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Julio César Hernández: El nacionalismo ideológico

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Efectos

Cuando al nacionalismo se le introduce el _elemento ideológico_, se acentúa desde el poder, una visión manipuladora de las distintas situaciones sociales y políticas que se confrontan en una sociedad, que pueden alterar, el modo de ser, de los nacionales de esa Nación, de manera contraproducente. Esa visión más densa se traduce en privilegiar una particular concepción de los asuntos de Estado, culturales o históricos, menospreciando en algunos casos otras formas de pensamiento o culturas. En ese sentido el filósofo español Esteban López, calificó tal circunstancia, como un _nacionalismo ideológico_ que hace que se cree una lealtad incondicional hacia el Estado nacional.

El peligro de ese nacionalismo ideológico, puede llevar a la negación de valores intrínsecos de una Nación, dado que, puede enfocarse en una visión distorsionada y excluyente de la identidad nacional presentándola con otras características a las originales históricamente. En este último caso, se asumen posiciones selectivas y sesgadas de la historia y de la cultura. Se alaban ciertos aspectos de las mismas y se condenan otros, lo cual puede llevar a la discriminación y persecución por esas y otras razones.

Regreso

Sobre este tema, el autor Mauricio Viroli en su obra por “amor a la patria”, señala que ese nacionalismo ideológico, vuelve a estar de moda, envuelto en una aureola de victimismo, sin importar los daños o peligros, que hayan causado o puedan causar a otras Naciones; pues su utilidad, lleva siempre ha invocarlo en situaciones de crisis o incertidumbre, con el propósito de que los ciudadanos se sientan adheridos incondicionalmente a esas visiones particulares de la realidad, que a la larga terminan creando problemas de convivencia.

Elefantiasis

Bajo la concepción del Estado-nacionalista ideológico, se da, lo que el mismo López denominó, la *elefantiasis*, que hace creer en una concepción del territorio, del Gobierno, de sus creencias o convicciones como incuestionables, pues en el marco de este tipo de nacionalismo, cualquier asomo de comparación con este ideal, o mejor de patria idealizada, puede ser considerado, como un acto de deslealtad o hasta de traición a la patria, en donde los eslogan incluso llegan a convertirse en solemnidades culturales en los actos de exaltación del mismo.

Uso

Obviamente que, ese nacionalismo ideológico, resulta bien pertinente en potenciales situaciones de conflicto externo o interno, en donde siempre existirán los enemigos de la patria, que atentan contra la supuesta felicidad de los pueblos y, más concretamente, contra la libertad, la justicia o la democracia, que ellos los promotores de ese nacionalismo, difunden, pues siempre serán más patriotas que los demás, así se les considere en sentido contrario.

Manifestaciones

En Naciones de Asia, el Medio Oriente o incluso de América del Sur, hemos visto una manifestación exacerbada de este nacionalismo ideológico, cuando se construyen _estatuas_ de líderes o dirigentes políticos que, aunque tuvieron fuertes cuestionamientos populares, se pretendió crear en torno a ellos, falsos mitos, cuando en realidad lo que se trataba era de rendir culto a la personalidad de esos personajes y en general a los sistemas populistas autoritarios que ellos representan o han representado.

Costo

En los conflictos que ocasionan o promueven, siempre pretenden que la población se sacrifique por ellos, sin tomar en cuenta, la poca valoración que entre los ciudadanos tienen esas posturas arcaicas de hacer política, aunque para ellos, sus conflictos, son los conflictos de los ciudadanos y sin importar las opiniones o posiciones que estos puedan tener, en torno a los asuntos que suscitan diferencias internas o con otras Naciones.

Argucia

Explicando el avance del nacionalismo como ideología el autor López, expresó que este _”utiliza medios más sentimentales que intelectuales, que suelen encontrar eco en algunas almas humanas”_. En el caso venezolano esta opinión ha perdido vigencia pues en el corazón y en el ánimo de la gente no se da dicho eco, pues la gente sabe que, la invocación de ese nacionalismo, no es suficiente, para adherirse a un sistema político que tradicionalmente los ha maltratado.

Opiniones

El famoso escritor Stefan Zweig, en su obra “el mundo de ayer”, dejó escrito que, “los nacionalismos no son nada, solo una manía, un pretexto para escapar de la necesidad de inventar algo nuevo”. Para este autor, el nacionalismo no existe de forma natural o innata en el hombre, sino que se inculca, como imposición ideológica que, se va asentando en la psiquis de quienes lo aceptan mansamente y sin pensamiento crítico.

Sobre este mismo tema, el famoso Albert Einstein, opinó que, el “nacionalismo porta en su idea central, el fanatismo, la exclusión y la negación de la diferencia, por tanto, es una enfermedad que persigue convertir una Nación _en una especie de comunidad de creyentes_ incapaces de apreciar las cosas buenas de otros territorios o regiones, por ser ánimos exaltados.

Aplicación nacional

En Venezuela, el socialismo extremo imperante, se convirtió en una _tendencia emocional_ que hizo de esa vetusta ideología una pseudo cultura propia, casi que exclusiva y obligatoria cuando se trata de responder a observaciones que la comunidad internacional le formula respecto de los modelos políticos y electorales que aplica.

Nueva actitud

Para finalizar esta opinión, tenemos que decir que, Venezuela debe volver a recuperar esa nacionalismo universal que, nos presentaba con orgullo al mundo, con nuestros valores, sin tratar de imponerlos y produciendo intercambio de experiencias en distintos campos, sin tomar en cuenta ideologías, eliminando de paso todos los complejos imperantes, que se presentan como símbolos revolucionarios, que solo han servido para levantar muros, con la mayoría de países democráticos del hemisferio occidental.

 

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