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Rafael Sanabria Martínez: Mi maestra de tercer grado Haidée Margarita González Ramos

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Como olvidar mi primer día en el tercer grado sección “E” de la inolvidable E.B.N Juan Uslar.

Érase lunes, 03 de octubre de 1988, cuando esperaba ansioso en el almendrado patio de la Escuela saber en qué listado había quedado para cursar el tercer grado, nombraban sección tras sección y en ninguna estaba registrado hasta que llegó una maestra de baja estatura, vocación firme y sólida ,plateada cabellera y con una voz  que hasta los almendrones obedecían, en esa abultada carpeta marrón estaba mi ficha, como cualquier niño estaba a la expectativa, su timbre de voz me causaba asombro, terminó de nombrar todos los estudiantes y de inmediato pronunció: a tomar distancia y en orden todos al aula, muchas cosas pensé en ese momento como cualquier infante asustado, al llegar al aula nos asignó los pupitres, posteriormente nos dijo: con Dios todo sin Dios nada, nos santiguamos y rezamos el padrenuestro (Qué valores espirituales los de mi maestra) , continuó indicando sus normativas de trabajó y  detenía su mirada en cada uno de nosotros. A la maestra nada se le escapaba todo lo tenía al día, como buena educadora observaba hasta el mínimo detalle. Una vez dada todas las instrucciones se sentó en la silla de su escritorio abrió su libro Horizonte y posteriormente escribió sobre el verde pizarrón las normas del buen hablante y del buen oyente, jamás entendía para que cargaba ese libro si ella era una enciclopedia ambulante. Ulterior hicimos una composición de toda aquella experiencia vivida en vacaciones. Ese fue mi primer día en tercer grado sección “E”.

Cuando llegué a casa, mamá me abordó como todo representante preocupada por su representado,le dije quedé con una maestra llamada Haidée González, de inmediato me dijo: tienes que portarte bien ,ella estudió conmigo la primaria. Además mi maestra de tercero también había sido la maestra de uno de mis hermanos mayores. De tal manera que mi conducta debía ser la mejor. Mi mamá todos los días antes de salir de casa me leía la cartilla: Que Haidée no me De una queja si me la encuentro en la calle, que te estes portando mal en la escuela, porque usted va es a estudiar. Sólo usted maestra puede decir treinta años después si fui buen o mal estudiante.

Treinta y siete años después confieso que la voz de mi maestra daba miedo, pero llegar a su aula y conocerla fue un privilegio, una dicha, una bonita experiencia, cuanto aprendí de ella, de su nobleza, de sus valores espirituales y de su don de gente.

La voz fuerte de mi maestra nacía de sus pulmones entraba por nuestros oídos y tocaba los tuétanos, acariciaba nuestros corazones para arraigarse por siempre ahí, para nunca en la vida dejarnos.

Su espíritu docente la comprometía en la cátedra. Siempre ahí, siempre puntual, presta a brindarnos sus inolvidables clases de lengua, matemáticas, ciencias naturales, geografía, historia y las artes plásticas.

Sus Clases de geografía eran verdaderos paseos a lejanas tierras, los cuales los vivimos a través de su amena oratoria, algunas veces cruzábamos ríos y mares, otras veces trepábamos montañas para conocer el relieve o visitábamos ciudades o sitios históricos. Simplemente utilizaba el sabio sistema de “enseñar deleitando”. Cada vez que escucho la canción río Manzanares déjame pasar que mi madre enferma me mando a llamar…Recuerdo tu clase sobre los ríos de Venezuela.

De su mano conocí a sus grandes amigos: Bolívar, Miranda, Sucre, Páez, Urdaneta, Rodríguez Ribas, Revenga Mariño…Un círculo de amistades muy selecto. Me habló de ellos y no tuvo mezquindad en compartirlos conmigo, muy pronto los hice mis compañeros. Desde entonces he amado la historia.

Fue por mi maestra que enamoré de las letras. Fue ella quien me sumergió en ese mar infinito de signos y sonidos en donde me encuentro inmerso. Me enseñó a jugar con las palabras y los pensamientos. A vaciar las ideas para darle vida al blanco papel.

Contagiado de su soberbia pedagogía fue como llegué a convertir fonemas en morfemas, morfemas en oraciones, a escribir párrafos para señalar ideas, articular ideas para proyectar realidades y de ese modo deleitar a unos cuantos, con mis atmósferas convertidas en cuentos, historias…en mensajes.

Mi maestra de tercero me indicó el camino para comprometerme con el lenguaje. Me llevó a decorar los textos con metonimias, símiles, hipérboles y metáforas para darle la consideración que ellos merecen.

Tal vez maestra, usted  no recuerde aquella célebre clase de sufijos y la formación de palabras técnicas, desde aquel entonces jamás olvidé  los sufijos itis =inflamación, algia=dolor, voro=que se alimenta de… y los ejemplos dados: otitis(inflamación del oído),neuralgia (dolor intenso a lo largo de un nervio) y carnívoro(que se alimentan de la carne).Eso me lo enseñó mi maestra y repetía incansablemente, es necesario que conozcan los sufijos para que puedan deducir el significado de las palabras desconocidas por  el contexto. Como olvidar cuando en su verde pizarrón nos solicitó escribir el género de: sartén y como niño inocente escribí: El Sartén, válgame Dios hice tres caligrafías con esta frase: se escribe “la sartén”. Esa era mi maestra Haidée, nada se le escapaba y ningún detalle dejaba pasar por alto.

Tampoco puedo extraer de mi retentiva maestra, cuando en una clase de matemáticas le escribí: decimoprimero y decimosegundo y usted con voz fuerte y contundente me dijo: los ordinales once y doce no escriben así. Tomó su lapicero y escribió cuatro caligrafías con esta frase: se escribe undécimo y duodécimo. Cuan agradecido estoy de haberme corregido a tiempo.

También recuerdo perfectamente  que cuando algún estudiante, por razones económicas no traía lápiz o cualquier material solicitado, la maestra hacía magia para que aquel escolar tuviera en sus manos el recurso, pero jamás ningún niño dejó de trabajar, tenía un estante pequeño de color gris donde guardaba de todo para resolver cualquier imprevisto que se suscitara en el aula. En todo tiempo estuvo de parte del débil, defendió al oprimido y apoyó al humilde hijo del pueblo, como fiel enamorada de la justicia.

Sin duda alguna maestra, con su saber supo dotarme de herramientas para construir, tal como lo hace el albañil, que construye casas, historias sorprendentes .Me enseñó azuzar el oído como el compositor, para musicalizar letras.

Con lápiz y cuaderno en mano concebimos, con el mismo cariño, con que una madre arrulla a su hijo en sus brazos, historias y personajes que nos hicieron reír y llorar, que nos hicieron andariegos en el tiempo.

Juntos nos convertimos en dos descarados cómplices en geografías distantes, que irrumpimos el sigilo de los personajes creados. Les imaginamos situaciones y escenarios, les confeccionamos vida propia y finales impredecibles. Le dimos visos, matices y colores a sus presencias mágicas e imaginarias.

Nace la maestra Haidée Margarita González Ramos en Caracas, el 01 de julio de 1948, hija del modesto hogar de Rogelio González (Gloria del béisbol Amateur Consejeño) y María del Socorro Ramos.

Cursa sus estudios de primaria entre la escuela de niña Francisco Conde y el Grupo Escolar Juan Uslar (El Consejo).

Posteriormente ingresa a la normal Inmaculada Concepción de los Nisperos de Turmero -Municipio Santiago Mariño-Estado Aragua. Donde obtiene su flamante título de maestra normalista en el año 1966.

Empieza el ejercicio docente en Villa de Cura-Municipio Zamora del Estado Aragua. Más tarde llega al Grupo Escolar Juan Uslar para siempre.

Después de Jubilada, en su afán de seguir compartiendo sus conocimientos se desempeña en le UEP Colegio José Rafael Revenga (El Consejo), posteriormente labora en la UEP Colegio Santa Teresa (El Consejo), en esta institución destaca en la enseñanza del Catecismo y en la dirección de un periódico escolar: La voz Santateresiana, el cual alcanzó un considerable número de publicaciones. Al igual fue propulsora de investigaciones históricas que reivindican el gentilicio Consejeño, como por ejemplo: la primera industria manual de El Consejo(torcedores de tabaco),donde junto a sus estudiantes obtuvo el primer lugar en el programa Aragua Cuenta su historia y de igual forma lo obtiene en el programa: Revenga rescata su historia, auspiciado por la fundación Santa Teresa. También desarrolló calles y esquinas de El Consejo, libro sobre efemérides, entre otros trabajos.

Alcanza estudios de teología en la universidad Santa Rosa de Lima. En la misma línea religiosa alcanzó los estudios preparativos para ejercer como ministro extraordinario de la Eucaristía destacándose en la parroquia eclesiástica Nuestra Señora del Buen Consejo.

El Consejo se enorgullece de esta sobresaliente hija suya, quien con su estilo pulcro ha sabido servir a la patria en diversas posiciones y lugares.

Su estela luminosa es fuente de inspiración y un mensaje que se confunde con el tiempo. La maestra Haidée González Ramos no es pasado, es futuro siempre que haya de realizarse sus ideales tan patrióticos, justos y democráticos.

El Consejo está en deuda con esta insigne mujer, eterno ejemplo para la juventud Consejeña de celebridad justa e inextinguible.

El mensaje de este apóstol de la Educación es permanente y singular, de empeñosa labor creativa y renovadora, obra que se evoca con justo y merecido agrado.

Reciba estas cortas líneas maestra, sé que con ellas no le pago todo lo que me enseñó, pero fueron escritas con el más sincero afecto de un alumno, quien le agradece haber compartido un pedazo de su vida con la mía.

La mano, el pensamiento y el corazón me obligan a agradecerle su vocación y su contribución a formar generaciones de estudiantes que hoy por hoy son ofertas profesionales.

Es usted un valor Consejeño a carta cabal, con sitio propio en el magisterio histórico-biográfico del país.

Decir Haidée es sentir un nombre que marcó una huella en los niños del ayer, en su obra de maestra y de cívica proyección.

Venció con su modestia y sabiduría, el medio y la época en que le tocó vivir y desarrollar su obra, porque El Consejo entero vio en ella la sinceridad a toda prueba, criterio eminentemente sano y útil, dama de bien y generosidad de santo. Es respetada y admirada por todos.

Su magisterio fue fundado en una conciencia moral evidente, sólida y ejemplar y en una probidad intelectual insospechable e insólita.

Suman legiones los profesionales y otras prestantes personalidades aragüeñas que fueron discípulos suyos.

Haidée Margarita González Ramos

Usted es signo de esperanza, tal cual es su vida. Desde la distancia reciba un abrazo, de un alumno que si vuelve a estudiar tercer grado, desea quedar en la sección “E” y con una maestra llamada Haidée Margarita González Ramos.

¡Feliz día maestra!

Tu ex-alumno

 

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