Hoy una bondosa lluvia que cae como una gran bendición en los hogares venezolanos a propósito de celebrarse hoy el Día del Niño. La magia de la naturaleza pinta de armonía y gratitud todos los sueños de esos infantes que se despiertan alegres y risueños.
Cada gota de lluvia es refrescante. Simboliza la gracia de Dios para todos sus hijos. Es que no importa la edad. Todos tenemos alma de niños y hacemos fantasías en nuestras vidas para sentirnos vivos. Es algo inacabado que crece con el transcurrir de la vida.
Es lo que el mundo necesita cada vez más. Contar con millones de seres que sigan creyéndose niños para pintar de colorido cada espacio del infinito universo. Para que la inocencia se vuelva traviesa y desaparezca la maldad, el odio y la desesperanza del planeta. Es tiempo de soñar y hacer posibles nuestros sueños.
Necesitamos ser niños y jugar con la algarabía de los años. Saltar, correr, reír y divertirnos tras el vuelo de las mariposas para construir una sociedad más armoniosa, vivencia y de grandes oportunidades. La lluvia hoy nos trae esa maravillosa señal y empecemos por llenar de colorido a nuestra amada Venezuela.

