Deplorable. No es solo un asunto simbólico, mágico, esotérico. Es la cruda realidad. La destrucción de la planta física en la USB, por múltiples razones que tienen como base fundamental la ausencia de presupuesto, es un hecho palpable a simple vista. Las responsabilidades son evidentes. La responsabilidad está también en la inercia, la inoperancia, ¿ineptitud? Pero no es solo lo físico-material. También lo académico, espiritual, moral.
Mientras las autoridades interinas fueron puestas a dedo allí por un tiempo estipulado en la ley y los reglamentos, los excesos autoritarios saltan por todos lados. Expedientes van y vienen. Quitadera de espacios: se apropiaron indebidamente de la Casa del Profesor, para estrictamente nada. Retaliación. Se apoderaron de los espacios del IPP en funcionamiento, para nada. Retaliación. El Laberinto Cromo Vegetal del grande artista Carlos Cruz Diez es una de las obras acabadas, en el sentido de exterminio, exterminada. La más duradera, pensada por su autor como inmortal, el Espejo Solar del también grande Alejandro Otero, sufre el deterioro inmenso de la dejadez, del abandono. La piscina olímpica, las canchas de tenis, y pare de contar.
Estaba yo todavía como presidente de la Asociación de Profesores cuando se produjo la denuncia del estado crítico, lamentable, deplorable, del Pabellón de Biología. Ése, donde curso estudios también el profesor Santiago Schnell, ahora más afamado por haber sido designado como rector del Dartmonth Collage, desde julio. Un eminente cientifico que ha trabajado sobre enfermedades crónicas, que desarrolló su propia ecuación, la Schnell-Mendoza para medir el funcionamiento de las enzimas y “mejoró la técnica de laboratorio de la reacción en cadena de la polimerasa”. Ya se avizoraba lo del Pabellón de Biología. Cuando lo visitamos enfermé más de una semana por problemas respiratorios. Ahora se le cayó un buen pedazo de techo.
Esas autoridades que no atienden las necesidades de planta física o de servicios a cabalidad son las mismas que abren expedientes a diestra y siniestra, que piden presencialidad absoluta, pero no presupuesto ni sueldos dignos, ni respeto a la libertad de asociación. No llaman a elecciones, pero se dieron a la tarea de cambiar el reglamento, sin consultar siquiera a la comunidad. Exigen cambio de dedicación o renuncia a profesores que no pueden acudir a los campus consuetudinariamente; que buscan y obtienen otros trabajos para subsistir ellos, su familia y la vida académica universitaria. Esos interinos que no hacen las elecciones a las que estaban obligados 180 días después de su nombramiento, ven, con nosotros, derruirse plenamente la universidad que parió científicos renombrados en el mundo.
Varias denuncias les circulan en los tribunales, por sus “presuntos” abusos. Una de ellas la del IPP, por lo inmotivado de una decisión arbitraria. Si todo es normal, todas esas denuncias las ganaremos los demandantes. Repito e insisto: si todo es normal. Si todo fuera normal.
Por lo pronto, inauguraron con bombos y platillos un espacio para desarrollar la inteligencia artificial. No es lo único artificial allí, la inteligencia. El fracaso rotundo de esa gestión se mide por cada día en el que no convocan las elecciones y por cada expediente, cada persecución, cada acoso, cada apropiación indebida de espacios, cada atropello a la comunidad, cada autobús que se les quema o que falla. El techo se viene encima. Cuidado USB.

