Vuelve y juega
El régimen de gobierno, ha reactivado nuevamente, su vieja aspiración, de imponer el Estado Comunal, por eso nos referiremos a dos (2) de sus icónicas instituciones: el poder popular y las comunas, a las cuales pretenden darles una figuración permanente, con sus respectivos efectos, dentro de una posible reforma constitucional, para alcanzar tal cometido, produjeron en el año 2024, par de reformas parciales a sus respectivas leyes, eso sí, con bastante discreción o poca difusión, tal vez, conocedores todos los legisladores del rechazo ciudadano a las mismas.
Poder diferenciado
Con este poder popular, se pretende agregar un sexto componente a la clásica división horizontal del poder, pero con la particularidad, de que sería un poder ajeno a los restantes y por tanto, no sometido nominalmente a los contrapesos constitucionales, dado que, de manera ilusoria intenta fijar constitucionalmente, que es el ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo, en todos los ámbitos del desenvolvimiento y desarrollo de la sociedad, incluido el electoral, con lo cual el voto universal, directo, libre y secreto, perdería vigencia. como expresión suprema de la soberanía popular.
Sustancia ideológica
Como sustancia ideológica en la edificación del Estado Comunal, tienen al socialismo, como lo reconoce el estatu quo gobernante, y es por eso que, sus distintas organizaciones sectoriales, que no son otra cosa que estructuras partidistas controladas, quedan en el deber legal ahora de coadyuvar en la implementación de las políticas centralistas del Poder Público en todas sus instancias, con la finalidad de actuar coordinadamente en la ejecución del Plan de la Patria y los subsistemas elaborados a tal fin.
Debemos recordar que, el plan de la patria, también llamado “plan de desarrollo económico y social de la Nación”, diseñado por allá en los años 2006-2007, pretende implementar un conjunto de acciones y leyes, con la finalidad de consolidar el socialismo, lo que lejos de ser realizado, ha ocasionado demasiadas calamidades económicas y sociales al país, sin embargo, ellos los del gobierno insisten en implantarlo, a pesar del enorme malestar ciudadano, por el desconocimiento de los resultados electorales del 28 de julio.
Dicho malestar se manifiesta en la poca disposición a votar en las venideras elecciones regionales, lo cual en este momento el avieso cálculo gubernativo, considera inmodificable, sin preocuparse en lo más mínimo por promover la participación ciudadana. Sin embargo, la dinámica política en tal sentido, podría variar, habida cuenta de que, con la incierta reforma constitucional, estarán en juego, los valores de la libertad, la democracia, la soberanía popular, el federalismo y la separación de poderes, entre otros, que se verían permutados por la planificación central de la economía y la propiedad social o colectiva.
Comunas
Otra de las instancias medulares de ese poder popular, serán las comunas, que serían micro organizaciones territoriales y políticas, destinadas a conducir lo que ellos han denominado los autogobiernos comunales socialistas, disminuyendo así o tal vez anulando de hecho, las competencias de los municipios que, a diferencia de estas nuevas entidades, si tienen en la historia de Venezuela un pasado de utilidad, en función de lo logrado en favor de nuestra Independencia y que el constituyente de 1999, lo reconoció en el Artículo 169.
Sobre esta entidad, la recién reformada ley de las comunas, crea un sofisma al enunciar que, las comunas se pueden integrar, con base a una memoria histórica compartida, entonces, nos preguntamos, ¿qué hecho o hechos relevantes realizaron nuestros próceres, desde alguna comuna?, lo que sí es verdad, es que para la época de los movimientos preindependentistas, esta forma de organización político-territorial no existía; por tanto, sospechamos que estamos ante un intento por cambiar también el rol del municipio en la historia patria.
Creación de nuevos espacios territoriales
Es grave también, para la estabilidad de la organización territorial venezolana, que sean ahora los dirigentes de los autogobiernos, entiéndase los del Estado-partido, los que, sin ningún tipo de exigencia legal o técnica, ni menos capacidad, puedan determinar los espacios territoriales, donde se asentarán las comunidades organizadas en Consejos Comunales, hecho que podría originar afectaciones a la propiedad privada, al ser la tierra un medio de producción en lo económico, bloqueándose por ello, el derecho de disposición.
Destaca igualmente un documento llamado “carta fundacional” en donde únicamente los miembros de los Consejos Comunales, ente controlado y administrado por el Poder Central, van a manifestar la voluntad de conformar esas extrañas entidades locales, potestad que desde el año 2010, le fueron sustraídas a los Concejos Municipales, tal vez, por tratarse de un proyecto político y legislativo en el cual el régimen dominante, ha puesto especial atención, pues como bien lo ha declarado, es la comuna el soporte del Estado comunal.
De nuevo nos preguntamos con inquietud, ¿tienen las comunidades, suficientes capacidades de conocimiento y técnicas, para conducir autogobiernos en esos espacios, o, por el contrario, será esa otra oferta engañosa, como se hizo con las cooperativas años atrás? La realidad es que solo buscan convencer de los beneficios de un gobierno directo, aun cuando todos sepamos que, detrás de los mismos, van a estar importantes personeros del Estado-partido, quienes, a todo evento, si impondrán la planificación que les permita cristalizar el plan socialista de la patria.
¿Estado Comunal dentro del Estado democrático?
Otro postulado engañoso, es normar en la ley de las comunas que, el estado comunal es una manifestación del Estado Democrático y constitucional. Por supuesto que, tan adornada norma legal, aunque esté redactada de esa manera, está manipulada en su fin, pues el Estado Democrático, no admite el voto asambleario como expresión de la soberanía popular, como si lo hace el estado comunal con las comunas y los autogobiernos comunales, ni menos la vigencia de una sola forma de pensamiento con el –socialismo-.
Ya para concluir esta opinión semanal, cabe decir que, en un Estado Democrático resulta inaceptable sustraer competencias propias al Municipio venezolano, sin embargo, recientemente se le arrebató la de justicia de paz, para entregárselas a ciudadanos tutelados por el poder central; pero que, con la vigencia de las leyes del poder popular y de las comunas, ahora quedarán incorporados a esas estructuras socialistas, con lo que se estaría defraudando al poco pueblo que votó por ellos, pues se promovieron ajenos a cualquier asociación política y ahora quedarán visiblemente subordinados al Estado-partido.

