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Ezequiel Querales Viloria: ¡El que tenga ojos que vea! ¡Y reflexione!

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Ciertamente ¡El que tenga ojos que Vea!, invoque su “Mea Culpa”, reflexione, y actúe en consecuencia”.

Más que un mandato, es el consuelo, o desconsuelo, que nos culpa y castiga, a la vez, a los venezolanos en general, a 26 años del memorable discurso, que pronunciara Jorge Olavarría, para presagiar la terrible desgracia que nos sobrevenía con Chávez en el poder.

Histórico hecho, del que preferimos “hacernos los locos”. En no darnos por aludidos de la oportuna advertencia. Tampoco en admitir, que “aquellos barros trajeron estos lodos”.

Con nostalgia y envolvente “mea culpa”, volvemos al punto de partida. A la semilla que colectivamente contribuimos a sembrar,  germinara y produjera la virulenta y terrible plantación socialista del siglo XXI.

Aún reverberan en el ambiente nacional, muchas de las frases, del solemne discurso del 5 de julio de 1999, (188 Aniversario de la Independencia Nacional), que el aguerrido político, abogado, periodista, historiador y sabio pensador, director de la revista Resumen, pronunciara en el aún Congreso de Nacional de la República de Venezuela, para acusar solemnemente a Hugo Chávez, de “violador de leyes, demagogo y aspirante a dictador”. De paso, conminar a las autoridades legislativas,  con el joven Henrique Capriles, a la sazón,  presidente la cámara baja, a evitar que se mancillara el Estado de Derecho, la Constitución y la vigente Democracia. Nadie le paró.

Obviamente, que su descarnada denuncia, generó mucha polémica ya que hasta ese momento el mundo político, en especial, el llamado Polo Patriótico, estaba convencido de que aún apoyaba al autócrata.

Oportuno recordar, que Jorge Olavarría, fue un duro crítico de los gobiernos del bipartidismo. Además, fue propulsor del concepto bandera de la “naciente involución”, Quinta República, e innegable aliado y asesor político de Chávez en las elecciones presidenciales de 1998. Pero también fue uno de los primeros en distanciarse de su autoritario accionar, y en convertirse, en su acérrimo y corajudo acusador..

Como lo recrea, el también ilustre hombre del petróleo, Gustavo Coronel, en reciente entrevista publicada en El Nacional. En la que, llama la atención, sobre la postura “sumisa,  genuflexa, de dirigentes políticos”, que como Henrique Capriles, han mantenido, antes y ahora, frente la tiranía. Y recalca, que su conducta de agosto de 2025, “es mucho más vergonzosa”. (…). Aunque, se queda corto, al solo señalar al ex dirigente de Primero Justicia y ahora al frente, de su donado partido, “Unión y Cambio”.

A decir verdad, en esa “sumisión  y puesta de rodillas”, el país ha visto a “muchos capriles”, de otros partidos, judicializados y no judicializados. Y en la más reciente versión, de alacranes y colaboracionistas.

A estas alturas, sigue tremolando por los rincones de Venezuela, el emblemático discurso sobre las veladas amenazas  del golpista, que obviamente, no fueron escuchadas y por el contrario, muy criticadas.

“Estas no son las amenazas de un reformador que se niega tercamente a ser reformado. Son los anuncios de un destructor”.(Dixit Olavarría en El Nacional)

Sin embargo, las reacciones, de la inefable y nunca bien ponderada “sociedad de cómplices”,  fueron inmediatas.

Se recuerda en el reportaje del El Nacional, entre otras personalidades, a la presidente del extinto TSJ, doctora Cecilia Sosa Gómez, y a los miembros del alto mando militar, encabezados por el entonces ministro de la Defensa, Raúl Salazar, quienes abandonaron intempestivamente la sesión, expresando su indignación ante el irrespeto a un acto solemne.

Agrega la reseña periodística, que al finalizar el acto, Capriles, no solo se opuso a la solicitud de Olavarría de enjuiciar al autócrata gobernante, sino que “pidió disculpas a la población” (…)

Obvio que ese acto histórico del 5 de Julio de 1999, no solo se sembraron  las semillas para la destrucción del país, sino que afloró el impacto negativo de la Teoría de la Estupidez, de que hablaba, el tratadista italiano Carlo María Cipolla, en el sentido, de que “la verdadera peligrosidad del perverso, no reside en la maldad , sino en “la estupidez”, ya que los estúpidos son muchos, impredecibles y pueden causar un daño  irreparable sin considerar las consecuencias”(…) .

En conclusión, debemos repetir, ¡El que tenga ojos, que vea. Y en consecuencia, reflexione y proceda!

Con información de El Nacional, BBC-Mundo-News – ezzevil34@gmail.com

 

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