Nunca antes el movimiento sindical en Venezuela había estado tan debilitado y desmotivado. La injerencia de los partidos políticos en los movimiento sindicales ha sido nefasta, desvirtuando el principio básico de un luchador social: mantenerse independiente y del lado de los intereses de su clase.
Es imposible derrotar una dictadura con las herramientas de pensamiento y acción que nos ofrece la política tradicional. Menos esperar que un Estado delincuente como el venezolano, con sus oscuras alianzas, asuma un compromiso social con los trabajadores y con los pobres. Venezuela se ha convertido en una molienda de gente y de sueños porque enfrenta crueles y sangrientas mafias que se enriquecen de manera grosera, dejando a los trabajadores sin derechos laborales y a los jubilados sin pensiones.
Este primero de mayo Nicolás Maduro vuelve a burlarse de los trabajadores, no hay aumento general de sueldos, salarios y pensiones, sino unos bonos que solo llegan a unos pocos, siguiendo la lista de lealtades políticas del régimen. La gran mayoría sigue segregada en el ascenso social, al igual que lo está en Rusia, Cuba, China, Nicaragua e Irán, los ideólogos de la destrucción de las aspiraciones de sus pueblos.
En Venezuela los trabajadores y sus familias han sido expropiados de sus derechos políticos y sociales, han sido debilitados en la base misma de su aspiración al bienestar, llevando al mínimo el acceso a la educación, a la salud y al trabajo digno y remunerado.
La situación interna en Venezuela es muy complicada, la gran mayoría del sector político de oposición optó por respaldar los planes de destrucción total de Maduro, cuando decidieron participar en unas “elecciones” que ni son democráticas ni son libres. Esos políticos ya no son oposición, son parte del sistema opresor y mafioso, son piezas tarifadas de la corporación del crimen, cuyo objetivo, uno de las tantas tareas impuestas desde Miraflores, es dejar al sindicalismo auténtico sin liderazgo.
Esta opresión justifica, más que nunca, en nuestra hora más oscura, movilizar al pueblo trabajador que nunca ha perdido la esperanza de recuperar la democracia y el estado de derecho.
Hoy los trabajadores activos, jubilados y pensionados salieron a las calles a exigir la salida de @NicolasMaduro y su banda, desde Guayana nuestro compañero Alejandro Álvarez de la Unión Nacional de Trabajadores junto a su esposa y su niño en brazos reclaman democracia, salarios y pensiones dignas. Son tres generaciones que se unen y salen a las calles a luchar contra la opresión.
Compañeros por más desierto que sea el camino, tenemos que seguir adelante, luchemos por nuestro país.

