pancarta sol scaled

Jesús Alberto Castillo: La objetividad periodística ¿Ficción o realidad?

Compartir

 

En los últimos tiempos se ha dado un interesante debate sobre la objetividad en el periodismo. Tal situación se plantea ante la complejidad de los hechos que se suscitan frente a la realidad cotidiana. Por supuesto, el periodismo se debe a la verdad y procura la transparencia de los hechos que se dan en la sociedad. Ello obliga al periodista a hurgar y profundizar su labor más allá de lo que ve o le declara determinado sujeto.

Cuando se hace alusión al periodismo objetivo implica la labor profesional de buscar los hechos y presentarlos de manera imparcial y sin ningún tipo de influencia subjetiva por parte del periodística. Para la doctrina de la objetividad obtener la verdad es recurrir a lo cuantificable, lo verificable y palpable. Ella es absoluta y universal, ajena a cualquier perspectiva personal o especulativa. Sin embargo, la realidad social no responde a tales criterios sino que está envuelta de diversos factores y es reproducida por los actos del hombre.

Tal concepción ha generado un cambio de enfique del periodismo objetivo al periodismo interpretativo donde surge la necesidad de complementar esa objetividad con el esfuerzo reflexivo del periodista para lograr una comprensión profunda y nutritiva del hecho noticioso, evitando el sesgo o distorsión. En realidad se trata de que el periodista no se conforme con lo que le dicen sino que vaya más allá con su experiencia y capacidad comprensiva de la realidad. De allí que se convierta en un investigador de los hechos.

Es por ello que las escuelas de periodismo han hecho hincapié en fomentar el periodismo interpretativo dotando al estudiante de valiosas herramientas y técnicas para el abordaje de la realidad. El reportaje, la crónica y la entrevista en profundidad conforman esa tendencia denominada periodismo interpretativo, de gran significado y utilidad en el campo de la comunicación social.

El periodismo actual ha tomado mayor conciencia del contexto donde se desarrollan los hechos, así como de la capacidad de análisis y experiencia del periodista, quien no debe limitarse como un robot a ser un simple transmisor de información. No cabe duda que cualquier persona que declare puede decir la verdad o mentir. Por tanto, el periodista debe contrastar tal información con otras fuentes y establecer criterios racionales sobre lo que aborda en su actividad profesional y, finalmente, presentar los hechos desde una visión más acabada con las variables que influyen en su desenlace.

En síntesis, la realidad es más compleja de lo que parece. Ella encierra múltiples factores que generan eventos azarosos que pueden ocultar la verdad de los hechos y requieren de la interpretación y acuciosa investigación del periodista. Este profesional hace uso de la hermenéutica y debe triangular las fuentes para descubrir las verdaderas causas de los hechos que no se ven a simple vista. Ese esfuerzo interpretativo permite que el periodista tenga su propio estilo de redacción, sus fuentes de confianza y su perspectiva de abordar la realidad.

Presidente del Tribunal de Ética y Disciplina del CNP – Seccional Sucre.

 

Traducción »