Sensus literalis, criptomoneda lo dice todo: un medio de intercambio que utiliza criptografía para asegurar una transacción.
El concepto inconsciente: el nombre compuesto es genial. La palabra “moneda” atrae, es ancestral; al igual que crypto. Son arquetipos junguianos. El tesoro, el dinero escondido.
El canje es un elemento inserto en la gregariedad del ser humano. Comenzó con la sal, una sustancia indispensable y digna que, además, tomó un papel preponderante en el curso de la civilización —al no haber refrigeración para conservar los alimentos—. Su significado: “Posees lo que yo necesito”, y de allí el vocablo latino salarium.
¿Qué sucede siglos después? Aplica el gatopardismo de “cambiar todo para que nada cambie”. Las cripto son monedas especulativas sacadas del casino de la novela El jugador, de Fedor Dostoyevsky. Parte de su valor se atribuye a lo prohibido y a la riqueza fácil.
¿Por qué en la época de la ley seca —que permaneció en vigor desde 1920 hasta 1933 en USA— el licor valía tanto? La restricción, lo vetado por la ley, aumenta la demanda. Igual ocurrió con la marihuana, que descendió de precio al ser legalizada con la palabra mágica “recreativa”. Posiblemente, lo mismo sucederá en el futuro con los opioides. Si son reglamentados, perderán su valor.
Las criptomonedas están insertas en el sistema económico mundial como todo lo anteriormente descrito, pero su regulación y entrada por la puerta grande está por verse. Los Estados, las naciones, para ejercer el poder, necesitan el control de la economía. El instrumento: los bancos centrales. Con el marco regulatorio, las criptomonedas pierden el atractivo, pues los riesgos superan los beneficios. Si se les da confianza, pueden producir anarquía monetaria y llevar al mundo a un crac sin precedentes. ¿En qué patrón confiar?
Estamos a las puertas de un virus de transacción.
La historia estudia los hechos del pasado. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se creó un nuevo orden internacional, un hito marcado por la conferencia de Bretton Woods (New Hampshire, julio de 1944), donde 44 naciones se reunieron para establecer cómo serían, de entonces en adelante, las relaciones comerciales y financieras internacionales; se creó el Fondo Monetario Internacional y se vinculó la economía al patrón oro como reserva. El rey Midas, el protagonista. El dorado fulgura, y es escaso.
Richard Nixon, el 15 de agosto de 1971, dejó inoperativo Bretton Woods. Debido a la inflación galopante, le dio libre flotación al dólar. Allí cambió todo: el sistema se desordenó, pues para después prender la máquina de hacer billetes sin control. Pasamos de finanzas conservadoras a un juego de finanzas liberales con un dólar fiduciario que no se basa en ningún producto físico y que fluctúa con todo; acciones, bonos y monedas. El dólar representa el poder. ¿Hay dudas?
Hay que tener claro que Bitcoin no es dinero. No está atado a nada intrínseco y tampoco es fiduciario En lo que va de la existencia del universo de las cripto, han dejado de existir 1700 monedas que a los inversionistas se les hicieron humo. ¿Dónde está ese dinero?
La expansión monetaria sin control ha llevado a varias burbujas cuando el croupier recoge las cartas.
Sencillo, al no poder rastrear las transacciones, se prestan para cualquier delito financiero. No hay ojos que vigilen. Casos recientes: Venezuela PDVSA crypto y el estrepitoso fracaso de la criptomoneda en El Salvador de Bukele.
Cuando el dinero en efectivo hace la metamorfosis hacia lo digital para transacciones a otro usuario, desaparece la vigilancia y aún más el transporte del efectivo. Cada día, los narcos incorporan más la moneda virtual a su cartera. ¿Les suena la palabra “hacker”? Delincuentes de franelas de marca en el siglo XXI utilizan la red oscura y parte del valor intrínseco se lo da la cobertura mediática que influye sobre todo en los millennials y la generación Z, para quienes la vida virtual es una extensión de la vida real.
Las criptomonedas no tienen protección legal, el pago no es reversible y el fondo de garantía, al no ser cuenta de ahorro, corriente o depósitos, no tiene responsabilidad. Son utilizadas para lavar dinero, incluso para financiar terrorismo por ser, hasta ahora, poco rastreables.
Existe el escenario probable que lo desplome. ¿Cómo se genera una criptomoneda? Los procesos matemáticos necesitan energía. Un bitcoin hoy puede llegar a costar unos 10.000 dólares como valor base. ¿Oro virtual? Una moneda abstracta.
Lo grave es que hay un principio: todo lo encriptado se puede desencriptar. Las criptomonedas están creadas sobre la base de algoritmos, con un gran defecto: son sucesiones de billones de números binarios entrelazados (álgebra booleana, para mejor comprensión). Un buen ejemplo son combinaciones de blancos y negros, pero no grises.
Está por aparecer el desencriptador. Las computadoras cuánticas resuelven problemas complejos más rápido que las computadoras clásicas. Los bits cuánticos (qubits) son superiores; trabajan por superposición de estados y procesan millones de operaciones simultáneamente. Además, aprenden, se comunican. Se denomina entrelazamiento. ¡Eureka!
Vamos a sumar a esto la inteligencia artificial tan de boga hoy. Si se descifra el algoritmo, el bitcoin puede caer a cero. El oro virtual se desvanece, pues no es como una acción, un bono o un commoditie que representa algo.
Habrá finalizado el affaire, la libido monetaria.
Ingeniero electrónico

