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Ezequiel Querales Viloria: Érase una vez un país…?

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Si no te interesas en los asuntos de tu gobierno. Entonces estás condenado a vivir bajo la regla de los tontos.  Platón.

Érase una vez un país de mundo, polifacético, emprendedor, dicharachero, rebelde, soñador, indómito, desenfrenado. Muchas veces, parrandero y jugador, pero siempre conciliador, respetuoso, abierto al libre juego de las ideas, pero feliz, y muy nuestro.

Érase esa hermosa tierra de gracia, donde reverdecía la esperanza por los cuatro costados, para repartir sueños a granel, para querer y crecer, satisfacer antojos, vanidades y cumplir proyectos de vida.

Érase esa nación privilegiada e irreverente, potenciada por las bendiciones del universo, que la dotó de tantos recursos y bellezas naturales, y le dio ese esplendoroso cielo, de vientos y soles tropicales, para tejer con ellos, sus atesorados destellos primaverales, que la hacen única y atractivamente, inconfundible.

Por muchos años, fuimos dueños de una portentosa nación, con su ingenioso rompecabezas, político, económico, social, rural, científico, deportivo, aventurero, ameno y coloquial. Compartido, querido, y defendido a rabiar por igual, por tirios y troyanos.

Un proyecto de país de arraigados valores y principios morales, cuya esencia trasciende a nuestros días y sigue latente por doquier, con sus coloquiales jergas de “bichitas”, que nadie descifra pero que todo el mundo entiende. (verbi y gracia: “pásame esa bichita, que está al lado de la otra “bichita” más grande”).

Cierto es, que la tierra de gracia que nos precedió, confrontó terribles infamias por parte de las llamadas montoneras. Turbas irreconciliables, que antes como ahora, ocurre con las mafias dominantes, sus  alevosos jerarcas, se consideraban y siguen erigiéndose  en herederos y depositarios directos, de la gesta libertaria del Padre Libertador, y peor aún. Ahora se atreven a imponerla en el imaginario nacional como la nueva “Furia Bolivariana”.

Cierto es, que el curso de la historia enclaustró al país durante 27 años, en la tropera dictadura gomecista, que paradójicamente, acabó con las montoneras de nuestra tierra, e iluminó los albores de la naciente democracia que emergía en el horizonte venezolano.

Muy cierto, que la vieja política venezolana post gomecista, guiada entonces, por los connotados líderes de AD: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Luis Beltrán Prieto Figueroa, también tuvo sus veleidades revolucionarias, “con aquel 18 de octubre de 1945”, que aún se discute si fue “revolución de octubre”, o un golpe de estado contra el gobierno legítimo del general Isaías Medina Angarita.

Devino entonces, el tormentoso proceso, de la junta revolucionaria de gobierno presidida por Rómulo Betancourt, que encaminó el fallido mandato presidencial de Rómulo Gallegos, y tal vez, sin proponérselo, generó una confusa conspiración cívico militar, que instauró por 10 años, la tenebrosa, pero progresista dictadura de Marcos Pérez Jiménez. 

Por cierto, un mandato militar de hierro, que sigue siendo odiado por unos, y muy venerado por otros, por sus fastuosas e imponentes obras arquitectónicas.

Luego el país y sus políticos de entonces, asimilaron la lección aprendida del del 23 de Enero, y se encaminó partir de 1959, por la senda de la reconstrucción democrática, bajo la brújula del pacto de Punto Fijo, considerado, como el mejor y más sólido acuerdo de gobernabilidad logrado en la historia política nacional.

Hoy añoramos con nostalgia, los más de 40 años, de gobiernos civilistas y civilizados de la alternabilidad democrática de AD y Copei, donde imperaba el estado de derecho, la separación y el equilibrio de poderes, y ante todo, el sumo respeto a la Constitución y el ordenamiento legal, institucionalmente establecido.

No fue una maravilla como suele decirse coloquialmente, pero con todas sus fallas, imperfecciones, y devenidas corruptelas, el experimento democrático que tuvimos en Venezuela, permitió la consolidación de una gran nación.

Nada equiparable, a la perversión, maníaco destructiva, del fascismo castro chavista del siglo XXI, que lleva 25 años, fabricando desesperanzas e irrealidades, y pretende eternizarse en el poder, con su férreo dominio dictatorial y burdas falacias cubanas.

Hoy apostamos por la luz del país que tuvimos, y que queremos reconquistar, “Érase una vez un país”…?.

ezzevil34@gmail.com

 

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