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¿Qué acciones se deben tomar en prevención de los efectos del cambio climático en Venezuela?

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Ante la ocurrencia de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y frecuentes como consecuencia del cambio climático, expertos advierten que en Venezuela no se puede seguir actuando únicamente en situaciones de emergencia, sino que se debe existir una planificación preventiva y sostenida.

Josué Araque, director del Instituto de Geografía y Conservación de los Recursos Naturales de la Universidad de Los Andes (ULA), advirtió que históricamente se han asentado pueblos y ciudades en zonas inadecuadas, lo que explica que las afectaciones sean dramáticas cuando se registran precipitaciones intensas.

El río simplemente está cumpliendo su dinámica hidráulica natural, pero hemos construido en sus márgenes o dentro de su cauce, subrayó el geógrafo durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias.

Gestión correctiva

Resaltó que la gestión del riesgo no puede limitarse a la atención de emergencias, sino que debe comenzar mucho antes, con acciones preventivas y correctivas.

Se trata de pensar cómo pueden crecer nuestras ciudades y pueblos de una manera armónica, tomando en cuenta la dinámica de los ríos, de las montañas y el riesgo sísmico, porque seguimos construyendo de una manera que no está adaptada a las normas, ni a nuestra realidad sísmica, explicó Araque.

Desde su visión técnica, se requiere una gestión correctiva en diques, puentes, calzadas y torrenteras adecuada a los escenarios actuales, lo que sería mucho más económico que reconstruir después del desastre.

Enfatizó que perder un puente o una vía representa no solo un alto costo para el Estado, sino una afectación directa para la economía local y la movilidad diaria de la gente.

No debemos esperar a que ocurran este tipo de eventos que nos sacan de nuestra dinámica, sino que todas las instituciones deben estar organizadas y articuladas para hacer lo que le toca hacer en el momento que le toca, expresó.

Ordenamientos territoriales y vacíos legales

Araque señaló que la ordenación territorial es una de las deudas estructurales del país, ya que muchos de los planes existentes datan de los años 90 y no han sido actualizados ni adaptados a los avances tecnológicos.

Asimismo, faltan sistemas de información geográfica accesibles y operativos que permitan tomar decisiones en tiempo real ante amenazas como inundaciones o deslizamientos.

A su juicio, el marco legal también debe ser revisado, porque hay vacíos normativos y leyes desactualizadas.

Agregó que, en ocasiones, desde los organismos públicos se promueven ocupaciones de tierras técnicamente inviables con el objetivo de dar soluciones habitacionales, pero sin prever el riesgo que eso implica.

Insistió en que es clave la formación continua de funcionarios y servidores públicos, porque, por ejemplo, alguien que no conoce la dinámica ingenieril o las tipologías constructivas no puede ser el encargado de dar la perisología para una construcción.

Gobernanza y corresponsabilidad

El experto propuso una transición desde la gobernabilidad hacia la gobernanza, lo que implica articular a todos los actores: instituciones públicas, comunidades organizadas, empresa privada y ciudadanía.

Aunado a ello, educación climática, que permita a las personas entender dónde están, qué riesgos enfrentan y cómo responder.

La amenaza puede ocurrir, pero si estamos organizados, con instituciones fuertes y población educada, podremos tener una respuesta mucho más acertada, sostuvo.

Hay esfuerzos, pero falta profundizarlos

Desde el Instituto de Geografía de la Universidad de Los Andes (ULA) se han impulsado procesos de extensión comunitaria orientados a capacitar a la población sobre cómo actuar ante eventos extremos y qué medidas preventivas pueden adoptar para reducir su vulnerabilidad.

Además, distintos organismos, incluyendo Protección Civil, trabajan en las comunidades elaborando mapas de riesgo.

Por ello, recalcó que no puede hablarse de un desconocimiento total, porque hay esfuerzos y se están formando profesionales capacitados para acompañar técnicamente a los entes públicos, aunque aún falta profundizar y articular ese trabajo.

Recordó que, a diferencia de hace 50 años, hoy se cuenta con herramientas tecnológicas avanzadas, como modelos digitales de elevación, simulaciones de inundaciones y sistemas de inteligencia artificial que permiten generar pronósticos cada vez más precisos.

Árboles, transformación del transporte y energía solar

Por su parte, el politólogo Omar Vázquez consideró que hace falta crear un observatorio de fenómenos climáticos extremos y adaptar los asentamientos a los volúmenes de lluvia que se registran hoy en día.

Sugirió una transformación del transporte, ya que el parque automotor actual está obsoleto y el incremento del uso de motos están generando islas de calor en las ciudades, pero para lograrlo cree que hay que reducir el subsidio de la gasolina.

Exhortó a darle importancia al arbolado urbano para reducir las temperaturas y proteger a los peatones, lo cual puede comenzar por medio de la Misión Madre Tierra, que contempla la creación de unos 5 000 viveros urbanos, es decir, uno por cada consejo comunal.

Vázquez recomendó identificar las especies adecuadas para cada zona, estudiar el clima local y la flora más resistente.

Otra propuesta relevante es transformar los vertederos de basura y rellenos sanitarios para reducir la emisión de gases como el metano, así como invertir en alumbrado público con energía solar.

Por último, planteó que los gobiernos estadales deberían definir estructuras tributarias en las que una parte de los ingresos se destinen específicamente a financiar iniciativas climáticas.

María Iriarte – Fe y Alegría Not

 

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