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Jesús Alberto Castillo: Diciembre y su rostro de incertidumbre

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Hoy comienza el último mes del año. ¡Ese mes tan anhelado en épocas atrás! Uno disfrutaba con su llegada. Venían los adornos de las casas. Se hablaba de villancicos y parrandones. San Nicolás venía a alegrar las festividades con su jocosa sonrisa y a regalos a granel. Ah, nunca faltaban las suculentas hallacas que se repartían entre los vecinos. El pan de jamón, el pernil de cochino y el panetón, ni se digan ¡La gran familia reunida! ¡Qué tiempos aquellos!

No nos queda más remedio que decir: ¡Bienvenido diciembre, a pesar de  que ya no eres tan vistoso como ayer!  En tiempos de antaño el frío anunciaba el ambiente navideño y la gente, sin importar su estatus social, se preparaba a celebrar el nacimiento del Niño Jesús. Serpentinas, mirros, luces, arbolitos y el vistoso pesebre adornaban cada hogar para dar un toque especial al alumbramiento del hombre más importante del Salvador de la humanidad.

La nochebuena mostraba su mejor cara. Toda la chiquillada salía alegre por las calles a exhibir «la pinta», como solia decirse a la ropa de estreno. Era una felicidad inmensa lo que se reflejaba en el rostro de esos niños que se desplazaban con sus patines a todo dar. Mientras los atrevidos parranderos iban de casa en casa a deleitar con aguinaldos a cambio de una porción de licor para prolongar la celebración hasta el amanecer.

Ese ambiente navideño se nos fue sin darnos cuenta. Aunque algunos han intentado adelantarlo no tiene gracia. Llegó la revolución y se llevó todo. La tristeza, el llanto silencioso y la nostalgia por ver de vuelta a hijos y familiares se hace presente. La gente tratará de animarse, pero la procesión va por dentro. La amargura colectiva inunda el acontecer diario. El dólar se acerca a la barrera de los 50. No es que se haya elevado, como muchos suponen. El asunto real es que el Bolívar sigue perdiendo valor frente a él. Todo es culpa del «proceso» que se cocinó desde Yare.

Diciembre es hoy otra cosa.  Muchos quizás buscarán apertrecharse de alimentos ante lo que pueda venir en los próximos dias. Por vez primera el país entero está más pendiente del 10 de enero que  de la despedida de Fin de Año. Se huele en el ambiente. Las agujas del reloj no se detienen y han puesto a la gente en una incertidumbre como nunca se había visto.

¡Ya llegó diciembre y esperemos a ver lo que pasa!

Profesor Universitario

 

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