El último médico de El Libertador.
El 1 de diciembre de 1830, a las 7.30 p.m, procedente de Barranquilla, nuestro Libertador, enfermo, proscrito y perseguido por los ingratos a quienes les dio libertad, fue desembarcado en silla de brazos del bergantin Manuel y trasladado a la Casa de la Aduana. (Hoy Museo Histórico Nacional).
El Libertador desde la población de Soledad, le contestó el 15 de octubre de 1830, a Joaquín de Mier y Benítez, agradeciendo el ofrecimiento de la hacienda en Santa Marta.
El general caraqueño Mariano Montilla, Gobernador de Cartagena de Indias. (Hoy capital del Departamento. De Bolívar), por recomendación de varios médicos, solicitó los servicios del Dr. Reverend.
A partir de ese momento, el ilustre paciente recibió diligentemente, durante diecisiete días, las atenciones día y noche sin cobrar un centavo.
Reverend, nació el 14 de noviembre de 1796, en Falaise – Normandia – Francia; estudió Medicina en París entre 1820 y 1824; llegó a Santa Marta en julio de ese año. En 1825, en Cartagena de Indias La Heroica, ante el Protomedicato integrado por tres jueces, dos ellos venezolanos, revalidó su Título para el ejercicio de la abnegada profesión.
De vuelta a Santa Marta regentó una farmacia, luego fue miembro de la Junta de Sanidad de la provincia y Médico Cirujano del Hospital Militar.
El ilustre paciente fue llevado el día 6 en Berlina, (pequeño carruaje), desde la Casa de la Aduana a la hospitalaria hacienda-ingenio de San Pedro Alejandrino, (hoy Museo Histórico Nacional), ubicada a seis kilómetros de la ciudad. La hacienda, el buque Manuel y la Casa de la Aduana, eran propiedades del benefactor, el español Joaquín de Mier y Benítez.
Bolívar al conversar con el doctor Reverend, le preguntó:
¿Y Usted Dr. para que vino a la América?
A buscar la Libertad mi general.
¿Y la encontró?
Sí, mi general.
Pues Usted tuvo más suerte que yo. Cúreme y nos vamos juntos a París.
(Bolívar deseaba olvidar y que lo olvidaran).
Reverend elaboró treinta y tres explicativos y concisos boletines, publicados en Francia en 1866; el primer Boletín lo elaboró a las 8 de la noche del 1ro de diciembre.
Cerca de la cocina, a las cuatro de la tarde en presencia de los generales Silva y Montilla, con limitados instrumentos quirúrgicos, realizó la Autopsia y Embalsamamiento,(el médico especialista en embalsamar no estaba disponible), único testimonio histórico y médico de la enfermedad y muerte de Simón Bolívar, causada según su opinión por Tisis Pulmonar, nombre denominado luego como Tuberculosis .
Al momento de vestir el cadáver y notar una camisa rota, exclamó: Señores el Libertador ni muerto, merece ir a la tumba con una camisa en mal estado, el general José Laurencio Silva la proporcionó.
El Siempre Leal Gral. Rafael Urdaneta, designó al Dr. Reverend: Cirujano Jefe del Ejército Ad honorem.
Reverend vivió en París desde 1838, hasta 1845, cuando fue designado por el gobierno francés Vice Cónsul General en Santa Marta.
El noviembre de 1842, participó junto con el eminente médico José María Vargas, en la identificación de los restos del Libertador, antes de ser trasladados a Caracas el 22 de noviembre, a bordo del navío Constitución al mando del capitán de navío Sebastián Boguier, desembarcado en La Guaira el 12 de diciembre. El Dr. Reverend dejó descendencia en Colombia, entre ellos el también médico Hector Reverend Pacheco.
Por Decreto del Congreso de Venezuela, firmado en 1867 por el presidente, general Juan Crisóstomo Falcón, el Dr. Reverend recibió una Medalla de Oro y Diamantes, un donativo de 10.000 pesos y el disfrute de por vida del sueldo de Cirujano Mayor del Ejército Libertador.
En 1874, el presidente Antonio Guzmán Blanco, lo invitó a Caracas; además de darle un reconocimiento pecuniario, le expidió el Diploma de Ilustre Prócer de la Independencia y lo condecoró con el Busto de El Libertador.
En retribución, Reverend obsequió a Venezuela el Nódulo Calcáreo, extraído del pulmón izquierdo durante la autopsia, el cual se encuentra en el Museo Bolivariano, aledaño a la Casa Natal.
El distinguido galeno, falleció en Santa Marta el 01 de diciembre de 1881, enterrado en la Capilla-Oratorio de la hospitalaria hacienda – ingenio, hoy Museo y Patrimonio Nacional; allí se encuentran en la Biblioteca varios importantes libros del eximio galeno.
El ilustre doctor Reverend, ha pasado a la posteridad, como:
El médico que atendió al Libertador.
Yo moriré Coro nací: desnudo.
Carta del Libertador al Dr. barquisimetano José Ángel Álamo. 6-XII-1829.

