Unidos, al gobierno abre un espacio de entendimiento entre Caracas y Washington al permitir que la transnacional continúe sus operaciones entre dos aguas (Ver nuestro artículo del pasado 30 de julio). De esta forma, la compañía petrolera podrá reanudar la extracción y producción de crudo en el país. Esta decisión se da en un contexto de negociaciones políticas y económicas entre dos gobiernos que rompieron relaciones hace más de 5 años. Es importante destacar que Chevron desde que inició sus actividades de exploración en Venezuela en 1923, nunca ha cesado sus operaciones en el país, manteniéndolas al menos reducidas incluso durante los períodos de mayor tensión.
Chevron antes de la suspensión de sus licencias y ampliación de las restricciones, venía operando cinco proyectos de producción, tanto en tierra como en alta mar, con Pdvsa ubicados en el occidente y oriente del país, enfocados en crudo pesado y extrapesado. Se estimaba que era responsable de aproximadamente una cuarta parte de la producción petrolera de Venezuela. Recientemente, la administración Trump autorizó a Chevron a reanudar la extracción de petróleo, con la condición de que el gobierno venezolano no reciba ganancias directas en efectivo por la venta de petróleo. Sin embargo, los detalles exactos de los acuerdos pueden variar, además de no conocerse debido a las cláusulas de confidencialidad en contra de la transparencia.
Las estimaciones sobre la producción petrolera total de Venezuela igualmente varían entre fuentes oficiales y secundarias con la OPEP y la AIE. En junio pasado se mencionaba una producción oficial de 1.050.000 bpd, mientras que las fuentes secundarias de la OPEP hablaban de 850.000 bpd.
Las perspectivas y pronósticos para Chevron en Venezuela están marcadas por la reciente reactivación de sus operaciones, con ciertas restricciones, mientras los mercados esperan con reservas que la reactivación de Chevron ayude a estabilizar la producción petrolera en el corto y mediano plazo, debido a que antes de la nueva licencia, se esperaba que la producción pudiera subir entre 10.000 y 50.000 barriles diarios durante el presente año.
Aunque la reactivación de Chevron es un paso positivo, algunos expertos señalan que la recuperación estable y sostenible de la industria petrolera venezolana dependerá de la creación de nuevas instituciones petroleras en un marco de Estado de Derecho, por lo que no son muy optimistas porque esperan que las operaciones de la compañía tomen tiempo en alcanzar su máximo potencial.
Según conversaciones con representantes cercanos a fuentes secundarias de la OPEP, que piden mantenerse en reserva, estiman la producción venezolana en alrededor de 850.000 b/d, mientras que algunas consultoras ofrecen cifras un poco más conservadoras. A la par, es el caso que en conversaciones privadas con ejecutivos petroleros, el acuerdo (en reserva) permite a Chevron reanudar la producción en sus instalaciones, pero con la garantía de que las regalías o impuestos no llegaran directamente al gobierno, como afirman algunos voceros oficiales, lo cual se traduce al final en que el petróleo extraído se utiliza principalmente para pagar deudas antiguas con la empresa, teniendo en cuenta que la producción vaya principalmente a Estados Unidos, lo que irá reduciendo la porción de petróleo que se destina a otros aliados como Cuba, Rusia o China; una de las razones geopolíticas del cambio de opinión de la Casa Blanca para no dejar espacio a enemigos de Washington.
En este contexto la Licencia General 80, que expiró en mayo de este año, permitía a empresas de servicios petroleros mantener operaciones limitadas con la estatal venezolana Pdvsa. Entre las empresas que operaban bajo esta licencia se encontraban: Halliburton, Schlumberger Limited, Baker Hughes Holdings LLC, Weatherford International, las cuales, aunque no extraían directamente el petróleo, eran cruciales para la operación y mantenimiento de la infraestructura petrolera en el país. En el área de producción, se encuentraban la española Repsol, la francesa Maurel & Prom y la empresa italiana Eni- Estas empresas, al igual que Chevron, operaban bajo licencias que les permitían mantener ciertas actividades en el país, aunque con limitaciones. La situación de las licencias ha sido variable, con periodos de vencimiento y renovación, lo que ha afectado la continuidad de sus operaciones.
Es importante destacar que, si bien estas licencias les ha permitido seguir activas en Venezuela, las condiciones y alcance de las mismas pueden cambiar, influyendo en la capacidad de producción y exportación de cada empresa, debido a que sus condiciones están sujetas a cambios y pueden expirar o ser modificadas por la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
La proyección de la producción final de Pdvsa, si se mantienen las licencias para empresas como Chevron, Eni y Repsol, es un tema complejo con diferentes estimaciones. La situación es muy volátil y depende en gran medida de las decisiones políticas en Estados Unidos y de la capacidad de inversión de las empresas. Sin embargo, en un escenario donde se permite la continuidad de estas operaciones, algunas proyecciones indican que la producción petrolera venezolana podría alcanzar niveles significativos. Se ha mencionado la posibilidad de que la producción nacional supere el millón de barriles diarios y se acerque a la meta de 1,5 millones de b/d. Cabe destacar que estas cifras dependen de varios factores: renovación de licencias; la continuidad de las operaciones está sujeta a la renovación de las licencias por parte de la (OFAC); inversión y tecnología y las condiciones internas: la situación política y económica interna de Venezuela, así como la capacidad de Pdvsa para gestionar las alianzas, influyen en el resultado final.
En resumen, la colaboración de Pdvsa en alianzas con empresas como Chevron, Eni, Maurel & Prom y Repsol son un factor clave para el aumento de la producción petrolera en Venezuela. Si bien no hay una cifra final y definitiva, las proyecciones más optimistas apuntan a un crecimiento considerable, aunque la meta de 1,5 millones de b/d enfrenta desafíos importantes.

