Nuestra posición es y ha sido clara; nuestro país está y estará siempre por encima de individualidades e intereses partidistas. La afinidad política es buena si y solo si, va alineada con el interés nacional y el bien del colectivo.
En medio del calor de las elecciones del 28J sopesamos la posibilidad de apoyar a MCM y EGU, ante la creciente y urgente necesidad de un cambio en democracia. Un cambio que aun pide a gritos nuestra nación. Desafortunadamente en estas últimas semanas hemos sido testigos de hechos repudiables, que nos han hecho cambiar de opinión sobre la conveniencia o no de un gobierno dirigido por ellos y su grupo predilecto.
Tanto de quienes se rodea MCM y EGU, como la forma en la que teje su discurso, nos ha llevado a reconsiderar nuestra posición sobre, que “ganancial” produciría a nuestra nación y su gente un cambio a su favor. En nuestra humilde opinión y la de muchos venezolanos, se ha desvanecido poco a poco la esperanza puesta en ellos.
MCM y EGU se acompañan de personajes nefastos de un pasado reciente. Individuos repudiados como Antonio Ledezma, un nutrido grupo de la pandilla del extinto interinado, que ha contribuido con la estigmatización y criminalización de los Venezolanos como D. Smolansky y C. Pizarro; y para colmo, de los participantes del sabotaje criminal y terrorista en contra PDVSA acontecido durante 2002. Con ellos cuenta M. Corina y Edmundo.
Cuatro desafortunados y repudiables desaciertos tuvieron MCM y EGU en menos de una semana, que destruyeron en cuestión de segundos la opinión y la esperanza que muchos venezolanos teníamos puesta en ellos:
*Su tardía, ambivalente y complaciente respuesta a las declaraciones dadas por Rubio sobre nuestro Esequibo.
*Su patético y poco convincente comunicado sobre la estigmatización y criminalización a mansalva que sufren los venezolanos.
*Su inconveniente plan de privatización masiva del sector petrolero.
*Su abierta celebración de las sanciones dirigidas en contra de Venezuela.
Enfocándonos en lo energético en general y lo petrolero en particular, MCM se rodeó de elementos cuestionados e incluso con procesos por corrupción y soborno [Con 600 mil dólares transnacional petrolera sobornó a exdirector de Pdvsa Toro Hardy | La Tabla Blog #periodismodedatos00] durante su fugaz paso por PDVSA. La lideresa adoptó el guion de la privatización total y masiva del sector petrolero, defendido desde los mismos predios que apoyaron el sabotaje terrorista de 2002, las guarimbas, la estafa en la apertura petrolera colombiana [Einstein Millán Arcia: PDVSA; La huella putrefacta de la mitocracia Ad-Hoc; Conspiración y retos], las sanciones criminales, el robo y saqueo de monómeros y el aprovechamiento y malversación de los dineros de Citgo, desde las manos de PDVSA ad hoc [Einstein Millán Arcia: Malversación, corrupción y rumba desde la junta directiva de Pdvsa ad hoc] y los restos del interinato del traidor guaido.
La privatización masiva propuesta por MCM es improcedente, innecesaria y estratégicamente nociva a los intereses de nuestra nación [Einstein Millán Arcia: Lo que dice y no dice María Corina Machado sobre la privatización del sector petrolero y Pdvsa]. Es un refrito inoportuno e incoherente que está divorciado de la realidad institucional y social de nuestro país, pero particularmente, de la realidad geopolítica energética regional y mundial de mediano y largo plazo. Usted no entrega el control del “commodity” más escaso, más apetecido y con mayor demanda en todo el mundo; el hidrocarburo, en manos de los mayores consumidores de energia.
Eso es lo que proponen e intentan vender los artífices del sabotaje petrolero y unos cuantos gatos reunidos en torno a dos “think tank” de DC y Houston. Los terroristas del sabotaje petrolero de 2002 en buena hora expulsados de la industria por H. Chávez, son individuos en su gran mayoría desactualizados, al haber permanecido fuera de la industria petrolera por más de 25 años desde 1998. Sus acciones han demostrado más allá de dudas, que su vocación de servicio a nuestra nación es inexistente.
Repetimos, nadie que haya participado en el sabotaje terrorista de 2002, nadie que haya pedido sanciones en contra de los venezolanos, ni nadie que disfrute estigmatizando y criminalizando venezolanos inocentes, debe ser bienvenido a Venezuela y menos, poner mano a activo alguno de nuestra nación.
Petroleros vende patria
Durante 2002 los venezolanos derrotamos el intento de golpe de estado diseñado, desde no solo factores opositores, sino con la participación directa de múltiples intereses transnacionales y sus apéndices dentro de PDVSA. Alguno de estos apéndices, quedaron enquistados desde la reversión/estatización, mientras que otros vinieron dirigidos desde conclaves establecidos tanto en Inglaterra, como en Europa y EEUU. Estos buscaban mantener a sus operadores al frente de nuestra industria para continuar exprimiendo nuestra nación. Dichos factores transnacionales establecidos por la vía de la nefasta apertura petrolera de los 90 y con nexos con un liderazgo criollo engendrado desde tiempos de las licenciatarias para servirles, veían peligrar sus intereses dentro de PDVSA.
Llegado el 02 de Diciembre’2002 tiene lugar el acto terrorista conocido como sabotaje petrolero. Un acto disfrazado de paro cívico que originó perdidas a nuestra nación superiores a $34.000 millones [RT’2025] y cuyo objetivo ulterior era dar al traste con el gobierno legítimo del presidente Hugo Chávez.
A raíz del sabotaje petrolero de Diciembre 2002, la producción “instantánea” de crudo es abatida a menos de 200.000 b/d [con promedio-mes 650.000 BPD]. Pero la nueva PDVSA logra contrarrestar en menos de dos años la caída de producción al superar para 2004 los 3.15 MMBD. Ya para 2005 la nueva PDVSA alcanzaba a producir más de 3.274.000 BPD, a un costo de $3.77 por barril y con tan solo 38.513 empleados.
El sabotaje apuntó a inutilizar el normal funcionamiento de la industria, apuntando a causar el mayor daño posible [Einstein Millan Arcia: Los herederos del sabotaje petrolero]. A través de dichas acciones, pandillas de saboteadores y golpistas enardecidos;
*Obstaculizaron el acceso a las instalaciones de la empresa al personal que estaba en desacuerdo con el golpe petrolero
*Destruyeron bienes muebles e inmuebles
*Saquearon y vandalizaron oficinas
*Inutilizaron servidores y bases de dato, claves y acceso a flujos y rutas financieras
*Obstaculizaron rutas de exportación de crudos
*Cerraron y dañaron pozos, operaciones, líneas de transmisión, telemétricamente interrumpieron procesos
*Ahuyentaron a clientes internacionales aduciendo un eventual incumplimiento de nuestra industria en sus compromisos
*Substrajeron activos corporativos (computadoras, registros; etc.)
Los objetivos nefastos detrás del sabotaje petrolero de 2002 no se detuvieron allí [Einstein Millan Arcia: Eddie; Actor fundamental del sabotaje petrolero de 2002], sino que sobrepasaron lo impensable. Fueron múltiples intentos de destruir, todos destinados a infringir el mayor daño posible a los distintos activos de PDVSA. En cualquier otro país del mundo, por mucho menos que esto, muchos de esos golpistas hubiesen tenido que responder ante las leyes y pagar años de cárcel.
Las acciones y resultados demuestran más allá de dudas que fue un vil sabotaje, que tenía como propósito real el inutilizar PDVSA para lograr un fin político. Aun así, hacia principios de 2003, PDVSA invita a reintegrarse a todos aquellos que desearan volver a sus puestos de trabajo. La respuesta cívica fue aplastante y no solo derrotamos al sabotaje terrorista, sino que además elevamos la producción de la industria en tiempo récord mejorando con creces muchos, sino todos los indicadores previos.
En la vieja PDVSA abundaba la ineficiencia, la corrupción y una conducta claramente dispendiosa y botarata. La PDVSA recién nacida perdía producción mientras globalmente entre 1973 y 1981, se suscitaban eventos geopolíticos que promovían el alza inusitada de los precios del petróleo y el incremento sostenido en la demanda. La caída de producción que promovió la mitocracia fue desde 3.060.000 b/d en 1974 hasta 1.750.000 b/d en 1985, acumulando un desplome neto de cerca de 1.300.000 b/d en 11 años de deficiente gestión, aun con una inversión promedio anual de $500 millones de entonces; unos $1.700 millones por año de hoy, en una industria joven y sanitizada (sin problemas operativos).
A partir de 1983-85 comenzaba una nueva era en el mundo petrolero signada por la continua violación de los acuerdos de la OPEP y donde la PDVSA del mito era protagonista. Jugaba un papel entreguista y fundamental para los intereses de EEUU, al favorecer abiertamente el desplome de los precios del barril y la construcción de lo que más adelante seria conocido como “Inventarios Estratégicos de Crudo”, iniciada en el entorno de 1983-84 y subsidiada en pleno con crudo Venezolano barato.
Apenas 4 a 5 años después de creada, hacia 1980-81, la industria recién nacionalizada se hizo famosa por la corrupción con el caso de los “petroespias”, aunque puertas adentro eran bien conocidos los casos de sustracción y robo de envíos completos de crudos y productos, particularmente desde Bajo Grande. La naciente PDVSA de la “mitocracia” disfrutaba de una fama heredada desde las transnacionales, en un país que admiraba los “musiu” y todo lo que se pareciera a ello.
La verdad innegable es que en 20 años entre 1976 y 1996, jamás esa vieja PDVSA superó en producción, ni en costos unitarios [esto último previo al plan siembra petrolera], la gestión de la nueva PDVSA entre 2003-2012, aun contando con yacimientos y activos 30 años más jóvenes y sanitizados. Esto hay que repetirlo una y otra vez. Nunca hicieron falta los terroristas del sabotaje petrolero hoy enconchados en torno a PDVSA ad hoc.
Einstein Millán Arcia: Asesor Petróleo y Gas “Upstream”. Managing Director for Energy & Carbon Sequestration @ Fractal [https://fractal-software.com/ ]. Estudios de Especialización a nivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991 / Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990 / Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979.

