Ubicando algunas pistas…
Que dilaten nuestra vida, pero no nuestra agonía.
Una hermosa, ardiente y coqueta Mujer es como el buen vino: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nueva en cada sorbo y, como ocurre con los buenos vinos, nace y renace en cada saboreada y para cada saboreador.
“Los socráticos que no son por cierto, los únicos “ilustrados” posibles sostienen que el hombre desvaría y se equivoca porque ignora; Freud se unió a una larga traza de pensadores antisocráticos Montaigne y Nietzsche) entre una larga traza que ponen las cosas más difíciles: aseveran el hombre no yerra por ignorancia, sino por deseo”. Y nuestra época está infestada de fantasmas: existe un antagonismo cada vez mayor entre el proceso de abstracción acelerada de nuestras vidas sea en el ámbito del universo digital o de las relaciones mercantiles y el diluvio de imágenes pseudoconcretas que nos rodean. Ante esta situación, el pensamiento crítico tradicional habría procurado descubrir las raíces de las ideas abstractas en la realidad social concreta, pero, en la actualidad, el método adecuado es el inverso: partir de la imaginería pseudoconcreta para yegar a los procesos abstractos que estructuran nuestras vidas. Mediante ejemplos que abarcan desde las diferencias nacionales en el diseño de inodoros hasta la cibersexualidad y las repuestas de los intelectuales a la guerra, (ejemplo Ucrania).pasando por las sexualidades transgresoras y la música de Robert Schumann, Žižek explora las relaciones entre fantasía e ideología, el modo en el que animany estructuran el goce al tiempo que protege de sus excesos, la relación del concepto de fetichismo con la seducción fantasmática y las formas en las que la digitalización y el ciberespacio afectan a la categoría de subjetividad. Para los iniciados, El acoso de las fantasías será un recordatorio bienvenido de por qué adoran los textos de Žižek; para los nuevos lectores, será el comienzo de una larga y fructífera camaradería. Borges en el Aleph, nos relata en Roma, conversé con filósofos que sintieron que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes. Que dilaten tu vida pero no tu agonía. La cabeza, lo Sublime; el corazón, el Pathos; los órganos genitales, lo Beyo; las manos y los pies, la proporción.
La felicidad anda de incógnita, más de las veces, pasa alrededor nuestro sin que la advirtamos.
Ignoramos que la inmortalidad solo abre una vez, media hoja de su puerta estrecha y deslumbrante.
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