pancarta sol scaled

William Anseume: Votar o no votar

Compartir

 

¿Dilema? Para mí no. Allá aquellos. Ya voté cuando correspondió y con qué ímpetu. Con ansias de cambio definitivo. Con perspectiva de democracia y libertad. Con ánimo de blandir papeletas con conteos vociferados. Con cuidado de cada mesa, de cada pronunciamiento ciudadano. Con vigilia por estar pendiente en mi zona. Con deseos de que el conteo final dijera la verdad, sin ocultamientos. Convencido, como estamos todos, de que no existe ahora ningún funcionamiento democrático y de que cualquier cosa podía ocurrir. Como en efecto.

La ciudadanía vota convocada a evitar masacres, peleas intestinas, muertes, violencia contra los derechos humanos. La ciudadanía vota para lograr entendimientos posibles, alternancia en el manejo del poder; en fin, la ciudadanía vota para expresar su opinión de continuidad o ruptura. Y quiere que al menos su voto cuente.

Votar para hacer creer que se vota, cuando se designa más bien, atropellando todo el significado del voto, no es votar. Es tan falaz como cualquier mentira. Abundan los mentirosos. Obviamente más allá que acá. Una cosa es una elección y otra una engañifa. Una repartición negociada o, peor aún, una imposición. Porque así, todo está viciado de impostura. De impostores.

¿Votar o no votar? No. Para nada. Siempre votar. Cuando el voto representa su esencia. Cuando es verdad. Cuando cumple su rol democrático en la sociedad, entre la ciudadanía. Caerse a cobas con artificios maquilladores del régimen que lo hagan otros, no yo. Ni usted que cree en la democracia y la libertad, expresada en máquinas y papeletas reales.

Por supuesto que vamos a seguir votando, cuando se reconozca lo ocurrido y podamos dirimir ciertamente, certeramente, quienes deben ocupar los cargos públicos múltiples que faltan renovar. Pero el que debió ser renovado de inmediato y en principio no lo ha sido, y no por falla de la ciudadanía, sino por miserable irresponsabilidad en el manejo inescrupuloso del poder.

Así no se vota porque no se elige. Así que quienes, por las razones que sean, entre las que no podemos obviar la coacción, las amenazas y otras formas lícitas para con nuestros coterráneos, insisto, quienes llamen y vayan a votar ahora, así, corren con la consecuencia de sus actos contra el valor del voto. Ese que debemos seguir luchando por recuperar, desde lo más alto. Vayan y hagan que votan los engañadores. Yo espero votar, sí, y muy pronto. Cuando el voto valga.

 

Traducción »