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Román Ibarra: La casa pierde y se ríe

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Resulta asombroso repetir los mismos errores, una y otra vez, a pesar de su inutilidad manifiesta. Este 27 de julio se celebran las elecciones municipales, convocadas de manera antojadiza; abusiva, y cuando le vino en ganas al gobierno, por la sencilla razón de que puede hacerlo sin contrapesos.

Haberse robado las elecciones del 28 de julio 2024, fue en efecto un descaro inaudito, pero solo sabemos que fue su más rotunda derrota porque la oposición participó, es decir, votó. Es exactamente lo mismo cada vez que la oposición decide participar, a diferencia de cuando juega al suicidio con la abstención. Ese robo descarado marcó la transición entre un gobierno autoritario, a uno dictatorial; menuda hazaña!

Luego de la paliza del 28 de julio 2024, lo lógico y correcto era insistir en el tema electoral, y propinar una nueva derrota al gobierno en la elección de la Asamblea Nacional, así como en las Gobernaciones y Legisladores regionales ocurrida el 25 de mayo de este mismo año, aunque se corriera el riesgo de otro atraco, pero sumaba como importante evidencia contra el gobierno. Pero no, jugaron a la imposición de sanciones contra el país; llamaron a la abstención hasta que se reconociera el triunfo del 28J. No ocurrió, ni ocurrirá sin que medie una negociación importante, y con todo el poder en sus manos, pareciera improbable ahora, algún deseo de negociar con la oposición.

Está demostrado que las sanciones no tumban gobiernos, pero si empobrecen y humillan la condición humana de los ciudadanos. Las sanciones económicas han atornillado por décadas a dictaduras sanguinarias y crueles como la de Corea del Norte, y Cuba, respectivamente.

Es una tortura el hecho de que un tercio de la población haya abandonado el país buscando nuevas y mejores oportunidades, lo cual, no ocurre siempre y por el contrario, se consigue en algunos casos malos tratos, actos xenofóbicos, entre otros desprecios.

Pero tan cruel y triste es eso, como la desgracia de saber que nuestros compatriotas en su inmensa mayoría sufre calamidades socioeconómicas dentro del país, por culpa de una economía mal estructurada y peor ejecutada.

Salarios de miseria que obligan al rebusque, y  empuja a otros al delito. Ciudadanos que padecen enfermedades, sin acceso a la asistencia pre y hospitalaria, ni medicamentos. Gente que mendiga en las calles; otros que acceden a los vagones del Metro con un tobo de agua y un coleto para dizque limpiar en procura de una limosna, privatizando de manera marginal el servicio de limpieza de un bien público. Personas que se hacen pasar por ciegos procurando la solidaridad ciudadana para intentar solventar el día a día. Jubilados, pensionados, y ancianos en general que mueren de mengua. Esto es inaceptable en un país que lo tiene todo.

Se jugaron todo a que Trump les haría el trabajo, y ahora resulta que hasta renovación de licencias petroleras vienen en camino para Chevron, entre otras empresas. Hubo canje de presos entre los gobiernos de Estados Unidos; El Salvador, y Venezuela, pero sin contar con el liderazgo de la oposición, lo cual, apunta a que ni Venezuela, ni la oposición, son el ombligo del mundo.

Ahora aflora un nuevo fetiche, esto es, la declaratoria del gobierno de los Estados Unidos contra el Cartel de los Soles, como organización terrorista, y suponemos que será un nuevo respiro para los extremistas que solo ven salidas de fuerza contra Maduro y su gente.

Hemos citado en infinidad de ocasiones como ocurrieron las transiciones en Chile; Nicaragua; Polonia, y Suráfrica, teniendo la oposición que soportar imposiciones de las respectivas dictaduras, pero logrando derrotarlas finalmente sobre la base de la unidad de propósitos hasta recuperar la democracia, aunque en algunos casos desvirtuadas nuevamente, como en Suráfrica y Nicaragua, años después.

Muchas veces invocamos la necesidad de la conformación de una dirección política colectiva que discutiera y proyectara el mensaje unitario de oposición, y no dejara solos a Edmundo González Urrutia (exiliado), y a Ma. Corina Machado (en la clandestinidad); pero no, los herederos de la PUD ya no hablan, sino que obedecen a pie juntillas, las decisiones de una sola persona sin chistar. Inaceptable.

Hoy estamos frente a esta convocatoria de elecciones municipales, y hemos visto un nuevo llamado en redes de la líder de la oposición, en tono histriónico, para que nadie salga a votar; un nuevo llamado a la abstención, con lo cual, el gobierno se quedará con el control de la mayor cantidad de Alcaldías y Concejales a elegir, dejándonos sin representatividad, una vez más, esta vez frente a los gobiernos locales.

Tamaño despropósito solo cabe en la mente febril de quienes ven la política como un todo o nada; ahora o nunca. Se equivocan abiertamente, pues con ello solo están garantizando que el peor gobierno de la historia republicana se quede con toda la representación institucional; sin esfuerzo; sin gente; sin votos, y sin robarse el proceso. Era mucho mejor ponerlos en evidencia votando, aunque intentaran sus marramucias, pero contando con las herramientas técnicas y las Actas para seguir demostrando el carácter dictatorial del gobierno.

Sirva este relato para recordar también, que el gobierno ha anunciado para el mes de enero de 2026, la reforma de la Constitución, lo cual, obliga según el texto de la vigente a convocar un referéndum para que la ciudadanía, el soberano, apruebe o desapruebe el texto de la reforma propuesta. Entonces, para ser coherentes, y nos referimos a los extremistas, tendrán que llamar nuevamente a la abstención, con lo cual, Maduro habrá concretado su sueño más largamente arraigado, como es, el Estado Comunal al mismísimo estilo de sus amos cubanos, para garantizar con ello, la ruina definitiva de los venezolanos.

Otro recordatorio importante, es que finalizado este proceso sin que la oposición tenga representatividad institucional, corre el riesgo de languidecer y desaparecer, habida cuenta de que no habrá más elecciones –si las hubiere- hasta 2030 (gobernaciones y AN), y 2031 (Presidenciales). ¨Te la comiste, Willie¨!

Esperando un milagro de esos que en política no existen cuando no se hacen las jugadas de rutina, nos despedimos, no sin antes recurrir a como se dice popularmente: La casa pierde, y se ríe.

@romanibarra

 

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