✨ Cuando el dolor es antiguo. Cuando lo reseñan los siglos. Cuando ya es inevitable, se guarda en la mochila junto con sus duras enseñanzas. Y se lleva valientemente mirando hacia lo alto. Sin hacer reclamos. Solicitando fuerzas para soportarlo serenamente. Consciente del significado del reto que se confronta. Hasta la victoria del espíritu.
✨No hay dolor sin aprendizaje. Y mi dolor es mío. Como el tuyo te pertenece. Son mías mis culpas, como son tuyas tus consecuencias. A cada quien sus responsabilidades. Cada uno su prueba, sus deudas, sus padeceres, sus aprendizajes, sus elevaciones, su crecimiento. Que así sea.
✨Toda la vida nuestra arrastra una carreta con cargas tan antiguas como el tiempo mismo. Dolores, alegrías, historias, relaciones, sufrimientos, aprendizajes, enseñanzas, deudas, compromisos honrados y otros pendientes…
✨No hay dolor sin historia. No existe sufrimiento sin enseñanza. El padecimiento que tiene un ayer y un presente, mañana te mostrará su aprendizaje.
✨ Aconsejable es acercarse a una vida con propósito. Transitar los caminos del justo, del bien, de la luz, de la justicia, de los valores, de las virtudes, de la fraternidad y de las causas humanas.
✨Y aunque la vida del justo no está exenta del sufrimiento. Es un dolor que es bien mirado desde lo alto. Un dolor que enseña, que crea ejemplo, muestra valores, que inspira la reflexión humana, que eleva a quien lo lleva. Un dolor, un martirio que compensa, un sacrificio que vale la pena. He allí la diferencia. Amén.
✨¡El egoísmo no vale un céntimo!
✨¡Y lo más hermoso de la vida es gratuito!

