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Ezequiel Querales Viloria: ¿Los apellidos…?

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Definitivamente, el régimen no encuentra otro “atajo politiquero”, como colarse, para ir de frente, contra la campaña admirable de María Corina.

Lo deja al desnudo,  la mordaz suspicacia de Maduro, cuando alertaba desde Waikikí, municipio Puerto Cabello, que “los apellidos quieren retomar el poder y la violencia, pero no se los voy a permitir”.

Agregaba, que después de la gran victoria del 28 de julio, Venezuela seguirá en paz. “Tendremos antes, durante y después del 28J una gran victoria en paz”, dando por descontado, su eventual revés electoral.

El tema de los apellidos poderosos, burgueses,  dominantes, en la sociedad venezolana, es histórico. Se remontan a tiempos de colonia y más allá, y se hicieron patentes, en la lucha independentista, con Bolívar a la cabeza, cuando los mantuanos (ricos caraqueños), se dividieron a favor y en contra, de la colonia española dominante para entonces.

Pero los tiempos han cambiado diametralmente. Y de aquella estirpe de apellidos poderosos, solo quedan recuerdos históricos, pues la “revolución bonita”, se encargó de abolir la clase media alta, que era lo que más, se emparentaba con la mal llamada burguesía.

Ahora “los ricos de la corona a vencer y derrocar”, son ellos mismos. Los connotados líderes chavitas. Así que, esas reminiscencias de lucha de clases, de pobres contra ricos, que tanto gustaba enarbolar al comandante galáctico, están fuera orden. Solo nos quedó un país empobrecido, arrasado, del que han tenido que huir, más de 8 millones de compatriotas.

Tal vez, con solapada intención, abrieron un interesante debate, sobre el polémico legado de los apellidos, en la historiografía y desarrollo nacional, en tiempos de la República civil, y la llamada V República.

Y hasta sería pertinente, que haciendo abstracción de ideologías políticas, y con un gran sentido de pertenencia, se consultara a los venezolanos, acerca de sus preferencias, por los apellidos que prefieren tener de gobernantes: si de los que construyeron riquezas, o los que tienen 25 años viviendo del poder.

Al menos, para desentrañar las suspicacias y temores del régimen dominante, en torno a los apellidos, que a su juicio, no deben gobernar en Venezuela.

Raya en lo ridículo, como desde el poder, se busca estigmatizar, a María Corina, por su apellido Machado Zuloaga, aduciéndose únicamente, pertenecer a una clase que desprecia y desampara a los pobres.

Bastaría comparar palmo a palmo, lo construido y dejado en el país, por la encomiable labor de la empresa privada, a cargo de “la odiada clase rica”, y  “lo hecho y deshecho” en la Venezuela socialista en temas medulares de la actualidad, como empleos, salarios, educación, salud y los servicios de agua, electricidad, e industria petrolera. Encontraremos una disparidad descomunal, a favor de  “los burgueses”.

Cierto, que en el diseño, construcción, y conservación de la robusta estructura de la Venezuela “cuasi moderna”, pero feliz, que se encontró el chavismo cuando asumió el poder, convergieron, muchos y connotados apellidos, pero ninguno, salidos de la vorágine guerrillera e izquierdosa del siglo XXI.

No es un secreto para nadie, que la Dama de Hierro, líder indiscutible del actual proceso político e histórico venezolano, ha sido una víctima de múltiples violaciones derechos humanos, lo que lejos de victimizarla, la hace crecer y seguir firme, con su canto glorioso, de Hasta el Final.

Como con otras tantas trampas que el régimen ha utilizado para frenarla y sacarla de juego, vuelve a fallar ahora, enlodando su origen de “rica de cuna”.

Entre tanto, María Corina, ha logrado sumar y sumar. Al punto de conseguir, que el costo político de anularla, sea enorme. Que sus bloqueadas y saboteadas movilizaciones, sean cada vez más épicas y comprometidas con el cambio que exige Venezuela.

ezzevil34@gmail.com

 

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