En la década de los años ochenta, casi a diario los comunistas, entonces en la oposición, protestaban en contra las misiones técnicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al cual acusaban de neoliberal y usurero. El momento más espeluznante de estas protestas fue el 27 y 28 de febrero de 1989, en contra las medidas aplicadas por Carlos Andrés Pérez, quien se estrenaba en su segundo gobierno. El objetivo era tumbar a CAP porque el éxito de ese paquete de ajustes económicos cerraría a la izquierda la posibilidad de asaltar el poder. Hoy sabemos que detrás de esos hechos estuvo la “mano asesina” de muchos de los que hoy gobiernan, financiados por Fidel Castro y apoyados por militares, ricos y empresarios inconformes, así como notables intelectuales y periodistas. Hagan memoria.
En 1992 esos comunistas dieron otros dos fracasados zarpazos a la democracia venezolana, de nuevo con la narrativa anti FMI, y de “yankee go home”, fuera los saqueadores del petróleo venezolano. Ustedes saben el resto de la historia.
Sin embargo, hay una consecuencia nefasta, casi invisible porque es oscura: la deuda que ha contraído el país con los préstamos del Banco de desarrollo de China, $60 mil millones, quizás más, que se fueron en corrupción, obras inconclusas, fábricas de todo tipo que nunca funcionaron, entre otros desastres del socialismo del Siglo XXI.
Los préstamos de China, con sus elevados intereses se hicieron, y se continúan haciendo, con garantía de la producción petrolera, 320 mil barriles diarios de petróleo, según los acuerdos-ley que se conocen.
Tenemos más de 20 años pagando esa deuda a China y aún no sabemos ni cuánto se le ha pagado ni cuánto le debemos. Lo que sí sabemos es que el presente y el futuro de Venezuela, donde solo viven bien los nuevos ricos del chavismo, están hipotecado con préstamos, demandas y facturas por pagar.
Funcionarios del Banco de desarrollo chino estuvieron en Caracas hace poco, a que vinieron? No fue a ver exposiciones del “Bolívar Niño”. Vinieron a chequear cuentas cara a cara, así como a cuidar los intereses de las empresas privadas chinas en los nuevos negocios, entre ellos ese de reparar refinerías a cambio de campos petroleros. Mientras tanto, los comunistas en el poder, antes tan agresivos contra el FMI, ahora no protestan, ahora se toman fotos y aplauden al imperio comunista depredador.
¿No se lo creen? Aunque PDVSA oculta información, nada nos impide sacar nuestras propias cuentas. En el primer semestre de 2025 se exportó a China 378 mil barriles diarios, un total de 68 millones 400 mil barriles de petróleo, los cuales a un precio de $35 por barril (el precio lo fijan los chinos), representan $2 mil 400 millones, de los cuales solo le quedan a Venezuela $315 millones.
Ustedes se preguntarán quién es el bueno y quién es el malo: el Banco de Desarrollo de China o el FMI? ¿Quién es el usurero ahora?
Dirigente sindical del petróleo y Gas

