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Iván Freites: Coro triste llegó a sus 498 años

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Hay flores y agua fresca en los ventanales por si la canción que se fueron Rafucho quisiera volver…

Las calles del centro visten nuevos trajes coloniales mientras la miseria viste el mismo camisón de ayer… Alí Primera.

Hace casi 50 años, Alí escribió El Coro triste de mi canción, y si la escuchamos hoy, parece recién compuesta. Medio siglo después, el Coro de mi paisano Alí está aún más golpeado: calles empobrecidas, plazas solitarias, familias que siguen esperando al paisano que no acaba de llegar.

¿Dónde está el paisano que estamos esperando?

La pregunta sigue flotando en el viento salado de los médanos, en los corredores de piedra, en los portales que resisten el tiempo y el olvido.

Coro, la primera capital de Venezuela, cumple 498 años entre ruinas coloniales y promesas rotas. Pero también entre esperanza viva y memoria rebelde. Porque a Coro no se le rinde homenaje solo con discursos, sino con justicia, libertad y futuro.

Pronto volveremos.

Volveremos a tus calles, a tus iglesias, a tus plazas, a tus barrios. Volveremos para alzar juntos la voz por lo que merece nuestro amado Coro:

¡Libertad, igualdad, prosperidad y alegría popular!

En tus 500 años, debemos estar todos unidos diciendo con fuerza y convicción:

¡Que viva coro!

Un gran abrazo a mis paisanos.

Desde el exilio.

 

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