Todo país necesita de un gobierno. Un buen gobierno. También todo país necesita de una oposición. Una buena oposición. Más importante todavía que una buena oposición es contar con una alternativa. Una buena alternativa. Es decir, una oposición que además de oponerse a los errores o a las políticas equivocadas del gobierno, sea capaz de presentar propuestas y soluciones a los problemas que afectan a los ciudadanos.
¿Qué significa un buen gobierno?
En primer lugar, un buen gobierno es uno que respete la ley, la constitución, el estado de derecho. Que respete a los ciudadanos, sean o no partidarios del gobierno.
Un buen gobierno es uno que se ocupe de garantizar, como lo pedía Simón Bolívar en el discurso de Angostura, la mayor cuota de bienestar y de felicidad a toda la población.
Un buen gobierno es uno que se ocupe de promover políticas económicas que contribuyan a satisfacer las necesidades básicas de la población: empleos modernos, productivos, bien remunerados, salarios justos, servicios públicos eficientes, especialmente educación, salud, agua, electricidad, seguridad, vialidad, comunicaciones, etc.
Es evidente, por tanto, que los venezolanos no tenemos un buen gobierno. El gobierno que tenemos no cumple ni remotamente las condiciones que hemos mencionado como necesarias para calificar el gobierno como bueno.
El gobierno que tenemos no respeta la constitución, ni el estado de derecho, ni los derechos de los ciudadanos. Tampoco tiene una política económica que sirva al progreso y al desarrollo de la nación. Todo lo contrario.
No se preocupa del bienestar de los ciudadanos. De la salud, cada día peor, igual que la educación. De la defensa del salario, del ingreso familiar, de la capacidad para adquirir los bienes indispensables para una vida decente y confortable.
Un buen gobierno debe ocuparse de que prevalezca un clima ético y moral en la sociedad. Debe ocuparse de promover la rectitud en el manejo de la cosa pública. Debe ocuparse de combatir la corrupción. En Venezuela, hoy, ocurre todo lo contrario. La corrupción alcanza niveles sin precedentes en la historia de nuestro país.
¿Y, qué significa una buena oposición?
Una buena oposición es una capaz de sustituir a un mal gobienro. Una capaz de presentar ideas y propuestas que interpreten el anhelo de cambio de la población. Una que pueda diseñar y ejecutar una estrategia capaz de derrotar al mal gobierno y sustituirlo por un buen gobierno.
Una buena oposición no tiene necesidad de ser estridente o radical en el uso del lenguaje político. Debe ser eficiente en la elaboración de un mensaje atractivo, ilusionante y movilizador de la población.
Una buena oposición debe colocar en el primer lugar de sus preocupaciones el interés nacional, después, los intereses grupales y, en último lugar, los personales de los jefes o voceros de esa oposición.
Una buena oposición es aquella capaz de movilizar a los ciudadahos para que ejerzan sus derechos y para que cumplan sus deberes.
Fue buena la oposición capaz de ganar las elecciones presidenciales el 28 de julio de 2024. Fue buena la oposición capaz de ganar gobernaciones tan importantes como la del Zulia, la del estado Miranda, la de Nueva Esparta, la de Cojedes y cantidad de alcaldías en toda la geografía nacional.
No es buena una oposición que le pide a los ciudadanos que se queden en sus casas. Al contrario, la oposición debe estar movilizada, permanentemente, al servicio del país, de los ciudadanos, de la gente.
Finalmente, una democracia sana debe contar con una buena alternativa. Es decir, con una fuerza que inspire confianza en la opinión pública. Que la gente sepa y tenga la seguridad de que, frente a un gobierno tan malo como el que tenemos, contamos con una alternativa preparada para sustituir al gobierno y para llevar adelante una buena política. De eso se trata!
Seguiremos conversando.

