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Neuro Villalobos: Aclimatación al ridículo

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Detesto ver a un hombre utilizar el artificio para poner a otros contra su destino, cuando es algo que les ha tocado a pesar de sí mismos y hacen lo que pueden a pesar de él. Paul Valery. 

En Venezuela desde el año 1999 se pretende implantar el denominado “Socialismo del siglo XXI” fundamentado en las viejas recetas del marxismo, aderezado con un supuesto ideal revolucionario para atraer calenturientos incautos y fanáticos que sostengan a un régimen cuya figura mesiánica y liderazgo carismático se asemejó cada vez más al fascismo de Mussolini o al nazismo de Hitler, primero, convirtiéndose en una vulgar, pero terrorífica dictadura después.

En concordancia con un modelo ideológico que conjuga de manera confusa conceptos y variables de diferentes paradigmas desfasados en el tiempo y sin considerar el espacio, el régimen de vocación totalitaria ha tomado decisiones importantes y ha promulgado leyes de carácter inconstitucional para imponer controles de todo tipo en la vida del país, destruyendo de paso el aparato productivo nacional.

Esta situación ha creado una mayor y peligrosa dependencia del gasto público, que se nutre casi exclusivamente de los precios del petróleo Para enfrentar la escasez y el desabastecimiento de bienes y servicios  se recurre, además,  a numerosas importaciones con las correspondientes consecuencias sobre la inflación y el desempleo. Escasez y desabastecimiento estimulado en los últimos años por la más increíble emigración de venezolanos en la historia nacional , la cual se estima alrededor de 8 millones de personas.

Dichas decisiones, leyes y acontecimientos han desestimulado la inversión privada que junto a la reversión de la descentralización del país así como el deterioro de los servicios públicos han incidido dramáticamente sobre la calidad de vida de los venezolanos. Ciertamente la oligarquía revolucionaria ha llegado al límite en que sus hombres de confianza ha escaseado, entendiendo por éstos a los arquetipos de la incondicionalidad y de la mediocridad que se creen aptos para todo, como si su arrebañamiento salvara su incompetencia.

Estamos en presencia de lo que José Ingenieros denominara la política de los piaras; es tal su degradación que la han convertido en una profesión de habilidosos, no de hábiles, ya que en lugar de competencias se exigen credenciales como aventureros y mercenarios de la política. Claro el régimen requiere de ellos ya que cuando existe un clima de mediocridad es propicia esa conducta política, donde como dice el autor citado, “ nadie piensa donde todos lucran; nadie sueña donde todos tragan”. Es una especie de aclimatación al ridículo donde “la improbidad se pavonea y ostenta en vez de ser vergonzante y pudorosa.”

Los que han hecho del ejercicio de la política su profesión y su medio de vida y la ejercen sin principios, sin valores y sin dignidad, como lo hace este régimen, están como las focas, con el agua al cuello, pero siguen aplaudiendo a pesar de que el país rueda hacia un profundo barranco del cual se hará muy difícil salir.

Lamentablemente nos está gobernando una legión de resentidos sociales incapaces de anidar verdaderos ideales como seres humanos, pero capaces de perseguir, encarcelar, torturar, robar y matar dentro de una aborrecible concepción de la justicia revolucionaria cuyas razones para insurgir en el año 1992, hoy se han multiplicado hasta llegar a la destrucción del país.

En aquél entonces los actuales gobernantes expresaban “En Venezuela no existe separación alguna entre las ramas del poder público, pues los partidos políticos -violando deliberadamente su función de intermediarios entre la sociedad y el Estado conspiran entre sí para usurpar la soberanía popular y lograr que Ejecutivo se arrogase la totalidad de los poderes del Estado, con lo que el Ejecutivo devino en tiranía y el ejercicio de la soberanía popular, a través del voto, quedó reducida a una farsa grotesca, deliberadamente vaciada de todo contenido y propósito.”

Hoy la realidad supera los hechos malos de entonces; hoy más que nunca debemos rescatar el Estado de Derecho y seguir luchando en contra de quienes contrarían los principios, valores y garantías que sólo el sistema democrático permite.

nevillarina@gmail.com

 

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