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Pedro R. Medina: Creatividad e inteligencia artificial en producción audiovisual y teatral

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Quien inspira a quien

Con cada avance tecnológico surgen emociones encontradas y resistencia por parte de algunas personas. Recuerdo mis inicios en la composición musical para teatro utilizando simplementes un teclado y una computadora para crear arreglos musicales decentes sin depender de una banda completa. Para muchos músicos tradicionales esta nueva forma de hacer música era casi considerada como una herejía. En la actualidad la inteligencia artificial ha llevado esta discusión un paso más allá al cuestionar aspectos que solíamos considerar exclusivamente humanos como lo es la creatividad.

Recientemente creíamos que la automatización solo tendría impactos en labores repetitivas y que la creatividad seguiría siendo un ámbito reservado exclusivamente para los seres humanos. Sin embargo la inteligencia artificial nos sorprendió al no solo realizar tareas mecánicas sino también componer música, pinturas, escribir guiones y crear imágenes que solamente existían en la imaginación. Recuerdo haber visto una IA capaz de recrear fotos en las que alguien abrazaba aJesucristo me sorprendió tanto como me impresionó. Sin importar cuál sea la creencia religiosa abrazada por cada uno de nosotros; el solo pensamiento de que una máquina pueda recrear tales escenas nos llevan a cuestionarnos acerca del verdadero significado de la creatividad.

¿La creatividad es impulsada por un algoritmo o una chispa de inspiración?

La definición de creatividad según la Real Academia Española es la capacidad de crear; en tanto que el filósofo Arthur Koestler la ha descrito como la convergencia de dos marcos de pensamiento aparentemente inconexos. En resumen, “ser creativo implica establecer asociaciones inesperadas”. ¿Podrá una inteligencia artificial alcanzar este nivel de creatividad? Desde un punto técnico sí; sin embargo existe una diferencia crucial: las máquinas carecen de experiencias personales y emociones subjetivas. No experimentan nostalgia ni dudas; tampoco se enfrentan al sentimiento de frustración. Simplemente buscan combinar datos de manera precisa y deshumanizada.

El pensador galo Paul Valéry solía afirmar que “una obra de arte nunca está terminada; solo se abandona”. La creación artística humana se caracteriza por sus indecisiones inherentes y las decisiones basadas en emociones y golpes de suerte fortuitos que la conforman. En contraposición al enfoque humano plasmado en el arte surge la inteligencia artificial (IA), cuyos resultados son rápidos y sin titubeos ni defectos aparentemente visibles. ¿Podemos considerar este proceso como una forma de arte genuina o simplemente se trata de una simulación fría e impersonal?

Producción teatral y la inteligencia artificial (IA): un complemento eficaz más que una substitución.

No percibo la inteligencia artificial como una amenaza; más bien la consideraría una herramienta poderosa y valiosa en particular en la creación de espectáculos teatrales donde su influencia es ya notable; desde la creación de escenarios digitales hasta el perfeccionamiento de horarios de ensayo y la automatización de efectos especiales lumínicos y sonoros en tiempo real.

Por ejemplo, un productor podría emplear la IA para visualizar escenarios en 3D antes de llevarlos a cabo físicamente, lo que resultaría en ahorros tanto de tiempo como de costos. Los diseñadores de vestuario podrían utilizarla para elaborar rápidamente bocetos inspirados en referencias históricas, mientras que los dramaturgos podrían valerse de algoritmos para generar ideas o explorar diferentes versiones de un guion.

La inteligencia artificial no podrá suplantar la verdadera esencia del teatro: La conexión humana genuina en vivo y la emoción única de cada representación; sin embargo sí puede simplificar procesos y abrir nuevas posibilidades al desafiar nuestra concepción de la creatividad artística. En última instancia no se trata tanto de si la inteligencia artificial poseerá capacidad creativa por sí misma sino de cómo elegimos incorporarla en nuestra propia expresión artística.

 

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