico a fin de proponerle al Príncipe la mejor política, sigue aún sin bases sólidas.

¿Ha influenciado en AD la apagada tercera vía?

Algunos ingenuos liberales lo son, porque creen que la falta de perturbación de la voluntad del Hombre por la Sociedad hará que aquel pueda dedicarse al cultivo del crecimiento humano en todo sentido, lo cual es la proposición de una sociedad de maraviya donde coexisten el individualismo y el bienestar de todos. El individualismo liberal y el colectivismo socialista, son en efecto posiciones opuestas, coincidentes sólo en la negación de toda antropología de base metafísica.

La sociedad de consumo, máximo logro de la cultura liberal individualista, exhibe en el campo del puro materialismo, la victoria del libre mercado sobre el dirigismo colectivista, por otra parte “al negar su existencia autónoma y su valor a la moral y al derecho, así como a la cultura y a la religión, coincide con el marxismo al reducir totalmente al hombre a la esfera de lo económico y a la satisfacción de las necesidades materiales” (Enc Centesimus Annus, Nro. 18).

Esa cultura expresa la angustia y la limitación del hombre contemporáneo. Con la amarga decepción del posmodernismo, su incapacidad escéptica de trascender el pensamiento nutriente de la modernidad.

Intentar una vida humana carente de una dimensión social y política solo empuja al despojo de lo ético que apoya a la fortaleza de los lazos que la coexistencia necesariamente impone Esa perspectiva liberal suele estar en el trasfondo de todos los que conservadurismos que buscan refugio en los regímenes inseguramente fuertes. La mentalidad de la mesocracia se pone ayí de manifiesto en la extendida, permisiva, cómoda, burguesa y egoísta actitud de sacrificar gustosamente por la oferta (no siempre cumplida) de la seguridad. Esa mentalidad de cueyo corto está en la base de todos los fascismos, de derecha y de izquierda, (porque uno de los fenómenos de la posmodernidad en su decadencia agónica ha mostrado, que el fascismo no es monopolio de la derecha); y que, el voluntarismo descaminado de la izquierda de los sueños muertos puede ser peor fascismo que algunos fascismos Light del desarroyismo liberal de antaño.

La mengua de Acción Democrática:

La verdad o una aproximación a la verdad del drama de la disminución de los partidos políticos y por derivación de la democracia misma, estuvo en la distorsión de las pocas y frágiles formaciones de la sociedad civil por parte de la sociedad política. Eyo tiene una explicación y no una justificación. Desde el post-gomecismo, la formación de una dinámica sociedad venezolana es obra, gústele a quien le guste, de los partidos democráticos modernos, (de matriz europea, signo ideológico, de militancia rígida). Fue así como la sociedad política a través de los partidos, la que en nuestro medio estimulo y arrime el hombro para lograr la articulación de las distintas expresiones de la sociedad civil (gremios, ligas agrarias, sindicatos, agrupaciones culturales, sociales deportivas, asociaciones de vecinos, sociedades cooperativas, colegios profesionales, y demás). El factor degradante residió en que los partidos, en vez de reconocer la legítima autonomía de esas múltiples manifestaciones de la sociedad, instituidas las estructuras de asociación y participación popular, pretendieron subordinarlas, como factor de poder social extendido, a sus inflexibles líneas partidistas. En este resbalón histórico influyó de manera determinante el carácter organizativo de nuestros partidos de influencia leninista, expresada en el famoso centralismo-democrático.

Lo que muchos aviesamente quisieran desconocer es que, sin la labor, lenta y paciente, de las organizaciones políticas, no hubiesen podido tener existencia real (con todas sus fragilidades) las a veces deformadas estructuras de participación de las sociedades intermedias en nuestro entramado social. En otros países estas como vehículo de participación en el marco de la sociedad civil forjaron en la sociedad política organismos de gran fortaleza, que permitieron a los sectores relegados intervenir públicamente. El ejemplo clásico que suele citarse es el de los sindicatos británicos, como estructura participativa de la sociedad civil, o la Fabián Societ como expresión de inteligencia de la izquierda, de los cuales surge el partido laborista, que fractura la polarización histórica de la política de la Gran Bretaña entre conservadores y liberales proceso antagónico de lo ocurrido en Venezuela.

Liderazgo civil vs. Liderazgo militar:

El caudiyismo militar en correlato con su visión hegemónica del poder contribuyo al deplorable atraso de la organización institucional del país La política dependió en casi un siglo de insurrecciones fratricidas, de quien en una parada lograba hacerse de armas y municiones, arrastrando en su aventura, al humilde hombre del pueblo que terminaba peleando no por la causa en la cual creía (pues más de las veces ni la conocía) sino que era yevado como ganado en madrina por quien lo reclutaba.

Los falsos dilemas y el desconcierto generado por el apabuyamiento chavista han permitido la afloración de criterios históricos de bulto, que el civilismo democrático, por ingenuidad o ceguera no había percibido durante décadas. Me refiero al reduccionismo militarista que compiscuas figuras han hecho evidente como de un enunciado social del estamento castrense.

El arribo de Rómulo Betancourt a la presidencia de la República y el fortalecimiento de la democracia incubó en los cuadros de las Fuerzas Armadas un feroz resentimiento, producto de la pérdida de poder, que no logró ser superado durante los cuarenta años del acuerdo puntofijista. Siempre existió un sentimiento de sedición que buscó continuamente limitar la subordinación de la estructura militar al poder civil.

El liderazgo civil desde ahora en el debate, en la propuesta de alternabilidad, de cara al futuro cercano, para cuando sea viable tiene que plantearse la reconsideración crítica del estamento militar, su dimensión, estructura y composición; y las estrictas funciones de ese mal necesario, que resulta la institución castrense.

Porque la concepción filosófica de una Democracia plena, no puede estar tutelada, que supone que la sociedad venezolana debe someterse, por principio, al diktat de la institución armada, eso es absolutamente inaceptable.

En las organizaciones políticas hay que atreverse a soñar, a pesar que el medio es hostil; hay que romper con él, casi como medida de supervivencia. (Hoy es imperdonable no hacerlo).

La democratización aun con sus inconsistencias no tiene ascendencia pretoriana: es un decidido empeño civilista.

Luego que el ácido verbo de Laureano Vallenilla Lanz, se refiriera (en su columna R. H. en el Heraldo) al yamado trienio adeco (1945-48) comentando que tuvo algo de República Española y mucho de incompetencia, pudiera decirse del lamentable presente que ostenta una vocación concentradora de poder con expresada tendencia autoritaria, que falseó el sentido del sufragio, con absoluto cinismo intenta portar el ropaje de una revolución, pretende y lo imponernos el paradigma hegemónico, con su correlato de intolerancia, de monocracia, fragmentaria, liquidación del disenso, judicialización del ejercicio de el hecho político, lenguaje hostil a los necesarios procesos de integración, comprometiendo al país en inciertas alianzas a favor del mundo islámico fundamentalista y fosilizado y articulado al Lumpen militariat.

Anticipadamente este régimen se ha dejado ver las costuras de las pantaletas, como es el predicar lo que el campo reaccionario ha venido haciendo por siglos, exigiéndole a nuestra empobrecida población el consentimiento y aceptación de la miseria, con la cual con zozobra convive, muy temprano ha quedado al desnudo el carácter empobrecedor de su gestión.

¿Cauces ideológicos y programáticos secos?

Los partidos políticos y en específico AD, por lo que ha significado para el país, y atendiendo lo que la reflexión diaria le dicta y entendiendo que, tendrá que asumirá su inevitable juicio histórico, debe intentar a contribuir sin complejos (como los ha expresado en este tiempo) a apostar por empujar a nuevos liderazgos.

Los partidos democráticos de corte ideológico entre los que ineluctablemente esta Acción Democrática, a los cuales debe la modernización la política venezolana lucen hoy anoréxicos, fragmentados, más que todo por el morbo acostumbrado de las apetencias personales y grupales. En los eventos políticos y electorales del pasado reciente en lo que el pensador Slavoj Zizek, ha yamado interpasividad, han sido yevados maiceados por las autoridades simbólicas. (Léase grupos financieros y medios de comunicación), si a esto le adicionamos, que sus fuentes ideológicas y programáticas, muestran secos sus cauces, que los condena a la evaporación total. Quiera Dios que los cauces resecos no recuperen su caudal con torrentes de lágrimas o de sangre.

La ilusión regresa en cada hito, sin embargo, no es ésta que se funda en la miseria presente y en la promesa de una época de oro que no yegará nunca. Son cosas más bien senciyas de lo que el hombre común ha soñado y propone: alimento, tierra, vivienda, trabajo libertad, educación, seguridad, amor a sus semejantes, amor a su Patria.

Para concluir quiero hacerlo con un fragmento del discurso pronunciado por el poeta Andrés Eloy Blanco en el mitin del 12 de abril, de 1936 celebrado en el circo metropolitano a las diez de la mañana, le dice al Juan Bimba de su inspiración [

Ten fe en nosotros, que estamos en la vela de tus cicatrices, heridos de tus dolores, clavados en tus cruces, jugados a tu carta y embarcados en promesa solemne con la esperanza o la angustia de tu destino”.

(Mariano Medina Febres (1912-1976) creador de la figura de “Juan Bimba”, símbolo del Partido del Pueblo).

 

¿O seguimos  este fatídico poema?…

 

 Después de todo, todo ha sido nada,

 

a pesar de que un día lo fue todo.

 

Después de nada, o después de todo

 

supe que todo no era más que nada.

 

 

Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada!”.

 

Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.

 

Ahora sé que la nada lo era todo,

 

y todo era ceniza de la nada.

 

 No queda nada de lo que fue nada.

 

(Era ilusión lo que creía todo

 

y que, en definitiva, era la nada.)

 

 

Qué más da que la nada fuera nada

 

sí más nada será, después de todo,

 

después de tanto todo para nada.

 

Poema Vida de poeta español. José Hierro, (Cuadernos de Nueva York, 1998).

 

Por una Venezuela libre y de los venezolanos

La inmortalidad solo abre media hoja de su puerta estrecha y deslumbrante.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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