Resultó interesante ver la reciente entrevista que un grupo de jóvenes influencers venezolanos le hizo a María Corina Machado sobre la cruda realidad política en nuestro país. El encuentro virtual fue denominado “El Congreso” y allí la líder opositora respondió con su acostumbrada sonrisa cada una de las preguntas formuladas.
Llena de un brillo esperanzador en sus ojos y con el rostro apacible, habló de todo. Hizo un recuento de sus maravillosos encuentros con la gente a lo largo y ancho del país donde pudo abrazar y llorar en público. La multitud le abrió el corazón y eso le permitió ser otra persona, más abierta y sensible. Dejaba de ser aquella hija de “papá y mamá”, con suficiente real y de una mentalidad estructurada, propia de los ingenieros, para convertirse en una mujer de corazón grande para servir y luchar por la libertad de Venezuela.
También se refirió a su apoyo irrestricto a las sanciones, a la prohibición de licencias petroleras para “torcerle el pezcuezo al régimen criminal”. Tildó de “farsa” el proceso electoral convocado por el CNE para elegir gobernadores, diputados nacionales y legisladores regionales por cuanto “le va a lavar el rostro al régimen”. Incluso, llamó a los venezolanos a “echarle bolas” y no rendirse jamás porque “esta vaina es hasta el final”.
Indiscutiblemente, vimos a una Maria Corina ensimismada, emocionalmente sensible, efusiva y con garras, tratando de inflar esperanzas ante sus seguidores en medio de un panorama oscuro e incierto. Estaba haciendo alarde de un poderoso discurso que lograba penetrar las fibras más íntimas para seguir motivando en su epopeya del “Hasta el final”. Una técnica de persuasión muy utilizada en política, donde el aspecto psicológico es fundamental.
Pero lo que más llamó la atención fue en el cierre de la entrevista (a la hora con 28 minutos y 28 segundos), cuando el influencer Kilómetro (su verdadero nombre es Miguel Herrera) se disculpó con ella por haberle echado “plomo parejo” y todo tipo de epítetos, mientras apoyó a Benjamín Rausseo “El Conde del Guácharo”. La verdad es que la “Dama de hierro” sorprendió a todos. Como una buena madre y en tono amoroso le dijo que no se preocupara. Pues, la democracia consiste en el disenso, la pluralidad de ideas y el pensar distinto. “Sería un fastidio tener una sociedad donde todo el mundo piense de una sola manera. Eso no va conmigo”.
Estas palabras mostraron un quiebre a lo dicho con anterioridad. Más allá del mar de confusiones en que haya incurrido, compartimos ese consejo de Maria Corina a plenitud. En eso radica la democracia y la lucha política: contar con actores que sean tolerantes, defiendan sus ideas con argumentos y no descalifiquen a quienes piensan distinto. La política requiere de auténticos demócratas que sean capaces de elevar el debate, vital para una sociedad que busca solucionar sus problemas urgentes. El mensaje es oportuno en medio de esta crispada polarización que vive nuestra maltrecha nación.

